30 capitulo *Algo desagradable…

Abrí mis ojos con bastante esfuerzo, sentía el cuerpo atado, como si no pudiera respirar, había demasiada luz y estaba estirada sobre algo duro, no era mi cama, y tampoco era mi habitación, cuando pude ver con claridad me encontraba sentada en el suelo de un almacén abandonado, tenía las manos y las piernas atacadas con candados, no entendía que había pasado, no sabía dónde estaba ni con quien… Hacía frio en aquel lugar y aún llevaba la ropa de la fiesta, no tenía miedo, pero necesitaba saber quien eran y que querían.  Había una gran puerta         que daba a fuera, dentro del almacén solo había paja y cosas rotas. Incliné mi cabeza hacia atrás chocándola contra la pared y suspirando, estaba cansada. Después de algunos minutos allí quieta estuve a punto de dormirme pero escuché como alguien se aproximaba.
-         ¡¡¡Ayuda!!! – dije bien alto
-         Oh se ha despertado – dijo Annette mientras entraba en el almacén con Jimmy.
-         Solo podías ser tu – dije con un suspiro mientras apartaba mi mirada
-         Esto te pasa por meterte en mi camino – dijo ella mientras se reía y se sentaba en una silla delante de mí, Jimmy se quedaba de pie mirándome
-         ¿Y que piensas hacer? ¿Matarme? – le pregunté con algo de burla
-         ¿Y por qué no? Nadie sospecha de mi, siento decepcionarte pero todas las pruebas han sido eliminadas, hasta las del advocado, no se cual fue tu idea en darle las pruebas a un advocado que conoce bien la familia… idiota – dijo ella riéndose de mi
-         ¿Y te las ha dado? – pregunté, ya sabía cuál era la respuesta, no era idiota, era mi plan
-         Pues claro que me las ha dado
-         Y luego entraste en mi habitación, ¿como sabias que estaban allí?
-         Porque me lo dijo el advocado que tenías una copia, eres demasiado ingenua – dijo mientras aproximaba su mirada a la mía
Me concentré en ella y en su mirada, intentando producirle el mismo dolor que le había hecho a Adam
-         No, no, ni te atrevas – dijo Annette apartando rápidamente la mirada – Jimmy tápale los ojos
Jimmy cogió un pañuelo que había en el suelo, aproximándose a mi mientras me cogía la cabeza.
-         Déjame idiota – le espeté mientras le daba una patada
Annette se aproximó a mí y me estiró del pelo bien fuerte
-         Vas a estarte bien quietita o si no, te haré sufrir de tal manera que desearas que te mate – dijo ella mientras me colocaba el pañuelo
-         Tarde o temprano me encontrarán – le contesté
-         Yo de ti no estaría tan segura, estamos bien lejos, además este lugar es mío por eso es un local privado y nadie entrará sin permiso… Nunca se imaginaran que estas aquí
-         Adam cuando lo sepa te odiará
-         No – dijo ella cambiando el tono de voz – él se dará cuenta que es mejor así
-         ¿Mejor así? Es su vida, el decidirá su camino y no te preguntará si te parece bien o mal, él seguirá su corazón, pero tu no sabes que es eso, tu nunca has querido a nadie de verdad…
-         Cállate – me contestó ella, me hubiera gustado ver su cara cuando le dije aquellas palabras
-         ¿Por qué? Porque sabes que digo la verdad, tu solo te quieres a ti misma
-         Eso no es cierto, siempre he protegido mi familia de todo
-         Porque te convenía, tu mataste el padre de Samuel y mataste tu hija porque ella te lo suplicó
-         Cállate – dijo ella mientras me estiraba de los pelos – eso fue un error, yo no quería pero ella les suplicó y ellos la mataron, porque no sabían que era mi hija
-         Pues ahora las estas pagando por cobarde
-         Cierra tu maldita boca, estoy harta de oírte
-         ¿Cuánto tiempo llevo aquí encerrada y cuantos días me quedaré?
-         Llevas aquí dos días, de aquí a tres días es tu boda, y ahí pasaré todo el dinero de Samuel para mi cuenta y luego te mataré y nadie se enterará de nada
-         Y ¿no te pesará la consciencia como te pesa cuando piensas en tu hija y su marido?  
-         Tú no sabes nada, no sabes las ganas que tengo de matarte
-         Pues hazlo, ¿a qué esperas?
-         Lo haré cuando me dé la gana – dejó ir mi pelo y se marchó de allí
-         Cuida de ella, están todos muy alborotados en casa y no quiero que sospechen de nada – decía Annette flojito a Jimmy
-         Y ¿no sospecharan de mi? – preguntó preocupado
-         No, si preguntan por ti les diré que has ido a hacerme unos encargos
-         De acuerdo – le contestó él.
-         Adiós preciosa – dijo Annette con picardía
Escuché como se alejaba poco a poco hasta oír el motor del coche funcionando y el coche alejándose.
-         Oye tio ya tenemos a la chica, cuando queráis podeis venir – decía Jimmy, debería hablar por teléfono – joder no puedo quedarme mucho tiempo si no sospecharan de mi, además ya sabeis que a Samuel nunca le caí bien, vosotros si…
Entonces… todos los seguranzas de Adam pertenecían a los hombres de negro, esto era demasiado…
-         Que sin vergüenzas sois! – dije bien alto para que Jimmy lo escuchara
-         Tu calladita monada – me dijo mientras me cogía la cara
-         Suéltame idiota – dije mientras intentaba soltar mi cara de sus manos
-         Creo que no lo entiendes, yo soy el secuestrador y tu eres la victima por eso harás lo que yo quiera si no lo pasarás muy mal – me dijo con voz burlona.
-         Oh, que miedo te tengo Jimmy! – dije riéndome
-         Pues será mejor que empieces a tener – dijo mientras me amenazaba con un cuchillo o algo por el estilo
-         Crees que matarás un vampiro con un cuchillo? – pregunté burlándome de él mientras dejaba salir mis colmillos y los punchaba rápidamente en la mano de Jimmy, empezando a sentir aquel sabor, que buena era la sangre casera…
-         Hija de puta… - dijo mientras apartaba la mano de mi boca
-         Mm… delicioso Jimmy – dije riéndome mientras me lamía los labios  
-         Me vuelves a morder y…
-         ¿Y que? ¿Me vas a matar con un cuchillo? – pregunté burlándome – no creo que sea posible
-         Cállate Cler! – me dijo fríamente
-         Que pasa tío? No te enfades con esta hermosura… - dijo alguien mientras me acariciaba la mejilla
-         ¿Quién eres? – pregunté girando mi cara hacia el otro lado
-         Te importa? – dijo casi susurrando mientras depositaba un beso en mi frente
-         Ey! Esta es la famosa Clara por quien nuestro querido Sam ha perdido la cabeza? – pregunté mientras arrastraba un silla, si eso era, una silla – bastante guapa…
-         Esta muy buena, espero que antes de matarte tenga la oportunidad de hacerte disfrutar un rato – dije riéndose
-         Creo que disfrutarás más tu cuando te clave mis queridos dientes en tu cuello – le espeté
-         Uh que agresiva la tía no?
-         Aun no habéis visto nada – dice Jimmy
-         Se cree mucho solo porque es un puto vampiro
-         ¿Puto vampiro? Todos trabajáis para Annette porque queréis ser vampiros, queréis la inmortalidad ¿me equivoco? – les dije fríamente – matáis a gente inocente para tener esta puta vida miserable!
-         Bueno tíos yo me voy, quedaros con la loca y tener cuidado, que nadie le saque el pañuelo de los ojos, tiene poderes… - dijo Jimmy
-         A que te refieres con eso de “puta vida miserable”? – preguntó uno de ellos
-         Esto no es un cuento de niños, esto es realidad, esto no es fantasía, aquí hay sentimientos, perdí a mis padres y mi hermana en un accidente de coche, intenté suicidarme por eso me transformaron, estuve en un puto internado sin tener a nadie con quien hablar y solo pasado mucho tiempo conocí mi familia adoptiva, muchos de los vampiros están solos en el mundo, sin tener a nadie, otros están completamente atemorizados por ver como sus familias se mueren y otros solo quieren dejar de ser lo que son! Creéis que esto es un puto cuento verdad? Pero no lo es!
Se permanecieron callados, no sabían que decir, sus mentes pensaban en muchas cosas.
-         No le hagáis caso, está loca – Jimmy Salió del almacén.
-         Samuel siempre tuvo buenos gustos, primero Sara y ahora esta… buena esta mas buena y no es tan berrinche como la otra.. – decía uno de los hombres susurrando.   
-         Sacadme el pañuelo… - pedí
-         Ni pensarlo – me espetó
-         Porque no? – pregunté
-         Porque no somos tontos – me contestó el otro
Empecé a reírme exageradamente.
-         De que te ríes?
-         Me rio de lo idiotas que llegais a ser…
-         Y porque?
Seguí riéndome…
-         Porque Annette jamás os transformará en vampiros… siento defraudaros, pero cuando ella tenga el dinero en su cuenta se marchará y os dejará!
-         Cállate, tu no entiendes nada
-         Entiendo más que vosotros… sois un fracaso por eso quereis ser vampiros, para intentar ser mejor que antes, pero sereis siempre los mismos perros mandados…
Sentí algo chocar fuertemente contra mi cabeza, quedándome inconsciente.

25 sept 2010 en 16:26 , 0 Comments

29 capitulo *Fiesta y pedido oficial de la boda…

-         Cler – escuché una voz de fondo que me despertaba – Cler despierta
-         Oh vamos Antonia déjame dormir – dije mientras me tapaba con la almohada
-         Cler ya están todos esperándonos – me dijo Antonia
-         ¿Todos quien? – pregunté rápidamente levantando la cabeza
-         Adam, Angela, Annette y tu hermano – me contestó
-         Ah… - dije mientras volvía a bajar la cabeza
-         Cler tenemos mucho trabajo hasta la noche, levántate ya!  - me dijo mientras me sacaba la almohada
-         No quiero – dije enfadada mientras me sentaba
-         Tendrías de estar feliz, se supone que es un día importante para ti
-         Estoy feliz – le dije mientras me levantaba de la cama e iba al baño
-         Pues no se nota mucho la verdad – dijo mientras me perseguía
-         ¿y Qué quieres? ¿Qué empiece a saltar o a chillar? DIOS MIO HOY ES EL DIA OFICIAL DE MI BODA!!! – le dije mientras chillaba estéricamente
-         ¿Pero qué te pasa?
-         A mi nada – le contesté mal –¿ y a ti? ¿Qué te pasa? ¿estás celosa por casarme con Adam?
-         ¿Yo? ¿estás loca? Yo no quiero a Adam!
-         Pues la verdad es que no parece – le contesté
-         Cler por favor, no sabes que estás diciendo, nunca me enamoraría de tu novio
-         Antonia en realidad no me molesta y eso es lo que me deja más furiosa, sé que él sería más feliz contigo que conmigo
-         Pero yo no le quiero…
-         Mientes… le quieres pero lo niegas a tu corazón
-         Donde pretendes llegar con todo esto si no le quieres?
-         No te preocupes, yo sé lo que hago – salí de la cama y me puse un vestido de color blanco y verde con unas sandalias.
Antonia seguía sentada en la cama y me observaba, me dirigí a la puerta para salir de la habitación.
-         Cler? – dijo Antonia
Me giré mirándole a los ojos
-         Me transformarías en vampiro si yo te lo pidiera?
Hice una pequeña sonrisa mientras estaba en mis pensamientos
-         No es tan fácil como crees, pero si fuera eso lo que deseabas, claro que lo haría – cerré la puerta y me marché
Estaba en una situación difícil, no sabía qué hacer, estaba completamente perdida, quizás no estaría bien seguir con esto, pero lo tenía de hacer… hasta el final
Bajé las escaleras lentamente en mis pensamientos cuando de pronto me topé con Angela
-         A dónde vas? – me preguntó Angela rápidamente
-         A comer algo…
-         Comes después, ahora tenemos de preparar todo, ya nos esperan los diseñadores
-         No puedo comer antes?
-         Noo! Vamos ahora – dijo mientras me estiraba por la mano
Salimos hacia el jardín por la parte de atrás de la casa, había la piscina y una parte para los críos jugar
-         A donde vamos? – le pregunté curiosa
-         A la sala de fiestas… ¿nunca has estado allí?
-         Yo no
Había en el fondo de los jardines una casa súper grande, a fuera había unos diez hombres. Angela sacó la llave del bolsillo mientras sonreía a los hombres, abrió aquella puerta gigante, dejando que la luz entrara, había unas escaleras enormes donde se veía abajo un salón enorme lleno de mesas y sillas, habían unas cortinas gigantes que tapaban las doce ventanas que habían.
-         Dios… esto es precioso
-         Solo fue utilizado una vez, para la boda de mis padres… dinos como quieres la decoración y ellos lo harán
Bajé todas aquellas escaleras mientras me dirigía hacia una de las cortinas, apartándola y dejando que pasara la luz, delante se veía un pequeño puente que daba a una cascada
-         No quiero las cortinas, quiero las ventanas abiertas las luces de afuera encendidas llena de mesas alrededor
-         De qué color quiere las luces señorita? – me preguntó uno de los hombres
Me gire hacia él
-         Las luces grandes las quiero de color blanco, pero las pequeñas las quiero unas azules y otras rosas bastante claritas… aquí dentro me gusta el color que tiene, que se quede así… las mesas y las sillas de afuera las quiero blancas, las de dentro las quiero de color rojo que combine con el color de pared… quiero todo el suelo cubierto de globos de todos los colores… bueno y los demás ya sabéis
-         Buena combinación… - dijo el hombre
-         Ah sí, en las barandillas de las escaleras quiero rosas de todos los colores
-         Dios, no sabía que entendías tanto de esto – me dijo Angela
-         Y no entiendo – dijo riéndome – pero ya he visto demasiadas películas 
-         Cierto – dijo Angela riéndose
-         Bueno ahora voy a desayunar si me dan permiso – dije sonriendo mientras subía las escaleras
Pasé por aquellos jardines gigantes, iba a ser una noche en grande, al menos eso esperaba yo. Saqué las sandalias que llevaba en los pies para sentir la hierba haciéndome cosquillas. Vi como Samuel me observaba desde la ventana de su habitación, pensaba que no le veía, pero no era así. Aquella mirada que me hacía enamorar completamente de él, sus ojos, su piel, sus labios, su olor… todo eso era imposible. Entré en la casa y me fui hacia el salón con los zapatos en la mano mientras veía a Antonia y a Adam hablando, pero cuando ella me vio enseguida se alejó de él.
-         Buenos días – dijo mientras me aproximaba a Adam y lo besaba
-         Póngase los zapatos, usted no es ninguna cría – me dijo Annette
-         Abuela por favor! – dijo Adam mientras se ponía de pie – respétela, a partir de ahora ella será mi esposa, tendrás de respetar sus decisiones y que mas da si le apetece andar descalza eh?
Me echó una mirada de matar
-         De acuerdo, que haga lo quiera – dijo mientras se levantaba de la silla y se marchaba
-         Lo siento yo… no pretendía que se enfadara – les dije
-         No te preocupes cariño – me dijo mientras me invitaba a sentarme a su lado
Me senté a su lado mientras miré a Antonia y le sonreí, quizás había sido un poco duro de mi parte haberle dicho todo aquello
-         Mañana me vuelvo a casa – me dijo Antonia mientras bajaba la cabeza
-         Qué? – pregunté yo y Adam
Eso demostraba que Antonia le preocupaba a Adam y que Antonia se iba porque no soportaba que me casara con él.
-         No voy a permitir que te vayas, quiero que estés en mi boda – le contesté
Por la cara que puso no le había gustado nada mis palabras
-         Tengo cosas que hacer allí…
-         ¡No te vas a ir! – dije mientras me ponía de pie – no puedes dejarme ahora, yo siempre estuve allí contigo, nunca te abandoné, ¿porque esto ahora? 
Ella se quedó algo asustada
-         Yo ya no te conozco Cler…
-         Bueno es mejor que me vaya y os deje solas – dijo Adam mientras se ponía de pie
Esperé a que cerrara la puerta para hablarle
-         Porque dices eso?
-         Porque mi amiga Cler era divertida, amorosa y soñaba en ser feliz… - vi como Samuel nos observaba desde la puerta pensando que yo no le veía – ahora se ha vuelto adulta de un día para el otro, y se casara porque si y no porque le quiere
-         Yo le quiero…
-         A quien pretendes engañar? A ti misma? Porque a mí no me engañas, nunca has querido a Adam y pase lo que pase no lo harás, quieres a Samuel aún que eso te duela y no entiendo porque no intentas ser feliz a su lado
Miré a Samuel de reojo mientras que mis ojos se llenaban de agua
-         Yo no le quiero
-         Cler no me mientas, por lo menos a mi no, si aún soy tu mejor amiga confía en mí, yo veo como os miráis, como os deseáis tocar y como tenéis ganas de estar juntos y lo veo una tontería no luchar por ese amor… se que harías todo por él y él lo mismo por ti…
-         Tienes razón – le dije llorando desesperadamente – me duele y ojala esto fuera diferente… pero fue lo que él quiso, lo que él escogió, no podía vivir más con sus cambios de respuestas, tanto me quería como no, soy un ser humano y me dolió más que a nadie esta decisión, pero ahora me casaré con Adam… pero si tu le quieres Antonia te pido que me lo digas porque no lo haré si lo amas, no quiero que pases lo mismo que yo
-         No veo justo que sufras de esta manera – dijo ella mientras me abrazaba
-         Le quiero… pero no funcionó y no tengo la culpa – le dije aún llorando – creo que siempre vi en él algo que no existía
Nos quedamos allí un rato, Antonia al final me dijo que se quedaría conmigo y que me apoyaría siempre…
Después de un buen rato me fui a mi habitación para empezar a vestirme y me topé con toda la habitación desordenada y busqué en mi bolso y las pruebas que tenía contra Annette ya no estaban, todo estaba pasando de la manera que yo quería… 
…..
-         Estas preciosa mi niña – me dijo Antonia mientras terminaba de maquillarme
-         Crees que alguien me reconocerá? – le pregunté
-         Claro que no – dijo ella riéndose, ella iba disfrazada de bailarina de ballet
-         Pues eso espero – dije mientras le sonreía
-         Serás la reina de la noche, así tiene que ser, aun que nadie conocerá a nadie con las mascaras – me contestó
-         Solo espero sorprender toda la gente, sobre todo Annette – dije riéndome como una loca
-         Porque te cae tan mal? No lo entiendo…
-         Antonia ella no es de fiar créeme – dije sonriendo
-         Bueno… bajamos? – me preguntó
-         Si, saldremos por la cocina y así nadie nos ve 
-         De acuerdo – dijo ella mientras se ponía la mascarilla en la cara y salimos de la habitación sin que nadie nos viera. Llegamos a la cocina y no había nadie conocido, solo los bármanes que salían y entraban en la casa, muchos de ellos me observaban con cara de atracción y eso me molestaba aún que Antonia se burlaba de mí. Ya pasaba media hora de la fiesta, eso estaría bien ya que todos me verían entrar… Pasamos por medio de los jardines, toda la gente me miraba hasta me sentía algo mal, nos acercamos a la puerta y pude ver toda la decoración, estaba mejor de lo que había imaginado…
-         Me encanta – dijo Antonia muy flojito para que nadie escuchara su voz
-         Gracias – dije con una sonrisa de niña pequeña en la cara
Entramos a dentro, antes de bajar las escaleras observé toda la gente, nadie me iba a conocer, estaba muy diferente. Aún que sentí el silencio cuando me vieron, me observaban sin saber que pensar y curiosos por saber quien,  si algún de ellos pensara que era la futura esposa de Adam se quedaría igual de intrigado, nadie me conocía solo la familia más cercana. Las bajé poco a poco, hoy era uno de los días de la verdad, iba a ser duro pero pasara lo que pasara haría todo lo que había planeado. Era raro ver sus caras de intriga, sobre todo la de Annette, la conocía porque no llevaba ningún disfraz, y me miraba mal aún sin saber que era yo.
La música empezó a tocar, música clásica, música demasiado triste para ser una fiesta, me acerqué rápidamente al Dj que estaba en una terraza que había dentro de aquella sala, subí allí y le pedí el micrófono, quería marcar aquel día, por eso tenía de ser yo misma, la Cler que Antonia adoraba y las demás también.
-         Siento molestar pero… esto es una fiesta no? Pedimos al Dj que haga el favor de poner música buena y que nos dejemos de tanta tristeza – dije intentando cambiar mi tono de voz para que nadie me reconociera, miré a Antonia y ella se reía como una loca, a ella le gustaba que yo fuera así, sin miedo a nada y nadie. Todos los invitados se quedaron alborotados y el Dj empezó a reírse.
-         Gracias tía, ya estaba harto de oír estas músicas – dijo mientras paraba la música – ahora si van a ver que es música de verdad
Le dediqué una pequeña sonrisa y me fui de allí, mirando mientras bajaba las escaleras a Samuel, que iba vestido de Cowboy pero no llevaba mascarilla como había pedido yo. Vi como se iba hacia el baño, quería marcar esta noche y lo iba hacer, intenté pasar entre toda la gente que bailaba en busca de una salida para poder seguirlo, aún que alguien se me adelantó y me cogió del brazo.
-         ¿Te conozco? – preguntó Adam algo curioso mientras me observaba de arriba abajo, Iba vestido de Zorro aún que tuviera la mascarilla se le conocía perfectamente.
-         Si me has invitado a la fiesta es porque me conoces ¿no? – pregunté con la voz diferente
-         Cierto – me contestó riéndose – y ¿puedo saber quién eres?
-         Lo siento, pero para algo es una fiesta de disfraces – le contesté mientras iba en dirección al baño, Adam no me siguió y le agradecía.
Entré en la puerta, y luego había el baño de hombres y el de las mujeres, entré rápidamente en el baño de hombres cerrando la puerta con llave esperando a que Samuel saliera del baño.
Cuando salió y me vio su mirada persiguió la mía, enseguida él da un paso adelante, sabe que soy yo, me conoce, quizás yo también lo haría, nunca olvidaría su mirada, me sacó la mascarilla y me besó mis labios intensamente, acercó su cuerpo al mío mientras que yo besaba su cuello, le deseaba cada vez más, deseaba tenerle, me llevó a uno de los baños privados aún que la puerta de a fuera estaba cerrada y nadie podía entrar, me llevó contra la pared subiendo mi pierna hacia su cuerpo, busca mi lengua y me muerde, me saca las medias que llevo puestas mientras toca mis pechos, le deseo, le deseo más que a nadie, desabrocho su pantalón y lo saco sin dejar de besarle, quizás no está bien pero le amo, lo dejo desnudo y indefenso, ahora no se escapará estoy completamente segura, no deja de besarme y de tocarme.
-         Dios porque te quiero tanto – sus palabras encendieron llamas en mi cuerpo, mi sangre se quedó hirviendo y mi mirada pedía esas palabras durante todos los días de mi vida.
Me siento encima de él mientras que él se sienta en el váter, estiro su cabeza hacia atrás mientras estiro su pelo y beso su cuello de manera agresiva.
-         Espero que te guste, porque será la última vez  - volví a besar sus labios, un beso lleno de amor y de odio, un beso con deseo y pasión un beso que pedimos que nunca acabe, un beso que no será olvidado.
-         No lo acepto – me dijo mientras escuchábamos gente detrás de la puerta hablando, querían entrar en el baño y no podían.
Y ahí fue cuando él lo hizo, lo sentí dentro de mí, sentí el placer de volver a estar allí con él, de no haber compartido este sentimiento con nadie más, solo con él… arañaba su espalda con mis uñas postizas, mientras que nuestras lenguas se rozaban y nuestros cuerpos estaban sintiendo aquel placer que hacía días que lo deseaba otra vez, empecé a moverme al ritmo de la música que tocaba a fuera, él jugaba con mis pechos y yo de forma escandalosa empecé a chillar, a dar gemidos de placer sin importarme que nadie me escuchara, empezamos a ir más rápido y nuestros cuerpos lo querían, lo deseaban como nuestro corazón lo hacía. Di mi último gemido y mi cuerpo le soltó, mientras cojo mis bragas y mis medias y me las vuelvo a poner.
-         Hazte invisible por favor – le pedí mientras cogía la mascarilla y luego la llave del bolsillo
Samuel acercó de manera rápida sus labios a los míos y los besó mientras se transformaba invisible. Abrí la puerta, había mucha gente esperando para entrar.  
-         Lo siento, me equivoqué de baño – dije mientras salía, sabía que ellos habían oído mis chillidos por eso hacían una pequeña sonrisa buscando que alguien más saliera del baño, pero no había nadie, volví acercarme a la fiesta…
-         ¿Cler?¿Donde estas? – preguntaba Adam en las escaleras
-         Aquí estoy! – dije yo desde la puerta mientras sacaba mi mascarilla y me aproximaba a las escaleras, Adam me dio una copa con sangre para que bebiera dedicándome una sonrisa cuando vio que era yo la chica misterio.
-         ¿Aceptas casarte conmigo? – me preguntó mientras sacaba el anillo de su bolsillo, Samuel me observaba desde la puerta…
-         Claro que acepto – dije mientras alzaba la copa en dirección a Samuel aun que nadie se dio cuenta de mi indirecta – ¡brindemos! – dije mientras miraba a Samuel y le sonreía…


22 ago 2010 en 8:05 , 0 Comments