17 capitulo *harta de todo…

Idiota por pensar que iba a ser especial, que él había cambiado, ayer me había tratado como la basura, estuvo a punto de ser perfecto si aquel maldito móvil no hubiera empezado a tocar. Me llevó a casa sin decir nada y luego se marchó en el silencio.  Eran las seis de la mañana y aún le estaba dando vueltas preguntándome quien era la persona de las llamadas.
Era absurdo, Samuel dependía de un maldito móvil, y yo no podía hacer nada, y a mí apenas me bastaba con que él me dijera que me quería y yo sería la chica más feliz del mundo. Ni siquiera me quería levantar de la cama, estaba tan cansada de pensar en lo mismo que solo me apetecía dormir durante un mes entero.
Había pasado toda la noche con aquella sensación de que alguien me observaba.
La luz del día ya entraba por mi ventana, era tan frustrante pensar que me tenía de levantar para ir al colegio.
De pronto mi móvil empezó a tocar y yo me llevé un susto de muerte, di una vuelta en la cama para llegar al móvil, cuando vi que era Dany quien me llamaba tuve ganas de tirarlo contra la pared de mi habitación.
-         Dime
-         Cler soy Dany
-         Lo sé, que quieres?
-         Quiero hablar contigo
-         Habla
-         Es importante, no estoy de broma
-         Ni yo Dany, ni yo!
-         Donde nos podemos encontrar?
-         Es urgente?
-         Bastante
-         Pues a las ocho ven a buscarme
Me levanté de la cama, ni por la mañana podía poner mis ideas en día.
Toda mi vida estaba un caos y no sabía como terminar con todo.
Yo huía pero Samuel me buscaba, siempre me encontraba, siempre me hacía ilusiones y siempre acababa mal, Dany me amaba locamente y yo no le hacía caso porque estaba dispuesta a dejarlo todo por Samuel.
Fui a la ducha, deseaba olvidarme de todo pero era tan difícil, no había dormido nada y me sentía cansada pero los pensamientos no se rendían.
“te quiero, te quiero, te quiero, te quiero, te quiero, te quiero…”
Era tan intenso lo que sentía por él, pero para él no significaba absolutamente nada.
Cuando salí del baño me vestí, con el sol que hacía a fuera cogí una ropa fresca.
Me arreglé el pelo sin darle mucha importancia y luego salí a fuera.
Escuché un ruido que venía de la cocina, mis padres y mis hermanos estaban discutiendo, yo bajé las escaleras y me quedé escuchando la conversación.
-         ella tiene derecho de saberlo – decía Mónica.
-         Mónica el me ha dicho que unos días más y le cuenta la verdad – Le contestó Andy.
-         Chicos no discutáis, lo ocultaremos hasta que él resuelva contárselo – dijo mi padre.
-         Y si ese día nunca llega? Ella esta en peligro! – dijo Alex muy enfadada.
-         Él le quiere y no le hará daño – contestó Karl.
Yo entré en la cocina y dije rápidamente con voz firme:
-         que me estáis ocultando? – miré a Andy – quien no me hará daño y porque?
-         Hace cuanto tiempo estas ahí cariño? – me preguntó mi madre mientras me acariciaba la cara con su mano.
Yo me aparté de ella bruscamente.
-         el suficiente para saber que estáis hablando de mi! – le contesté.
Ellos se callaron, ninguno iba a hablar.
-         ah que ahora estamos jugando al juego del silencio no? – dije yo con una sonrisa irónica.
-         Cler a su tiempo lo sabrás – me dijo Andy.
-         Ah! Es un asunto sobre mi y tengo de esperar! – dije bastante enfadada – yo no soy de piedra! – dije con una pausa aguantándome las lagrimas – yo estoy sufriendo, mi vida esta un caos porque tengo dos chicos en mi cabeza, y ahora tengo mi familia ocultándome secretos? Pero quien creéis que sois para hacerme esto?! – dije mientras salía de la cocina corriendo.
-         Cler!!! – oí mi madre chillando.
-         Dejadme en paz! – le advertí.
Salí a fuera corriendo y llorando, tenía que respirar aire puro.
Pero me choqué contra algún cuerpo, un cuerpo duro y fuerte y olía… olía a Samuel, me aferré a él sin dejarlo ir, era la única persona que quería ver en aquel momento.
Aquel olor me mareaba, era tan dulce, su piel tan clarita que me daba ganas de morderle. Pero lo que pasó después me sacó las ganas de todo, él móvil empezó a tocar, otra vez, si! Parecía una broma, pero no lo era, me despegué de él y él cogió el móvil inmediatamente.
-         si coges el maldito móvil nunca más me hables ni me busques – le advertí.
Él móvil sonaba una y otra vez, era ridículo, parecía que Samuel estaba siendo controlado por una babysitter, pero Samuel no me hizo caso porque aceptó la llamada y se marchó lejos para que yo no escuchara la conversación, yo no podía leer sus pensamientos.
Él se puso al lado de su coche hablando mientras que yo me sacaba las lágrimas de mi cara e intentaba no mirarle.
Cuando terminó de hablar vino en mi dirección.
-         te he dicho “nunca más me hables ni me busques”!
-         lo siento cler, pero era importante – trató de explicar.
-         Crees que soy idiota? Sé que alguien controla todo lo que haces! – le dije bastante cabreada.
Él me miró con una expresión nueva, se sorprendió con mis palabras y yo no sabía porque.
-         ahora dime es tu novia? – le pregunté.
Rápidamente su cara cambió de expresión, una sonrisa asomó su cara.
-         ya te dije que no tenía novia – trató de explicarse.
-         Bueno me da igual – le contesté.
-         Yo vine hablar contigo sobre ayer… yo
-         Ayer no pasó nada! – le dije – ayer yo no te vi Samuel
-         Pero que dices?
-         Digo que estoy harta de tus juegos porque intento entender lo que quieres pero no puedo, tanto me estas besando como me estas reprochando, ahora me toca a mí Samuel, he estado toda la noche pensando y quiero que salgas de mi vida! – le dije casi chillando – tu solo me haces daño, si me quisieras lucharías por estar conmigo y te daría igual todo lo demás!
Mi familia salió a fuera cuando oyeron los chillidos, pero no dijeron nada, solo me observaban.
-         no necesito a alguien que me deja por una maldita llamada – le dije – y siempre tienes pretextos para oír de mi, sabes que te digo Samuel? Trátate! Porque pareces loco – hice una pausa – maldita sea nunca te diste cuenta de lo cuanto te quiero verdad? Para ti esto es apenas un juego verdad? Solo me meto con inútiles – le dije mientras me iba en dirección a la carretera cuando vi que Dany estaba llegando de coche.
Pero Samuel fue tan rápido, me cogió del brazo y me giró en su dirección, estuve a milímetros de tener mis labios pegados a los suyos.
Escuché como Dany salía del coche cabreado y tenía en mente pegarle a Samuel.
No iba a permitirlo, entonces quien le dio un bofetón fui yo, ni siquiera me acuerdo si fue demasiado fuerte o si fue flojito, solo sé que resonó bastante y me dolió por dentro, nunca quise pegarle.
-         nunca… - hice una pausa, no sabía que decir – nunca más te aproximes
Mi familia me miraba de boca abierta y yo salí corriendo en dirección a Dany, se notaba que el estaba contento por lo que había echo, yo le di la mano y él me abrió la puerta de su coche para que yo entrara.
Yo me quedé callada durante todo el camino, luego cuando llegamos a una cafetería nos sentamos en una de las mesas que había a fuera.
No me podía creer que le había pegado, creí que me había dolido más a mí que a él.
-         Cler!!! – me estaba llamando Dany.  
-         Que? – le pregunté.
-         Te estaba preguntando si te encontrabas bien! – Dany era un chico guapo y bastante atractivo, lo que tenía de hacer era enamorarme de él.
-         Si! Estoy perfecto – le contesté – de que me querías hablar?
-         Pues… quiero pedirte perdón por anteayer – me dijo.
-         Fuiste un imbécil! – le dije muy enfadada.
-         Lo sé, pero yo soy algo celoso, y tú eres la chica más guapa que conocí en mi vida, y eres lo que más amo – me dijo honestamente.
-         Lo siento Dany, nunca te doy el debido valor! – le dije mientras levantaba el culo de la silla y lo besaba.
-         Donde has estado ayer? – me preguntó delicadamente sin querer ofenderme.
-         Me preocupa la obsesión que me tiene Isadora, yo creo que tendría de cuidarse – le contesté.
-         Vale, respeto tu privacidad – me dijo – aún me aceptas como tu compañero en el baile de final de curso? – me preguntó delicadamente mientras me daba un beso.
-         Pues claro que si – le contesté con la sonrisa que le encantaba a Samuel.
-         Cuando es? – me preguntó mientras llamaba la camarera.
-         Después de mañana – le dije – ya tienes tu traje?
-         Claro! – me contestó – y tu? Ya tienes vestido?
-         Pues claro que si! – le mentí, no me había acordado del vestido.
-         Seguro que serás la reina del baile! – me dijo con otro beso.
-         Eso no me importa – le advertí – mientras tenga buena compañía no importa donde esté. Eso le dije ayer a Samuel en el barco pero con otras palabras, con unas palabras más significativas.

Dany me llevó al colegio, sus pensamientos rodeaban la bofetada que le había dado a Samuel, pero a mí me dolía lo que había echo, no quería y fui una idiota.
Llegué dentro del colegio y enseguida me topé con Antonia.
-         Cler! – dijo chillando como una loca, como si ya no nos viéramos hace mucho tiempo.
-         Como estas? – le dije mientras le daba un abrazo.
-         Yo bien, pero tu estas mal verdad? – me preguntó.
-         Mas o menos – le contesté – te tengo de contar unas cuantas cosas
-         Claro! – me dijo mientras me estiraba y me llevaba a una clase.
Nos sentamos mirando una a la otra.
Yo suspiré, no quería llorar, tenía de ser fuerte.
-         que ha pasado? – me preguntó con mala cara.
-         Pues… - hice una pausa porque las lagrimas me empezaban a caer de la cara.
-         Sabes que nunca te había visto llorar antes de que aparecieran ellos? Ha sido Samuel o Dany?
-         Los dos – me costaba hablar – estoy harta Antonia, Samuel me trata como la basura y Dany me trata súper bien pero no le quiero, y no sé que hacer, tengo ganas de oír!
-         Cielo sigue tu corazón! – me dijo mientras aproximaba su silla cerca de mi.
-         Mi corazón desea estar con Samuel – le dije – pero él no quiere, me besa y luego se marcha
-         No te merece entonces! – me dijo bastante seria.
-         Pero le quiero Antonia, le quiero delante de todo – dije mientras la abrazaba y lloraba cada vez más.
-         No me gusta verte así Cler, tienes de ser fuerte! – me advirtió.
-         Y como lo hago Antonia, si él me saca todas las fuerzas? El sabor de la sangre era la cosa mas apetecible que tenía pero ahora prefiero morirme de hambre y tener Samuel cerca de mi, de mi cuerpo – le dije casi sin fuerzas.
Ella me apartó de si.
-         Cler reacciona! Él es humano Cler, aún que él quisiera no podríais estar juntos y sería más doloroso – me dijo.
-         Pero lo podía transformar! Si él quisiera haría todo para quedarme junto a él y…
-         Y nada Cler! Él no quiere y tienes de aceptar aún que cueste y tienes de ser fuerte porque hay millones de chicos que desearían estar contigo!
-         Pero no me importan los demás – le dije cabreada.
-         Cariño no! Samuel no! Escoge a otro, pero Samuel no quiere y nunca lo quiso y sé que cuesta y me duele decírtelo, pero me duele más verte así!
-         Sé que tienes razón, gracias, gracias por todo Antonia.
Nos levantamos de la silla y nos fuimos a fuera, a tomar aire, tenía ganas de salir del colegio, estaba harta de hacerme pasar por una más.
Estaba bastante nerviosa, la verdad es que no tenía ganas de hablar con nadie.
De pronto vi a Isadora, iba a aproximarse a mí y molestarme.
-         Antonia, Isadora va a venir – le expliqué mientras me paraba.
-         Va a venir a donde? – me preguntó.
-         A molestarme! – le dije.
De pronto Isadora se levantó de la silla y se tomó camino en mi dirección.
-         Isadora déjala tranquila! – le ordenó Antonia.
-         Ayer fuiste a meterle los cuernos a mi primo verdad? No tardaste nada! – me dijo Isadora, pero no le hice mucho caso cuando vi que Samuel estaba aproximándose a mí, pero de donde salía? – contéstame! Si no le quieres déjalo en paz
Ella me observaba y cuando se dio cuenta que estaba mirando a otra cosa se giró y vio a Samuel.
-         es que hasta delante de mis narices! Dany te quiere mucho lo entiendes? Tu no le mereces nunca lo has merecido! – me dijo muy furiosa.
-         Isadora métete en tu vida, no entiendes que no me importa en absoluto lo que tu pienses de mi?! – le contesté más cabreada que ella.
-         A mi tampoco me importa tu vida pero Dany es mi primo y lo tengo de defender!
-         Ah si claro, haciendo de espía, siguiendo mis pasos, porque la verdad es que tampoco tienes gran cosa para hacer verdad? – le dije mientras miraba a Samuel pidiendo mentalmente que se fuera.
-         Quiero hablar contigo – me dijo Samuel metiéndose en medio de nuestra conversación.
-         Pues yo no quiero hablar contigo – le dije mientras miraba a Antonia.
Él me cogió del brazo ligeramente sin hacerme daño.
-         déjame! – le dije chillando.
-         Cler deja de ser infantil, quiero hablar contigo – me anunció.
-         Infantil yo? No! Te equivocas! Aquí la única persona que esta siendo infantil eres tu, te dije que no te quiero volver a ver! – le advertí – ahora hazme el favor de dejarme, no quiero volver a pegarte!
Él me dejó y yo me giré para marcharme.
-         quiero que vengas conmigo al baile – me pidió.
Yo me giré en su dirección, él tenía una expresión de dolor.
-         no voy a ir contigo a ninguna parte te enteras? – no sabía como había tenido fuerzas para decirle aquello.
Sus ojos azules llevaban dolor, rechazo, eran inquietantes y era doloroso mirarlos.
-         yo voy contigo! – le dijo Isadora a Samuel.
-         Ves! Ya tienes compañía y hacéis la pareja perfecta! – le dije con cara de odio a Samuel.
Yo me giré para entrar en el colegio pero escuché como Antonia le decía a Samuel.
-         déjala en paz quieres? Le estas haciendo mucho daño, aléjate de ella o si no… - no pude escuchar nada más ya que estaba dentro del colegio y cristiana me estaba llamando.
-         Ayer no has venido al colegio te pasó algo? – me preguntó ella.
-         No tranquila! – le contesté.
Quería ser una mosca para saber de que hablaban, Antonia estaba muy cabreada lo podía oír en sus pensamientos.
Y yo más cabreada estaba, aquel dolor que sentía en el estomago, sentía mi sangre hirviendo y sentía como mi piel se estremecía, era doloroso y intensivamente preocupante, estaba harta de todo el mundo y inclusivamente estaba harta de mi misma, era la primera vez que ya no tenía fuerzas, este ultimo año estaba siendo insoportable y dramático.
- cler vamos – me dijo Antonia mientras me estiraba para dentro de clase, ya no volví a ver a Samuel.
Nos sentamos en nuestras sillas, el profesor estaba escribiendo algo en la pizarra.
Mientras estaba allí sentada me di cuenta que no podía para de pensar en Samuel, por que era tan masoquista por mucho que me empeñaba en aparentar que no pasaba nada no podía. Ese estúpido móvil y esa manía que tenía de no contarme que pasaba. No lo entendía a caso jugaba conmigo ¿que se creía que era un estúpido cuadro colgado en la pared?. Una lagrima se me escapó de los ojos y se deslizo hasta mi mejilla, la limpie rápidamente y miré alrededor, nadie la había me había visto. Esta maldita clase no tenia fin o que? necesitaba salir de allí como fuera me estaba derrumbando y no quería dar explicaciones a nadie.
-         señor Esteban! – le dije al profesor.
-         Dígame señorita Gray?! – me contestó el profesor.
-         Me duele mucho la barriga, creo que he comido algo que me sentó mal! – le expliqué, ni siquiera había comida y estaba sedada.
-         Si quiere vaya a conserjería!- me dijo.
Yo me levanté de la silla y miré a Antonia, ella se preguntaba si yo estaba bien, creo que ella ya sabía que le estaba leyendo los pensamientos porque me pedía que asintiera, y lo hice, la miré a los ojos y le asentí.
Salí a fuera harta de todo, con mis habilidades llegué a la playa en un minuto.
Me dejé caer al suelo, los pensamientos me volvían loca, me atormentaban y ya no tenía fuerzas para disimular mi angustia.
El rechazo de Samuel, él amor que no sentía por Dany, mis familia me ocultaba algo, estaba completamente perdida en el mundo, parecía que todo estaba girando a mi alrededor y todo me pasaba a mi.
¿Pero como podía afectarme tanto aquel ser tan perfecto?
Perdí la noción del tiempo, no supe cuanto tiempo estuve durmiendo en medio de la arena, me desperté con el ruido de mi teléfono.  
Lo cogí aún estirada y medio aturdida, miré la llamada y vi que era mi madre, tiré el móvil bien lejos para no volver a escucharlo, miré mi reloj y eran las cuatro de la tarde, me di cuenta que no estuve durmiendo pero si estuve desmayada.
Me levanté y estaba temblando, no era del frío pero si de los nervios que llevaba, me estaba a punto de transformar, estaba gruñendo como un animal salvaje.
Mis ojos empezaron a quedarse rojos y mis dientes se quedaron puntiagudos.
Necesitaba rápidamente algo de comer, llevaba muchas horas sin hacerlo.  
Cogí mi móvil y en unos momentos llegué a casa, abrí la puerta, todos estaban en el sofá.
-         donde has estado? – me preguntó mi hermana Alex, aún no había visto que estaba transformada ni ella ni nadie.
-         No te importa! – le contesté.
-         Faltaste a clase! – se quejó mi hermano Karl.
-         Dejadme! – dije yo, miraba el suelo para que no me viera.
Entré en la cocina y mientras iba a coger bebida entró mi hermano Andy.
-         que te pase eh? – me dijo enfadado mientras me cogió por el brazo.  
-         Déjame!!! – le dije y lo empujé con todas mis fuerzas y Andy se fue a parar a la otra punta de la cocina.
-         Cler! – dijo mi madre mientras iba corriendo para socorrer a mi hermano.
Todos entraron en la cocina.
-         tienes las habilidades aceleradas! – me advirtió mi padre – que te ha pasado?
Yo respiraba fuertemente para mantener la distancia de ellos.
Cogí la sangre de la nevera y la puse en un baso.
-         solo necesito alimentarme! – le expliqué.
-         Estas nerviosa, es por eso verdad? – me preguntó mi padre.
Yo gruñí.
-         es mejor que me dejéis! – les pedí, miré a Andy y él se puso de pie, estaba bien.
-         Pero… - intentó hablar Mónica.
-         Ella tiene razón! – me apoyó mi padre – es mejor que la dejemos descansar!
Yo me quedé en la cocina con mi cocina y intentando tranquilizarme. 

28 may 2010 en 17:27 , 0 Comments

16 capitulo *Sin Dany…

Pasé toda la noche sin dormir, tenía que hacer algo a mi vida, últimamente me sentía perdida, sentía que las cosas me agobiaban. Y mis únicos pensamientos eran “Samuel te quiero”, “Samuel te quiero”…
Me sentía idiota, él siempre me decía que no me quería pero algo en mi no me dejaba olvidarlo por mucho que lo intentara.
Eran las cinco de la mañana y el sol aún no había salido, aún era noche.
Me levanté de la cama y abrí la ventana, aquel aire que me recorría la cara hacía llenar mis ojos de agua. Aquella aroma a agua salada que provenía del mar era una aroma única. Ojala pudiera olvidar todo durante unos momentos, ojala pudiera estar con mis padres…
Cogí mi biquini, unos pantalones cortos, una camiseta y unas sandalias rápidamente, luego traté de mi pelo, cogí mi anillo para el sol, unas gafas, mi reloj y salí de la habitación.
Bajé las escaleras sin hacer ruido, todos estaban durmiendo, entré en la cocina, cogí un vaso y lo llené de sangre, tenía un poco de hambre ayer no había comido nada.
Cuando terminé cogí mis llaves y dejé una nota en la entrada diciendo que iba a salir y no sabía a que hora volvía y salí a fuera.  
Hacía un poco de frío y los árboles se movían y hacían un sonido tranquilizador.
Estaba agobiada, y mi cabeza siempre pensaba en lo mismo, me estaba volviendo loca.
Empecé a caminar sin destino, no podía quedar más perdida de lo que ya estaba.
Si el amor era así de doloroso porque la gente decía que era lo mejor del mundo? Yo no quería estar enamorada, no pude escoger, pensaba que todo sería fácil, que sería feliz para siempre al lado de la persona que amo, y lo que estaba sintiendo era un dolor inexplicable, mis pulmones casi no dejaban pasar el aire, me dolían, el estomago casi no me dejaba comer, era insoportable aquel dolor que me recorría todo el cuerpo.
-         Clara! – escuché.
Yo rápidamente me giré, estaba segura que conocía aquella voz.
Me quedé sorprendida al ver a Samuel, estaba simplemente precioso, llevaba una camisa verde desabrochada, y por dentro una camiseta ajustada de color blanco, un collar de huesos de color blanco, llevaba unas gafas en la cabeza, llevaba unos vaqueros y unas zapatillas negras. Él cada vez me atraía más, aquél pelo rubio descuidado me volvía loca y aquellos ojos azules…
-         como sabías que estaba aquí? – le pregunté cada vez más curiosa, él siempre me encontraba fuera donde fuera.
-         Es que te he preparado una sorpresa y como sé que te gusta hacer footing estuve esperando a que salieras de casa – me contestó sin rodeos.    
-         Una sorpresa? – pregunté con mi sonrisa dulce.
-         Si, pero tendrías de faltar a clase… si quieres marcamos para otro día – me dijo él.
-         No – le dije sin dejarlo respirar-  vamos, estoy muy curiosa – le dije. 
Empezamos a caminar al lado un del otro, y sin que yo me lo esperara me cogió de la mano, tenía la piel fría como la mía y era tan suave como la carita de un bebé.
-         que pasó ayer con Dany? – me preguntó preocupado, pero no me miraba.
-         Se ha enfadado conmigo, pero ahora no quiero hablar de él – le contesté mientras le apretaba cada vez más su mano para no dejar que me soltara.
-         Yo tampoco quiero hablar de él – lo admitió.
Yo sonreí, era imposible olvidarlo porque él siempre me alegraba cuando más lo necesitaba.
No dijimos nada, a veces el silencio lo decía todo, mi mano le apretaba tanto que a veces me preguntaba si le hacia daño, no quería acabar con aquel momento, pero no entendía porque a veces era tan romántico y había otras veces que cambiaba completamente su actitud.
Llegamos a un embarcadero de madera, no conocía aquel lugar, luego empezamos a andar encima de el, habían muchos barcos, unos pequeños y otros bastante grandes.
-         vamos a andar de barco? – le pregunté curiosa, nunca ningún chico me había llevado de barco, era… romántico.  
-         Digamos que si – me contestó.
Llegamos al final de embarcadero, y él se paró delante de un barco, tenía unas letras que decía “saber 720”, era un barco grande y bonito.
-         Es tuyo? – le pregunté.
-         No precisamente – me dijo mientras me miraba a los ojos – sube!
Él me ayudó a subir, luego me dejó ir la mano para sacar la cuerda que sujetaba el barco. El sol empezaba a salir, y cada vez hacía más calor, miré mi reloj y eran las siete. Mientras que él ponía el barco en marcha yo lo observaba y miraba la estructura de su cuerpo, era tan dulce, tenía un poco de musculación y tenía la barriga con abdominales. Me alegraba de estar allí con él, me alegraba que él me hiciera aquellos detalles, significaba que pensaba en mi, y lo quería cada vez más, porque me sentía completamente protegida a su lado, y estaba harta de no poder besarlo, de no poder sentir sus labios tocando los míos.
Él barco se puso en marcha con Samuel pilotando, yo me puse a su lado observándolo, tenía ganas de acariciarle…
Él me miró, y hizo aquella sonrisa que a mi tanto me gustaba, dejó una de las manos que conducía el barco y la pasó por detrás de mi espalda, me cogió fuerte hacia él…
-         cierra los ojos y siente la aroma del mar – me pidió.
Yo lo hice, cerré los ojos mientras seguía sujetada a él, más que la aroma del mar sentía la aroma de su perfume y me llenaba mis pensamientos de ilusiones, de sueños entro él y yo.
De pronto sentí alguna cosa rozando mi mejilla, abrí los ojos, no quería que fuera un sueño, y no lo era, era Samuel rozando sus labios en mi mejilla, nuestras miradas se cruzaron y él de esta vez no se alejó, por fin no luchaba contra sus sentimientos, soltó la otra mano del barco y la acercó a mi cara, nos quedamos frente a frente, sus ojos azules me hacían acordar el mar, sus labios deseando rozar los míos, su aliento dulce que me hacía marear, aquel momento tan perfecto, tenía miedo que él no me besara…
Pero pronto se acercó a mi, cada vez más sin pensar en las consecuencias, yo estiré el cuello para poder ver mejor su cara, el se acercó cada vez mas, yo quería poner en funcionamiento mis brazos pero no podía moverme, por dios que bien olía. Los labios de el rozaron mi cuello y noté como su pecho se llenaba de aire, yo extendí mis brazos ya que ansiaba tocarle.
-Bésame –le dije
 Él me cogió de la camiseta para acercarme más, el me cogió de las muñecas y me dijo: - tranquila – tenía su respiración descontrolada.
 Yo forcejeé y arqueé la espalda haciendo que mis senos y mis mulos rozaran con su cuerpo, sonreí al ver en sus ojos el deseo. Nuestras respiraciones se aceleraron y yo gemí cuando el se abalanzo hacia mi haciendo que nuestros labios se convirtieran en uno solo.
Cuando descolamos uno del otro necesitamos bastante tiempo para que nuestras respiraciones volvieran a la normalidad, el me miraba con aire indeciso sin saber que decir.
Sabía que si el hablara sería para decir que el beso no tendría de haber sucedido, entonces yo sin dejarlo hablar ni pensar dije:
-         me enseñas a conducir?
Él se quedó sorprendido, él pensaba que yo le iba a decir otra cosa.
-         por supuesto – me dijo mientras volvía a guiar el barco.
Yo me puse a su lado, nuestras miradas cuando se cruzaban era una sensación de pasión, deseo, amor, pero al mismo tiempo de miedo, miedo a que todo fuera un sueño.
-         ven – me ordenó – coge bien fuerte, y no lo dejes ir, cuando quieras girar ya sabes que tienes de hacer – me dijo con aquella sonrisa que me volvía loca.
-         Gracias capitán – le dije mientras le sonreía mirándole a los ojos.
Me puse delante de él guiando el barco, era una sensación muy buena, sentías un peso enorme en el cuerpo, como si aquel barco estuviera lleno de gente y todo dependiera de ti.
-         que sientes? – me preguntó sacando las gafas de la cabeza y poniéndolas en los ojos.
-         Uau – le dije, no me salían otras palabras.
-         Te gusta? – preguntó mientras se ponía delante de mí.
-         Si me gusta?! – dije de boca abierta mientras me aproximaba más a él.
 Se sacó las gafas y luego me topé con sus labios pegados a los míos, pero no los movía se quedó allí, como si estuviera sintiendo el olor de aquel beso.
-         pero me gusta más lo que siento al besarte – dije sin dejarlo salir cerca de mi.
-         Me encanta tu olor – me dijo empezando abrir la boca.
Yo seguí el ritmo de aquel beso, sus besos dulces que me llenaban de deseo.
-         clara me estas desconcentrando – dijo con una mirada dulce mientras acariciaba mi cara – si continuas así no llegaremos donde te quiero llevar
-         no me importa mientras esté contigo me da igual el lugar – le dije mientras le daba un beso fugaz.
Sin dejarlo hablar me saqué la camiseta y los pantalones, y vi como él evitaba mirarme.
Me quedé con el biquini, y me puse las gafas de sol.
Subí a la parte de delante del barco sin dejar que Samuel viera la dirección que llevaba el barco, luego le sonreí y me estiré.
No sé cuanto tiempo estuve allí estirada, solo sé que me dormí como una niña pequeña.
-         pareces una princesa – me topé con Samuel observándome.
Yo le sonreí.
-         hemos llegado – me anunció.
Yo me levanté en seguida, quería ver lo que había a mi alrededor.
Pude ver arena, pude ver árboles y me di cuenta que era una isla, una pequeña isla.
-         tu estas loco! – le dije sonriendo.
-         No te gustó la sorpresa? – me preguntó.
-         No, es que es el lugar más bonito que he visto en mi vida – le contesté.
Aquella agua tan limpia, se veían los peces, y lo que me fascinó más fue ver las tortugas nadando.
-         entonces te gusta? – preguntó mirándome a los ojos.
-         Pues claro que me gusta – le dije mientras me sacaba el reloj, las pulseras y saltaba al agua.
-         Ten cuidado clara! – me advirtió.
-         Ven, nada conmigo – le pedí.
Él sonrió, luego se sacó las camisa y la camiseta, aquel cuerpo tan bonito que tenía, lo que me sorprendió más fue una cicatriz que llevaba en la barriga, no era una cicatriz fea, era una cicatriz bastante atractiva.
Tenía forma de “S” pero de lado, era un poco grande, pero le daba un tono especial en su cuerpo, Samuel era guapísimo.
su torso desnudo mientras el aire lo rozaba con su calidez, avanzó y se metió en el agua cristalina poco a poco dejando que el agua jugara con su cuerpo de forma sinuosa. Mi mente empezó a soñar despierta, estaba a su lado y en vez de ser el agua el que jugara con su cuerpo eran mis manos las que recorrían toda su piel haciendo que la suya se erizaba al pasar mi mano.
Yo huí de él.
-         no te escapes – me dijo mientras me cogía la pierna sin dejarme escapar.
-         Vale! Me rindo – le dije, me aproximé a él, le cogí por el cuello con mis dos manos, luego le besé, no era un beso insignificante, era un beso especial, un beso que siempre lo llevaría en mi mente.
Luego le tiré agua a los ojos y huí de él.
Yo intentaba besarlo y después sacarlo de sus pensamientos, distraerlo para que no se arrepintiera de nada.
-         eres una tramposa – me dijo mientras intentaba cogerme.
-         Cada uno utiliza sus armas – le dije mientras le enviaba un beso.
Salí del agua, pisando la arena de aquella isla maravillosa, él seguía dentro, intentando alcanzarme.
-         que lento eres – le dije con una sonrisa de burlona.
Empecé a correr sin mirar atrás, luego sentí un ruido grande que venía del agua, cuando me giré para mirar Samuel estaba a mi lado con una sonrisa brillante.
Como pudo ser tan rápido?
-         te pille – me advirtió.
-         No por mucho tiempo – le dije mientras me volvía a escapar.
Era un juego de atracción, donde nuestros cuerpos se tocaban.
Pero me volvió a pillar, me cogió la espalda con las dos manos y yo intentando huir de él nos caímos en el suelo, me quedé encima de él, riéndonos uno del otro nuestras miradas se cruzaban.
-         me encanta este lugar – le dije casi con mis labios pegados a los suyos – me quedaría viviendo aquí contigo, sin nadie alrededor – hice una pausa – te imaginas? Tendríamos cuatro hijos, dos niñas y dos niños, y comeríamos bananas y pescaríamos, tendríamos una casita de madera hecha por nosotros – dije con una carcajada.
-         Todo seria perfecto verdad?- me preguntó él.
-         Más que perfecto – dijo mientras enganchaba mis labios a los suyos.
Aquellos besos eran apasionados, y aquel sabor tan exquisito y tan diferente, lo amaba, cada vez más.
-         vamos, quiero enseñarte el refugio – me dijo Samuel mientras interrumpía el beso y me ayudaba a levantar.
Entramos en medio de la isla, aquellos árboles gigantes, y aquellos pájaros de todos los colores que hacía unos sonidos tranquilizadores.
De pronto llegamos a una casita de madera, tan simple pero tan guapa.
Samuel cogió unas llaves, deberían ser las de la casita, luego él abrió la puerta y entramos.
Toda la casa estaba llena de velas, me venía olor a rosas, alguien había estado allí hace poco, aquellas velas estaban recientemente encendidas.
-         te gusta? – me preguntó Samuel, el suelo estaba llena de rosas.
-         Lo has hecho para mi? – le pregunté sorprendida.
-         Si – me contestó vergonzoso – esta isla es mi sitio secreto, cuando quiero estar solo
-         Soy la única chica que lo conoce? – pregunté.
-         Si – me contestó mientras se aproximaba a mi – aquel Samuel era nuevo, no estaba luchando contra sus sentimientos.
Yo di un paso adelante, lo amaba, y no iba a dejar pasar aquella oportunidad.
Él seguía sin camiseta y para mi era muy difícil resistirme a su cuerpo, era tan atractivo tanto por dentro como por fuera que era difícil sacar la mirada de su cuerpo.
El me besó el cuello mientras que yo me moría de deseo por tenerlo junto a mí para siempre, nos besamos una y otra vez, y aquellos besos ya no eran raros, ya los conocía bastante bien.
Nuestras respiraciones se volvieron a descontrolar, estábamos nerviosos porque deseábamos aquello más que nunca, lo empujé contra la pared, y él me sonreía sin pedir que parara, Luego rodamos y caímos encima de la cama, él estaba encima mío y yo lo estiraba hacía a mi.
Nos continuábamos besando, aquel deseo mutuo era inexplicable.
De pronto empecé a escuchar un ruido y Samuel paró de besarme.
No me lo podía creer, era un móvil, un maldito móvil.
Cuando paró de tocar no quise perder tiempo.
-         déjalo – le pedí a Samuel mientras lo volvía a estirar hacia a mi para que me volviera a besar.  
Pero empezó nuevamente a tocar.
-         lo siento cler – me dijo mientras se levantaba de la cama.
-         Pero tu cuantos móviles tienes? – le pregunté.
-         Tengo uno aquí guardado, cuando no cojo en el otro es porque estoy en la isla y me llaman a este.
-         Samuel no lo cojas por favor! – le pedí.
-         Lo siento, pero ni siquiera tuve de haber dejado que todo llegara a este punto – me dijo Samuel mientras cogía el móvil de un cajón.
-         Porque no? Somos libres de hacer lo que nos dé la gana! – le dije bastante cabreada.
-         No es tan fácil como piensas! – me dijo.
-         Claro, sabes porque no es fácil? Porque nunca dejas que lo sea! – le dije cabreada.
-         Pero… - intentó hablar.
-         Pero nada! – le contesté mal – coge el maldito teléfono y cuando estés ven al barco, que quiero ir para casa. 

23 may 2010 en 17:04 , 1 Comment