Faltaba un día para la fiesta de mi boda y una semana para casarme, no me podía creer que era verdad, pero había empezado aprender que Samuel no era mío y que Adam me quería mucho, aun que estaba algo raro, sus pensamientos estaban algo divididos entre mi y Antonia, y a mí no me importaba y no sabía qué hacer porque Antonia era humana y Adam vampiro por mucho que les dejara el camino libre aquello no iba a funcionar. Samuel nunca más apareció en mi habitación y yo había llorado toda la semana por la noche mientras Antonia dormía.
- Cler estas despierta? – me preguntó Antonia desde la otra punta de la cama.
- Si – le dije mientras me giraba hacia ella.
- Tienes estado bastante rara… no sé distante, estas enfadada conmigo? – me preguntó con aquella cara de niña pequeña
- Claro que no – le contesté – tengo razones para enfadarme?
- No…
- Pues ya esta – le dije mientras le daba un beso en la frente.
- En que pensabas?
- Nada, en la boda, en Adam en Samuel, en todo – le expliqué
- Tienes dudas? – me preguntó
Yo sonreí, una sonrisa llena de dolor
- Muchísimas… cada día tengo más, y un dolor de estomago insoportable…
- No puedo creer y no quiero pensar que no acabarás con Samuel… él te quiere y no entiendo porque te aleja de esta manera…
- Porque nunca me ha querido… no fui lo suficiente buena para ser importante para él
- Eso no es verdad, Cler sabes que él te ama y no digas que no porque sabes perfectamente que es verdad, no te hagas daño tu misma
- Nunca le perdonaré, le dejé bien claro que no lo haría, y a él le dio igual
- Quizás te está protegiendo de algo, no lo sé Cler, lo único que sé es que te ama y nunca vi un amor así enserio
- Yo… - intenté hablar
- Cler!!! – dijo Angela desde la puerta llorando – ayúdame
- Qué pasa? – le pregunté muy preocupada
- Andy me ha dejado… - me explicó – no sé porqué, dice que yo no sé lo que quiero y no entiendo porque me hace esto…
- Pero porque te ha dicho eso?
- No lo sé, estábamos en su habitación y bueno me habló en boda y yo le dije que no me quería casar por ahora y se puso así, dice que aún quiero a Davis y eso no es verdad le quiero a Andy más que a nadie!
- Lo sé, tranquilízate – le pedí mientras le abrazaba
- Si quieres voy a hablar con él Cler – dijo Antonia
- No, mejor no, seguro que se ha ido a dar una vuelta, no creo que venga en todo el día por eso no te asustes Angela, él es así
- Casi nos empezamos a pelear, él estaba tan nervioso que se transformó y yo me asusté bastante…
- Mi hermano no controla muy bien sus poderes, en mi casa nos peleábamos bastante, como dos animales – le expliqué
- Le quiero Cler, no es justo, que les pasa a los chicos de hoy en día?
- Están locos – dijo Antonia – pero todos se darán cuenta de la verdad!
- Chicas id bajando que yo voy a ducharme ahora que por la tarde tengo de salir
- A dónde vas? – me preguntó Antonia
- A… a buscar Andy – le contesté nerviosa
- Vale, pues nosotras bajamos ahora – dijo Antonia mientras se ponía un vestido.
- De acuerdo, hasta después – les contesté antes que salieran de la habitación
…
Cuando terminé de ducharme me cogí una falda con una camiseta para colocar por debajo, unos zapatos, me pinté los labios de un rojo fuerte, hice un recogido al pelo y maquillé los ojos con un poco de castaño. Bajé las escaleras rápidamente y cuando llegué al salón le di un beso a Adam mientras le abrazaba.
- Mm.. hoy estas cariñosa – me dijo Adam sonriendo
Todos los demás se empezaron a reír, Andy no estaba sentado en la mesa, por la noche tenía de hablar con él.
- Yo siempre soy cariñosa – le dije mientras le volvía a besar, mirando a Samuel, él ya no me miraba, ya le daba todo igual.
- Ya habéis comprado los disfraces? – preguntó Adam
Todos contestaron que sí, yo era la única que aún no me había acordado de comprarla, pero hoy la compraría, era raro hacer la fiesta de la boda como una fiesta de disfraces, pero Adam era así de original…
- Y tu cariño? – me preguntó
- Yo… hoy la compraré – le contesté mientras me cogía un trozo de pastel – ahora me tengo de ir… Antonia te quedas con Angela? hablaré con Andy si lo encuentro
- A dónde vas cielo? – me preguntó Adam antes de que me levantara
- Tengo de resolver unos problemas, luego te cuento – le dije mientras le daba un beso en la mejilla.
- Vuelve pronto – me dijo mientras me mandaba un beso.
Aproveché que todos estaban en la mesa para entrar en el escritorio de Annette, no había nadie en los pasillos por eso tenía el camino libre, cerré la puerta y empecé a buscar como una loca en todos los cajones con la esperanza de poder encontrar alguna cosa que me ayudara, pero no había nada, ella lo debería tener todo bien guardado, cuando iba a salir escuché un ruido enseguida fui corriendo y me puse detrás de la puerta, detrás de mí habían un montón de libros… Jimmy entró para ver si encontraba a alguien, y cuando vio que estaba vacío se marchó, yo volví a acercarme a la puerta, pero unos cuantos libros vinieron conmigo, habían caído al suelo cuando aproximé mi cuerpo, había hecho bastante ruido por eso enseguida los empecé a recoger, pero en medio de esos libros había una carpeta…
“Testamento”
Justo lo que yo buscaba, cogí la carpeta y la metí en mi bolso, abrí rápidamente la puerta y salí corriendo sin que nadie me viera. Abrí la puerta de la salida y salí a fuera, cuando la iba a cerrar Jimmy estaba aguantando la puerta.
- Creo que no lo gustará saber a Annette que has estado en su escritorio sin su permiso – dijo con una sonrisa que me molestaba.
- Y quien te ha dicho que no tenía permiso? – le pregunté con una sonrisa falsa.
- Porque si tuvieras permiso no te esconderías detrás de la puerta - me contestó riéndose.
Aquel tipo me tenía harta.
- Yo no sé qué te traes, pero a mí tus amenazas me dan absolutamente igual – le contesté mientras me marchaba
- No puedes salir sola – me dijo él mientras venía detrás de mí – te acompaño
- No necesito perros guardianes – le contesté bastante molesta
- Ya, pero son las ordenes – dijo él con una sonrisa desafiante
- ¿Pasa algo?- pregunté Samuel desde el jardín y empezó acercarse mientras miraba mal a Jimmy
- Ella quiere salir a fuera sola y no me deja acompañarla - dijo Jimmy bastante serio
- En primer lugar la tratas por señorita ya que es nuestra superior y en segundo te puedes ir porque yo la acompañaré
Yo empecé a reírme, Samuel siempre estaba cuando yo más necesitaba.
Jimmy se marchó cabreado, y yo miré a Samuel y le sonreí
- Gracias – le contesté
- Debes tener cuidado con él, es la mano derecha de Annette – me explicó Samuel mientras caminábamos.
- De acuerdo – le contesté, estar allí con él me hacía acordar el pasado.
- A donde te llevo? – me preguntó mientras cogía el coche
- Samuel necesito ir sola, tú me podías…
- No, yo te acompaño
- Pero ¿por qué? - le pregunté enfadada
- Porque a fuera hay gente que te puede hacer daño – dijo Samuel aproximándose a mi
Le toqué el pecho para no dejarlo avanzar
- ¿Por qué te aproximas? – le pregunté mirándole a los ojos, estaba bastante nerviosa porque lo que yo quería era que me besara
- Lo siento – dijo mientras retrocedió
- ¿Lo sientes? No, tú en realidad mueres por besarme… pero no lo voy a permitir no voy a caer otra vez en tus trampas, no volverás a mandarme a la mierda como hiciste en las otras veces
- Clara…
- No, no digas nada, prefiero que sea así, sin más escusas… yo quiero a Adam y me casaré con él, él sí sabe hacerme feliz… y si quieres acompañarme hazlo, me da igual
- Si, te acompaño – me dijo mientras me abría la puerta del coche
- A donde te llevo? – me pregunte dentro del coche
- Al centro comercial – le contesté
En realidad iba a hablar con un advocado, pero no quería que Samuel estuviera, tenía de distraerlo. Fuimos todo el camino callados, escuchando música, y no me sentía a gusto con aquella situación, quizás porque quería cogerle de la mano salir del coche ir a la playa con él mientras lo besaba, pero no podía y mi mente no lo aceptaba, y para empeorar las cosas empezó a tocar en la radio “Nneka- Heartbeat”, me entró un escalofrío.
- Te acuerdas? – me preguntó Samuel
- Si… - dije mientras bajaba la mirada y me mordía los labios – es la música del baile, fue la primera vez que nos hablamos…
- Estabas preciosa ese día – me dijo él de forma cariñosa
- Es mejor olvidarlo – le dije mientras cambiaba de emisora – es pasado y no quiero recordar…
Samuel no dijo nada pero sabía que le habían dolido mis palabras.
Cuando llegamos Samuel me vino abrir la puerta…
- Tu haz lo que quieras – le dije – no quiero que vengas conmigo voy a comprar el disfraz y no quiero que lo veas
- De acuerdo, te espero en el coche – dijo mientras se apoyaba en él y me quedaba observando.
Suerte que el escritorio del advocado estaba dentro del centro comercial, subí las escaleras eléctricas y entré en una botiga de disfraces y me dirigí a una de las chicas que trabajaban allí.
- Hola buenos días
- Buenos días en que le puedo ayudar?
- Mire yo no tengo mucho tiempo porque tengo un compromiso, se ve que usted tiene muy buen gusto por la ropa que viste y de la manera que se maquilla por eso no habrá problema…
- Gracias señorita – me contestó ella, debería tener unos veinte años.
- Mire necesito un disfraz bastante provocador, con una peluca que no deje ver el pelo y una mascarilla que sea guapa para tapar la cara, me da igual el precio, me gustaría algo bonito y le pagaré bien por su servicio si me convence…
- De acuerdo – dijo ella preocupada con miedo de que no me gustara lo que ella iba a buscar
- Provocador, muy provocador – le contesté – mire volveré dentro de una hora y me gustaría que tuviera todo preparado
- Si, así será – me contestó
- Mire necesito otro favor, hay un chico esperándome a bajo y piensa que estoy aquí probándome ropa, es un chico atractivo, rubio, con un poco de barba que casi no se nota y de ojos verdes, se llama Samuel, necesito que usted este atenta y que si entra por aquella puerta usted le tendrá de decir que me estoy probando ropa y que no puedo ser molestada, le tiene de pedir que se vaya que son las ordenes que he dado
- De acuerdo – dijo bastante asustada
- Le prometo que le pagaré bastante bien – dije mientras me marchaba, pero la volví a mirar – bastante provocador!!!
- Si! – me contestó ella sonriendo.
Volví a coger las escaleras eléctricas que daban al tercer piso. Enseguida busqué como una loca el escritorio del advocado, y no lo encontré en ninguna parte, en el otro lado del centro pude ver como un hombre me observaba, “aquí esta ella” pensaba él de forma arrogante, cogió el teléfono y le llamó a alguien, yo fui corriendo hacia los baños y en ese mismo lugar a la derecha estaba el escritorio, piqué a la puerta ya que a fuera no había nadie sentado en las sillas, quizás si tenía suerte no iba a tener ningún cliente antes que yo, bueno en realidad el señor Ramírez ya no era advocado, ahora era doctor, ya que era vampiro y se tenía de integrar en medio de los humanos.
- ¿Si? – preguntó un hombre de unos cuarenta años.
- ¿Usted es el señor Ramírez? – le pregunté rápidamente
- Si, desea algo? – me preguntó él
- ¿Podríamos hablar dentro? Es que me están persiguiendo – le expliqué
- Claro, adelante – me contestó
Entré en el escritorio y me acomodé en la silla delante de la suya, él cerró la puerta con llave y luego se sentó
- Necesito que me ayude a resolver un problema delante de la justicia – le expliqué
- Señorita yo soy médico no soy…
- Y yo soy vampiro – le contesté enseguida
- A creí que… bueno en que le puedo ayudar?
Rápidamente saqué la carpeta que tenía guardada en el bolso y se la di.
- Conoce la familia Black?
- Como para no conocer, es la familia más vieja de los vampiros
- Exacto – le contesté
- Adam… conoce?
- Claro, muy buena persona
- Sí, me casaré con él
- Es usted la señorita Clara?
- Si, así es
- Pues un enorme gusto conocerla, Adam tiene muy buenos gustos… y Samuel?
- Qué pasa con Samuel?
- Samuel es un amigo mío de hace años, y me contó que os habíais enamorado, pero nunca pensé que te acabarías casando con Adam… yo estoy invitado a la boda
- Lo sé, fue por eso que vine a verlo, este es el testamento que el señor Black había dejado a los hijos y…
- Oiga señorita usted no tendría de tener esos papeles, normalmente están en tribunal – me explicó
- Lo sé, pero la señora Annette los tenía guardados en su casa, el caso es que Samuel tiene derecho a una parte del dinero, y Annette está intentando pasar esa parte para su cuenta, sus nietos como confían en ella nunca le pidieron el testamento pero les está robando, dijo a Adam que para recibir el dinero se tenía de casar, por eso aquí estoy, a punto de hacerlo, pero no es verdad… ella es una mentirosa!
De pronto alguien pica a la puerta.
- A lo mejor son los que me estaban siguiendo – le dije susurrando
- Escóndase debajo de la mesa, yo voy a ver quién es – me contestó con el mismo tono que el mío.
El señor Ramírez abrió la puerta.
- Ola Samuel
¿Samuel? no podía ser.
- He venido a hacerte una visita hacía tiempo que no te veía
- Oye amigo ¿no puedes pasarte otro día? Es que tengo una visita
- Pero si no hay nadie – le contestó Samuel
- Es que está detrás de la puerta sin… ya sabes
- Ah de acuerdo – dijo Samuel riéndose – pásatelo bien, yo te vengo a visitar otro día
- Gracias colega – le contestó Ramírez mientras le cerraba la puerta
Yo salí debajo de la mesa.
- Gracias, nunca pensé que le viniera a ver – le expliqué
- No te preocupes – me contestó mientras se volvió a sentar – eso que me has explicado…estás segura que es verdad?
- Segurísima, hasta tengo una conversación guardada – le expliqué
- Bien, eso está bien, esa prueba será fundamental – me dijo
- Sacaré estas pruebas en un día concreto, necesito ahora mismo que mande las pruebas a tribunal, ahora cuando salga vendrán a hablar con usted, querrán que les cuente todo y usted lo hará – le expliqué
- ¿Cómo que lo hare? – preguntó confuso
- Haremos copias del testamento, la verdadera la enviará al juez y las grabaciones también, usted se quedará con una copia y yo con otra, cuando vengan usted les expliqué que iba a llevar el testamento a tribunal y que ese que tiene en la mano es el original y que yo me quedé con una copia, ellos le robaran la hoja pero no sabrán que las pruebas ya estaban en tribunal…
- Pero vendrán a por usted…
- Lo sé, pero si me hacen algo, las pruebas saldrán a la luz y ya se sabrá quien ha sido
- Usted está jugando con su vida, Annette es muy poderosa puede hacer lo que quiera
- Y yo soy una vampira que no tengo miedo a lo que me pueda hacer, y se volvería más divertido ella intentar hacerme alguna cosa porque la verdad se acabará por descubrir
- Lo esta haciendo por Samuel? – me preguntó de forma educada
- No – le contesté enseguida – lo hago porque todos merecen saber la verdad
- Muy bien, pues haremos unas copias a estos papeles – me dijo mientras lo puso en la fotocopiadora – y ahora enviaré el verdadero al juez… me puede dar la grabación?
- Claro, la tengo aquí en un CD – le dije mientras lo buscaba en mi bolso
- Pues la grabación la envío ahora para su correo con el testamento escaneado y le explico la situación – me dijo mientras lo hacía
- Muchas gracias – le dije sonriendo delicadamente
- No tiene que darme las gracias, yo también quiero ayudar a mi amigo – me contestó
- Bueno ahora me tengo de ir… tenga mucho cuidado vendrán a por usted – le dije mientras me ponía de pie.
- No se preocupe no tengo miedo – dije él mientras guiñaba el ojos
- Cuídese – le pedí
- Usted también y… nos vemos mañana
- Sí, yo voy a por mí disfraz – dije mientras abría la puerta – adiós
Salí de allí mirando a todos los lados para ver si alguien me observaba, y así era, me estaban observando un grupo de hombres sentados bebiendo cerveza pero yo pasé de ellos, no quería que se dieran cuenta que los había visto.
Bajé las escaleras y entré enseguida en la botiga de disfraces, fue a buscar a la chica que estaba algo desesperada.
- Ah señorita ya está aquí? Lo siento aún me falta la mascarilla lo siento yo…
- No se preocupe, no tengo prisas – le contesté – puedo ver el disfraz?
- Claro, será mejor que lo pruebe – dijo ella amablemente mientras me llevaba al vestidor
Cuando vi el vestido colgado me encantó, me enamoré completamente y estaba segurísima que no le iba a gustar a Annette y por ese motivo me gustaba aún más.
- No le gusta señorita? – preguntó ella al ver mi cara
- No, me ha encantado – le contesté
- Oh bien – dijo ella bastante feliz – las medias, la peluca el abanico, hace todo parte del disfraz
- Si, me encanta – le contesté
- Pruébeselo, yo voy a buscar la mascarilla – me comentó
- De acuerdo – le contesté mientras cerraba la cortina y me lo probaba, cuando acabé salí a fuera.
- Que tal estoy – le pregunté
- Señorita le queda de maravilla – me contesté – enserio me encanta no es para querer vender pero le queda precioso
- Gracias – le contesté mientras cogía la mascarilla que ella tenía en la mano.
- El chico que usted me dijo ha estado aquí – me dijo
- ¿Si? –pregunté sorprendida
- Si, quería quedarse pero yo insistí en que se fuera – me dijo – tiene un novio guapísimo
- Ah no… no es mi novio – le contesté
- ¿no? Es que parecía, de la manera como habló de usted… lo siento
- Que quiere decir de la manera que habló de mi?
- Me hizo prometer que le llamaría si alguien quisiera hablar con usted hasta me dio su tarjeta con su número, me dijo que no le podía pasar nada, que usted era muy importante
- Ha dicho todo eso? – pregunté algo feliz
- Si señorita
Me puse la mascarilla sin querer dar tanta importancia a sus palabras
- Como me queda?
- Muy bien, será la reina de la fiesta – me dijo guiñando el ojo
- Bueno pues me lo llevo todo – le contesté sonriendo
- Muy bien, voy a preparar la cuenta – me contestó
- Oye espera – le pedí
- Dígame
Saque del bolsillo seis notas de cincuenta euros y se lo dí.
- Con eso paga la ropa y lo que sobre se lo queda – le expliqué
- No, no puedo, es demasiado dinero y solo he hecho mi trabajo
- Así es, ha hecho su trabajo pero bien hecho por eso, esa es la recompensa – le guiñe el ojo
- De acuerdo, muchísimas gracias – me dijo muy feliz
Saqué la ropa y enseguida me puse la mía, estaba pensando en Samuel, en lo que había dicho a la empleada.
Salí del vestíbulo y ella sacó las etiquetas de la ropa, cuando estaba todo listo me marché dándole las gracias por su trabajo. Bajé las escaleras y vi como Samuel estaba dentro del coche.
- Te dije que no quería que subieras – le dije mientras entraba dentro del coche
- Lo sé, pero has tardado un montón, me quedé preocupado – me explicó
- Pues preocúpate menos – le contesté mientras ponía el coche en funcionamiento.
Eran las cinco cuando llegamos a casa, habíamos estado una hora parados por culpa de un accidente, ahora lo que tenía de hacer era hablar con Andy, él y Angela no estaban bien y eso me preocupaba.
Subí las escaleras corriendo mientras entraba en su habitación y lo veía estirado en la cama.
- Podías picar en la puerta – me contestó de mala manera
- Y tu podías parar de ser cabezota
- La estas defendiendo?
- Por culpa de tu carácter perderás a la persona que amas
- Ya la he perdido… ella quiere a Davis
- Eso no es verdad, solo porque no quiere casarse contigo no significa nada
- Claro que significa, tú te mueres por casar con Samuel, porque le quieres y ella no me quiere, si no haría lo mismo
- Perdona pero yo no me muero por casar con Samuel, yo voy a casar con Adam, y cada persona tiene una manera diferente de pensar de las cosas y tienes de apoyar sus decisiones
- Pero…
- Pero nada Andy! Deje de ser tan infantil, ella te ama
- No se, tengo de pensar
- Pensar en qué?
- En lo que voy a hacer
- Pues tienes de ir a hablar con ella, es fácil
- No es así tan fácil, hoy me he descontrolado y casi le hice daño
- Lo sé, pero tu siempre fuiste así, eso no te tiene por qué preocupar ella también es vampiro
- Pero no quiero hacerle daño…
- Le estás haciendo daño! Abre los ojos Andy
- Y …¿qué hago para que me perdone?
- Pedirle perdón… sabes que ella te ama y enseguida te perdonará – le contesté
- Gracias, a veces no se qué haría sin ti
- Ni yo sin ti tonto – le contesté mientras lo abrazaba fuerte
- Te quiero
- Yo también te quiero Andy
Era una persona maravillosa y valía la pena tenerlo cerca.
- Ahora me iré a descansar, cuando vayas a hablar con Angela dile a Antonia que ya he llegado
- De acuerdo
Salí de la habitación mientras me sacaba los zapatos, delante de mí apareció Adam y Antonia bastante contentos
- Cariño – dije mientras lo besaba
- ¿Qué ha pasado con Jimmy y Samuel? – preguntó bastante tranquilo
- Nada, Jimmy me cae mal y quería acompañarme en el coche y yo le dije que no, entonces apareció Samuel y le pedí que viniera él conmigo – le expliqué – pero no hemos hecho nada…
- No te preocupes – dijo mientras me besaba la frente
- ¿Y vosotros? – pregunté a Adam mientras miraba a Antonia
- Solo fuimos a dar una vuelta por la playa – me dijo Antonia
- De acuerdo – dije con una sonrisa en la cara aún que no me gustaba saber que Antonia andaba con mi futuro marido – yo voy a descansar…
- ¿Te encuentras mal? – me preguntó Antonia
- No, no te preocupes, vete con Adam y hazle compañía, me duele un poco la cabeza y quiero descansar, y mañana será el gran día y tengo de tener las pilas cargadas – dije sonriendo – hasta luego – fue en dirección hacia mi habitación.
- Adiós cariño – me dijo Adam mientras se marchaban los dos.
Y lo único que hice fue entrar en la habitación, guardar las bolsas con el disfraz en el armario y luego dejarme caer en la cama y dormir…


0 Comments to "28 capitulo *Una semana después…"