10 capitulo * Te perdono…

Me desperté muy cansada y con el móvil tocando, no podía creer que todos los días me iba a llamar.
De esta vez no le ignoré y cogí el móvil y él me dijo:
-         buenos días cielo!
-         Buenos días Dany – yo no estaba de muy buen humor.
-         Vamos hacer footing cariño? – me preguntó él.
-         Podemos ir, pero acuérdate que hoy tengo cole! – le dije yo sin ganas de hablar.
-         No pasa nada, yo también tengo de ir al trabajo, vamos ahora cariño? – me preguntó él.
-         Vale, pues quedamos a las siete y media en la roca donde voy normalmente vale? – tenía de hacer el esfuerzo, porque aún que no tuviera ganas de estar con él era mí novio.
-         Vale hasta ahora! – dijo él colgando el la llamada.
Abrí el armario y saqué unos pantalones cortos y una camiseta, calcé las zapatillas y ya estaba lista.
Bajé a la cocina y estaba mi madre.
-         bueno días mama! – le dije yo.
-         Buenos días – dijo ella mientras se giraba para mi – que te pasa?
-         Nada porque? – le pregunté yo mientras cogía para un baso para ir a beber.
-         Haces muy mala cara! – me dijo ella.
-         No, no me pasa nada – dije yo con una pequeña sonrisa – voy a hacer footing con Dany
Ella me miró con mala cara y después dijo:
-         como quieras!
-         Mama, dame tiempo y resolveré este asunto
-         Vale – dijo ella sonriendo y saliendo de la cocina.
Yo seguí bebiendo, miré el reloj que llevaba puesto y faltaban cinco minutos para ser y media.
-         buenos días – dijo mi hermano Andy mientras entraba en la cocina.
-         Buenos días – le contesté yo.
Mi hermano llenó el vaso de sangre y se lo llevó al salón sin decirme nada más, yo sabía que él estaba muy enfadado conmigo se lo leía en los pensamientos.
Yo acabé de beber y lavé el vaso.
Salí a fuera hacía muy buen día, un sol radiante.
Fui a la playa y como aún era temprano para haber gente allí utilicé mis habilidades y empecé a andar rápidamente hasta llegar donde quería.  
Dany estaba allí, estaba de espalda pero lo conocía perfectamente, subí las escaleras de la playa en dirección a la calle él me vio cuando lo toqué con mi mano él me vino a besar.
-         que guapa estas! – me dijo él abrazándome.
-         Gracias – le dije yo sin saber que decir.
-         Vamos? – me dijo él muy feliz por mi presencia.
-         Si
Empezamos a correr, no dijimos, estuvimos corriendo más o menos una hora, cuando llegamos a la calle que hacía referencia a donde estaba mi casa nos paramos y empezamos a andar en paso lento.
Él me observaba y ya no quería leerle los pensamientos porque ya sabía lo que pensaba de mí, y no me gustaba saber lo cuanto él me quería.
-         cler!!! – dijo él de una manera tan fuerte que me asustó.
-         Que pasa? – le dijo yo mientras lo miraba.
-         La pulsera! Te has olvidado de la pulsera! – dijo él muy enfadado.
-         Es que… - yo no sabía que decir – la abre perdido porque la traía puesta te lo prometo!
La verdad es que me había olvidado otra vez de la pulsera.
-         que hacemos? – dijo él muy preocupada y miraba el suelo.
-         Pues ahora la tenemos de buscar… – dije yo.
-         Pero tu tienes de ir al colegio, yo ya la busco tu vete – dijo él muy preocupado por mí.
-         No, no te voy a dejar solo! – le dije yo con ganas de irme.
-         Vete, enserio te lo digo, y puede haber suerte y te puedo haber caído dentro de casa! – me dijo él.
-         Vale, me voy pero si la encuentras dime algo! – le dije yo.
-         Vale cariño – dijo él, después me dio un morreo.
Él se alejó de mí, llevaba los ojos puestos en el suelo.
Yo fui corriendo para mi casa, entré, Karl y Dany estaban sentados en el sofá, los dos me miraron.
-         Cler tengo de hablar contigo! – me dijo Karl mientras se levantaba del sofá.
-         Ei y la película qué?! – dijo Andy a Karl.
-         Andy es más importante lo que tengo de hablar con Cler y ya hemos visto esa película un millón de veces! – le contestó Karl.
Andy se quedó furioso y se levantó.
-         como quieras! – dijo él mientras pasaba por nosotros empujándonos y subiendo las escaleras.
-         Vamos para tu habitación – me dijo Karl.
-         Vamos – le contesté yo.
Subimos las escaleras y nos fuimos para mi habitación cerramos la puerta con llave y él se sentó en mi cama mientras que yo me senté en la silla rodante.
-         ha pasado algo? – le pregunté yo.
-         Estas bien cler? – me pregunté Karl.
-         Si – le dije yo, no sabía que quería.
-         Pero no te has despertado cansada? – me preguntó Karl.
-         Si, un poco! – le contesté yo aún perdida.
-         Pues ha sido por lo de ayer, cuando me pediste para ver a tus padres y a tu hermana! – me contestó él.
-         Entonces tu te despertaste peor que yo? – le pregunté yo preocupada.
-         Mucho peor, casi no me podía mover de la cama, sabes que si te hubieras quedado hablando con ellos un minuto más yo o tu podríamos haber muerto! – dijo él muy preocupado – y no quiero que busques ninguna manera más para volver a verlos, estas jugando con tu vida cler! Con tu vida! Y ya te has despedido de ellos ayer y no volverás a verlos acéptalo! – me dijo él completamente furioso. 
-         Vale pero no te enfades! Lo siento – le dije yo.
-         Yo solo quiero que entiendas que es muy peligroso y que jugamos nuestras vidas! – me dijo él-  yo aún no lo puedo controlar y te podría matarte a ti y a mi.
-         Pero no lo has hecho, por eso no pasa nada, si ayer no me mataste no me mataras nunca! – le dije yo seriamente.
-         Cler estas sorda o que te pasa? Te acabo de decir que no lo volveré a hacer! – me contestó él.
-         Vale! – me dije yo triste.
-         Cler no quiero que te pase nada – me dijo él mientras se levantaba.
-         Lo entiendo! – le dije.
-         Espero que si! – dijo él mientras abrió la puerta y salió.
Yo estaba bastante nerviosa pero intenté controlarme.
Fui al baño y saqué la ropa y me duché muy rápido, salí fuera y me vestí.
Tenía mucha sed, bajé a la cocina y no había señal de nadie.
Cuando acabé de beber cogí mi bolso con los libros y salí a fuera.
Entré en el bosque y llegué al colegio en un cerrar de ojos.
En la entrada estaban amigas…
Laura me miraba de arriba a bajo y pensaba “lo siento”, estuve a punto de ir a hablar con ella pero la culpa había sido de ella, me dijo unas cosas feísimas.
El timbre tocó y todos empezaron a entrar en clase incluyendo yo.
Teníamos clases de pintura.
-         hoy vamos a hablar de “van gogh”, por eso abran vuestros cuadernos, alguien me sabe alguna cosa sobre él? – preguntó el profesor.
Como nadie contestó yo decidí empezar.
-         es un Pintor holandés. Vincent Van Gogh Estubo en un internado privado, con dieciséis años entró como aprendiz en la filial de La Haya de la galería de arte parisina Goupil & Cie, fundada por su tío Vincent. El traslado de Van Gogh a Londres en 1873 señaló el inicio de una primera etapa creativa. Tras un rechazo amoroso, se volvió cada vez más solitario, hasta que en 1878 se vio impelido por la necesidad de entregarse a sus semejantes, y tras intentar estudiar teología, decidió satisfacer su vocación uniéndose a los mineros de la Borinage. Hacia 1880, tras ser expulsado por su excesiva implicación, descubrió en la pintura su auténtica vocación, considerándola una vía para consolar a la humanidad. En los primeros años de la década de 1880 estudió con diversos pintores, entre los que cabe destacar a Anton Mauve. Su rápida evolución y el conocimiento de los impresionistas lo llevaron a abandonar la enseñanza académica y a reunirse con Theo en París en 1876 Su paleta se tornó definitivamente colorista y su visión, menos tradicional, dando forma a su personal visión del postimpresionismo. Su interés por el color y por la captación de la naturaleza lo indujo a trasladarse a Arles, donde su obra fue progresivamente expresando con mayor claridad sus sentimientos sobre lo representado y su propio estado mental. Con la pretensión de crear el grupo de los «impresionistas del sur», Van Gogh alquiló una casa donde invitó a los artistas con quienes compartía intereses y en la que Gauguin pasaría dos meses. La primera crisis mental, en la que se cortó parte de la oreja izquierda, tuvo lugar en la Navidad del mismo año 1888. En abril del año siguiente, ante el temor a perder su capacidad para trabajar, pidió ser ingresado en el hospital psiquiátrico de Saint-Rémy-de-Provence donde permaneció doce meses. Tras sufrir diversos ataques y ante la imposibilidad de salir al exterior a pintar, realizó obras relacionadas con el hospital, retratos de médicos y reinterpretaciones de obras de Rembrandt, Delacroix y Millet. La pérdida de contacto con la realidad y una progresiva sensación de tristeza son las claves de este período en el que Van Gogh desarrolló un estilo basado en formas dinámicas y en el uso vigoroso de la línea, de lo cual resultó una pintura más intrépida y visionaria que la de Arles, y después se mató cuando el doctor lo dejó salir cuando pensaba que estaba completamente curado.
-         Impresionante cler! – me dijo el profesor. – como sabes tanto sobre van gogh?
-         Pues he leído algunas cosas sobre él nada más! – dije yo.
Todos estaban de boca abierta, creí que me había pasado un poco, ningún de mis compañeros iban a saber tanto sobre él como yo.
Cuando llegó la hora de comer yo me senté en una mesa donde normalmente no iba nadie, aparecieron mis amigas y se fueron a sentar en la mesa donde íbamos siempre, ellas me miraban y Antonia estaba muy arrepentida.
-         ha pasado algo? – era Joel que me pilló por sorpresa.
-         No, porque? – le dije yo sonriendo.
-         Porque nos vas a comer con las otras? – me preguntó él.
-         Bueno, me he enfadado con Antonia y no quiero mal rollo en la hora de comer! – dije yo.
-         Es grave? – me preguntó él mientras se sentaba conmigo.
-         Espero que no – le dije yo sonriendo.
-         Quieres que te haga compañía? – preguntó él.
-         Si no te importa prefiero estar sola, quiero pensar – le dije yo a Joel.
-         Vale como quieras, si necesitas algo ya sabes estoy aquí! – me dijo él.
-         Gracias – dije yo mientras que él se levantaba y se sentaba con su pandilla.
Las imágenes de mis padres y mi hermana me aparecían delante de los ojos cada dos por tres. No podía hacer nada, mi hermano me había dejado claro que nunca más lo pretendía hacer. Me sentía inútil, sin saber que hacer. Tengo varios recuerdos vagos de mi infancia, veo a la niña tímida, pero feliz, despreocupada por lo que giraba alrededor. Viviendo en su mundo día a día, sin pensar en el pasado, ni en el presente, sin pensar en mucho menos en el futuro incierto que le esperaba, y ahora solo soy un simple vampiro sin nada ni motivo para vivir.
Me levanté de la mesa y fui para el pasillo, no había nadie.
-         cler – alguien estaba detrás de mí, cuando me giré era Antonia que estaba hablando.
-         Dime? – le dije yo.
-         Estas llorando? – decía con una voz que no reconocía, era suave y no tenía ni una pinta de niña pija.
-         No – le contesté yo mientras sacaba la lágrima que me caía de la cara.
-         Si que estas llorando – me decía ella mientras se aproximaba.
-         Déjame! – le dije yo sin dejar que me tocara.
-         Lo siento cler, siento todo lo que te he dicho, sé que fui una niña mimada y que solo pensé en mi, que lo siento, que cuando hablaba no pensaba en las cosas tontas que te dije y sé que no estas obsesionada por Samuel, sé que te tocó mucho y no entiendo el porque, como te puede gustar tanto una persona que ya se fue hace mucho tiempo, y sé que estas saliendo con Dany porque en estos últimos meses fue el único que pudo llegar hacía a ti, y sé que yo no intenté hacerlo, quizás tenía celos que alguien substituyera mi lugar, porque eres mi mejor amiga, y sé que no lo quieres y es solo un buen amigo y que estas con él solo para que no sufra, yo siempre te he comprendido y quiero que me deas una segunda oportunidad porque yo siempre te escuché sin pedirte nada a cambio, sé que eres completamente diferente a los demás siempre sabes lo que estoy pensando y me gusta como eres, sé que tienes un secreto y que nunca me lo vas a contar, y sea lo que sea yo siempre voy a estar aquí, porque joder tía yo no se que decir, lo siento, siento por ser tan pesada y tener este carácter que tengo pero por favor perdóname yo solo quiero que mi mejor amiga sea feliz porque te lo mereces todo…- dijo ella mirándome y cayéndole las lagrimas de la cara.
Cuando ella acabó de hablar yo me abracé a ella, la cogí con mucha fuerza.
-         lo siento – me decía ella.
-         Yo también lo siento, por haber estado tan distante de vosotras! Sois como unas hermanas para mi, sobre todo tu Antonia, eres mi mejor amiga joder y no te quiero perder nunca! – sabía que era imposible, pero quería decírselo porque era lo que yo deseaba.
-         Olvídate de todo lo que te dije en aquel día, fui una tonta! – dijo ella mientras me miraba a los ojos.
-         Yo no sé de que me hablas! – dije yo riéndome y ella también se rió.
-         Nos vamos para la mesa con las demás? – me preguntó Antonia.
-         Es que tengo de resolver unos asuntos, si no te importa voy para casa! – le contesté yo con una pequeña sonrisa.
-         Vale! – me dijo ella dándome dos besos.
-         Hasta mañana! – dije yo mientras salía del colegio.
Cuando llegué a casa me acordé de Dany, tenía de decirle que había encontrado la pulsera, el pobre en aquella hora estaría más que desesperado.
Entré dentro de casa y cogí el móvil que lo llevaba en el bolso y le llamé:
-         Dany?
-         Si cariño dime!
-         He encontrado la pulsera!
-         Enserio?
-         Si, la ha encontrado mi madre en la entrada de la casa
-         Mejor, me estaba volviendo loco! Ya te iba a comprar otra
-         Nooo… ya esta, ya la he encontrado
De pronto vi mi madre bajando las escaleras y me hizo señal para ir a la cocina.
-         bueno Dany me tengo de ir, un beso!
-         Adiós te quiero
Yo colgué el teléfono y fui a la cocina.
Estaba toda la familia.
-         bueno, hay una fiesta y no me habéis invitado? – dije yo riéndome.
Ellos me seguían observando.
-         vais a hablar o es que tengo de leeros los pensamientos? – dije yo un poco seria.
-         Ya sabemos que has visto tu familia – dijo mi madre tranquila.
Yo miré rápidamente a Karl.
-         les has contado? – le dije yo chillando.
-         No, Andy ha escuchado nuestra conversación y ha decidido contárselo a todos! – dijo mi hermano Karl.
Yo de miré a Andy y los dientes se me hicieron puntiagudos y los ojos se quedaron completamente rojos.
-         contrólate! – me decía mi padre chillando.
-         Eres un chivato! – le dije yo a Andy gruñendo.
-         No, no es cuestión de ser un chivato o no! Es cuestión de que tu ya no sabes lo que quieres ni lo que eres! – me dijo Mónica.
-         Yo nunca hice nada para poner en peligro nuestra familia – les dije yo a todos.
-         Cler, necesitas ayuda! – me dijo Alex.
-         Yo no necesito ayuda! – les dije yo chillando – yo sé controlarme!
-         Cállate! – me dijo mi madre.
-         Estas luchando por una cosa que nunca la vas a tener – me dijo mi padre.
-         Yo solo los quiero ver – dije yo indignada.
-         Y a sobre estas saliendo con un humano! – me dijo Andy muy cabreado - Nos estas poniendo a todos en peligro
-         Habló el experto de la familia, solo porque tu nunca tuviste nadie que te quisiera no quiere decir que todos somos como tu! – le dije yo.
Sus ojos se quedaron rojos y él dio un gruñido muy grande.
-         que vas hacer papa? Mama? Me vais a denunciar a la ley de los vampiros? – dije yo burlándome de ellos. 
-         No, tu sabes que seríamos incapaces de hacer eso! – dijo mi madre.
-         Pero te vamos a mandar a un internado para que vuelvas aprender las reglas de los vampiros – dijo mi padre sin una pinta de estar bromeando.
-         Nunca! Nunca volveré al internado, prefiero morirme que ir allí! – dije yo chillando.
-         Lo siento, pero es la única solución, mientras vivas con nosotros son esas las condiciones! – dijo mi hermana Alex.
-         No puedo creer que me estéis haciendo esto – dije yo, mientras que me caía una maldita lagrima.
-         Hija… - intentó hablar mi padre.
-         Me voy! – dije yo – tengo edad suficiente para irme!
-         Y para donde vas? – me preguntó mi madre irónicamente – no tienes dinero, no tienes a nadie. 
-         Ni que tenga de vivir debajo de un puente yo aquí no me quedo! – les dije yo chillando y saliendo de la cocina corriendo hacia mi habitación.
El mundo me caía encima y yo solo me di cuenta aquel día.
Saqué toda la ropa que llevaba en el armario, cogí las cuatro maletas y metí todo.
Ellos estaban en la puerta de mi habitación mirándome.
-         queréis una foto? – les dije yo chillando – no os preocupéis que solo llevaré lo que es mío!
-         Cler no queremos que te vayas! – dijo Alex.
-         Pero si me queréis encerrar en un puto internado!!! No digas que no queréis que me vaya porque es la mayor mentira! 
Yo cerré las maletas y vi un cuadro de nuestra familia encima de mi secretaria.
Yo lo cogí y les dije:
-         veis esto? – les dije yo enseñando la foto y de pronto la tiré fuertemente en el suelo y cogí la foto – pensaba que erais mi familia, pero ahora veo que solo paso de una desconocida, ojala nunca os hubiera conocido!
Yo rompí aquella foto, ellos me miraban, Mónica lloraba.
-         nunca! Nunca más pienso volver a veros! Nunca más! – dije yo chillando mientras intentaba coger las cuatro maletas, pasé en el medio de ellos pero alguien me cogió del brazo yo miré y era Karl.
-         Que sepas que yo no estoy de acuerdo en nada de lo que han dicho! – me dijo él muy sincero.
Yo dejé las maletas y lo abracé.
-         lo siento si te puse en peligro, te quiero karl y te voy a echar de menos – decía yo mientras le tocaba la cara y rápidamente con mi habilidad lo dejé ir y bajé las escaleras con las maletas en las manos.
Salí a la calle completamente perdida.
Cogí el móvil y llamé a Antonia.
-         si?
-         Antonia soy cler!
-         Ha pasado algo? Estas llorando?
-         Necesito que me vengas a buscar!
-         Que ha pasado? Donde estas?
-         Estoy en casa, ven a buscarme por favor!
-         Vale ahora voy!
En el mes pasado Antonia sacó el carné de conducir y se compró un descapotable guapísimo.
Antonia tardó diez minutos más o menos en llegar.
-         que ha pasado? – preguntaba ella mientras salía del coche.
Tenía unas ganas tremendas de contarle toda la verdad.
-         pues que me han expulsado de casa! – le dije yo.
-         Y eso? – me preguntó ella muy extrañada.
-         Estos últimos días hemos discutido mucho, pero después te cuento todo, me dejas estar en tu casa unos días mientras encuentro trabajo? – le pregunté yo.
-         Te quedas allí el tiempo que quieras, ya sabes que mis padres viajan mucho y así me haces compañía! Ahora vamos – dijo ella mientras me cogía las maletas y las ponía en el maletero de su coche.
Ya no conocía a Antonia, hoy estaba muy rara, pues ya no era aquella niña pija que yo conocía, quizás nunca había sido así lo que pasa es que yo nunca le di el debido valor que ella merecía.
Entramos en el coche y ella sin dejarme respirar me llenó de preguntas:
-         no entiendo, que ha pasado? Porque te han expulsado de casa? Cuéntamelo cler!
-         Te acuerdas que hoy me dijiste que soy diferente a las demás? Y que tengo un secreto? – le pregunté yo mientras miraba la calle.
-         Si – me dijo ella.
-         Pues es eso Antonia, yo…yo tengo un secreto y no lo puedo contar a nadie! – dije yo bajando la mirada.
-         Pero confía en mi, te prometo que no se lo contaré a nadie ni que hayas matado a alguien porque encima de todo eres y serás para siempre mi mejor amiga! – dijo ella mientras paraba el coche cerca de la playa donde no había nadie.
-         Es que… te prometo que si pudiera contárselo a alguien serias la primera persona en saberlo pero no puedo! Lo siento – le dije yo angustiada.
-         No te preocupes, si algún día lo quieres explicar lo aras si no yo confiaré siempre en ti pase lo que pase! – me dijo ella mientras volvía a encender el coche.
Nos quedamos en silencio hasta llegar a su garaje.
-         es esto lo que quieres cler? Salir de casa? – me preguntó Antonia preocupada por mi.
-         Si – le contesté yo.
Ella salió del coche y fue al maletero, yo le seguí, ella cogió dos maletas y yo cogí las otras dos.
Entramos dentro de casa y no había nadie, ella me dijo:
-         no te había dicho pero mis padres se fueron a Londres un mes de vacaciones!
-         Vale – dije yo con una sonrisa ligera.
-         Estas bien cler? – me preguntó ella.
-         Si! – le contesté yo rápidamente.
La verdad es que no estaba muy bien, no sabía que hacer de mi vida, como me iba alimentar ahora?, yo no quería matar a nadie pero mi única solución era alimentarme de animales.
-         vamos, que te llevo a tu habitación! – me dijo Antonia encantada de que yo estuviera allí.
Subimos las maletas, y entramos en una habitación enorme con un baño dentro, la habitación era más grande que la mía y el baño igual.
-         Antonia no tienes una habitación más pequeña? No hace falta que sea tan grande! – le dije yo.
-         Te quedas en este y punto, mis mejor amiga tiene de ser tratada como una princesa! – dijo ella sonriendo.
-         Vale! – le dije yo estirándome en la cama.   
Antonia se estiró a mi lado.
-         que quieres comer? – me preguntó ella sonriendo.
-         Nada! – le contesté yo – ya he comido en casa
-         Segura? – me preguntó ella.
-         Si, Antonia estoy muy cansada y si no te importa quiero descansar – le dije yo desanimada.
-         Claro – dijo ella mientras se levantó de la cama y fue en dirección a la puerta – si necesitas algo ya sabes donde estoy! Hasta mañana!
-         Hasta mañana – le dije yo antes que se fuera.
Me quedé sola en aquella habitación gigante y me senté en el suelo.
Delante de mí había un espejo y me vino la tentación de ver mis padres, me estaba descontrolando, pero los quería ver, quería sentirme segura.
Miré fijamente al espejo y de pronto sentí la sensación que alguien estaba allí.
Yo miré el espejo pero no había nadie detrás de mí.
Me concentré, y los veía, estábamos sentados en el sofá comiendo palomitas, estábamos mirando la película de pretty woman, era la preferida de mi madre y la mirábamos unas veinte veces al año.
La película se acabó y mi padre se levantó del sofá y dijo:
-         la semana que viene iremos todos a disneyland
-         enserio? – dijo mi hermana chillando y abrazándose a mí.   
-         Si!!! Vamos a dormir en un hotel que os parece cielos? – nos preguntó mi madre.
-         Genial – dijo mi hermana.
-         Si! Genial! – dije yo muy feliz.
Nos levantamos las tres y abrazamos mi papa. 

30 mar 2010 en 2:10

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