Me desperté estirada en el suelo, me dolía todo el cuerpo y tenía unas ganas tremendas de comer.
Miré mi reloj, marcaban las seis de la mañana, me levanté del suelo, había sido magnifica aquella noche, estar tan cerca de mis padres y de mi hermana.
Salí de la habitación, las luces estaban apagadas y o había señal de haber alguien despierto. Bajé las escaleras sin hacer ruido para no despertar a nadie, pude ver por la ventana que en la piscina había una luz, supuse que era el guardaespaldas que vigilaba la casa. Tenía de salir de allí, tenía de alimentarme de alguna manera, entonces fui a la cocina y había una puerta que daba al garaje. Y salí por esa puerta y había otra que daba para salir a la calle, la puerta estaba abierta por dentro. Cuando estaba a fuera intenté utilizar mi habilidad para andar más rápido porque el guardia estaba allí casi delante de mí.
Pero no pude, no tenía fuerzas para utilizar mis poderes, volví a entrar en el garaje y esperé a que el guardia se marchara.
Cuando ya se había ido pude salir del jardín con mucha facilidad dejando la puerta un poco abierta para que pudiera entrar cuando volviera.
La calle estaba desierta, fui en dirección al bosque y intenté andar rápido pero nuevamente no pude.
Empecé a andar poco a poco casi sin fuerzas, después de andar más o menos una hora llegué a una granja donde habían muchas vacas, caballos, cerdos etc.
Mi objetivo era la sangre de una vaca, tenía mucho alimento.
Aún que no quería matar mi instinto de sobre vivencia me lo pedía, necesitaba comer.
Me puse en el medio de las vacas y aún que mi debilidad no me facilitaba las cosas pude coger una.
Todas empezaron a correr llenas de miedo, mis dientes salieron por natural y mis ojos se quedaron completamente rojos.
Le cogí el cuello del pobre animal, y le puse mis dientes, le bebí la sangre, poco a poco las ganas de comer pasaban.
Era la primera vez que mataba un animal, pero el sabor de aquella sangre era maravilloso, era tan dulce y tan fresca.
El pobre animal se cayó en el suelo sin fuerzas, las demás vacas corrían llenas de miedo.
Me estaba volviendo un monstruo, quería parar con aquello, era fatigoso y era una monstruosidad. Volví por el camino de donde había venido, estaba completamente perdida.
De esta vez pude utilizar mis fuerzas para llegar en un minuto a casa.
El guardaespaldas no estaba entonces pude entrar normalmente por el garaje, la puerta seguía abierta.
Sin hacer ruido cerré la puerta que daba de la cocina al garaje pero había allí alguien, pude ver que era Antonia.
- Donde estabas? – me preguntó ella muy enfadada.
- Pues he ido… he ido… a… a hacer footing! – le dije yo.
- Crees que soy tonta? Has dejado las puertas de mi casa abiertas como si fueras una fugitiva, no son horas para ir a correr y llevas la misma ropa que ayer, invéntate una excusa más convincente! – me dijo ella muy nerviosa.
- cálmate Antonia…
- Que me calme? Llevo una hora y media aquí plantada esperando noticias tuyas ya me había imaginado lo peor! – dijo ella completamente desesperada.
- Lo siento – le contesté yo.
Ella se quedó mirándome “tu ropa” pensaba ella.
Yo miré mi ropa y definitivamente había algo raro, estaba llena de sangre.
- que has estado haciendo cler? – me preguntó ella enfadada y al mismo tiempo preocupada. – tu ropa esta llena de sangre!
- No te preocupes Antonia, yo se lo que hago! Ahora me voy a la ducha y vamos al colegio – le contesté yo mientas me puse a subir las escaleras.
- Llevas dos años diciendo eso y aún no entiendo que quiere decir esta frase porque un persona que llega con la ropa llena de sangre no sabe lo que hace, pero quieres guardar ese secreto y no puedes confiar en mi vale! – dijo ella mientras se marchaba.
Yo intenté hablar, pero no sabía que decir, entonces la deje allí y fui para mi habitación.
Cerré la puerta con llave, me saqué la ropa y me fui a la ducha.
Había estado tan cerca de mis padres, les había tocado, les había abrazado, había vuelto a sentir sus perfumes.
Salí de la ducha y me vestí, volví a sentir la presencia de alguien pero no vi a nadie como siempre. Antes de salir de la habitación me puse el anillo y no me pude olvidar de la pulsera que me había dado Dany.
Bajé las escaleras y la mesa del comedor estaba llena de comida, entré en la cocina y estaba Maria la sirvienta de Antonia.
- ola Maria! – le dije yo.
- Ola señita clara! – me dijo ella.
- Vamos a comer – me dijo Antonia cuando apareció detrás de mí.
Fuimos al comedor y nos sentamos en la mesa, yo me quedé observando a Antonia mientras comía.
- no vas a comer? – me preguntó ella.
- No tengo hambre! – le contesté yo.
- Nunca tienes hambre – dijo ella irónicamente.
- Antonia te quiero pedir un favor – le dije yo.
- Que? – dijo ella sin rodeos.
- No se lo cuentas a nadie lo de antes – le pedí yo.
- Lo de la sangre? – me preguntó ella.
- Habla bajo – le ordené – si, lo de la sangre.
- Entonces escondes algo! – exclamó rápidamente Antonia.
Yo suspiré y no dije nada.
Cuando ella acabó de comer nos fuimos al colegio a pie, no dijimos nada en todo el camino. Cuando llegamos allí Fred, Laura y cristiana nos esperaban en la entrada del colegio.
- mira han hecho las paces y ahora hasta vienen al colegio juntas – dijo Fred.
Yo y Antonia nos miramos pero no dijimos nada.
- sabéis que ha pasado? – preguntó Cristiana.
- Que ha pasado? – preguntó Antonia.
Yo sabía lo que era, las noticias corrían rápido.
- Pues esta noche han entrado en la granja del señor Wiliams y han matado una de sus vacas, toda la gente habla de eso, dicen que es brujería, le han sacado toda la sangre con una dentada! Para mi parece cosas de vampiros! – dijo Cris.
- Pero si no existen Cris! Lees muchos libros – dijo Fred.
- Los vampiros deben ser unas criaturas guapísimas e inteligentes! – dijo Cris soñando en alto.
- Pues entonces a nosotras nos deberían considerar vampiros! – dijo Laura riéndose. – somos muy guapas y muy listas! Bueno haciendo una excepción a Cristiana porque es rubia!
- Ei no me hace gracia! – dijo Cristiana cuando las escuchó riéndose.
Le pasaba algo a Antonia, estaba muy pensativa y cuando le leí los pensamientos “no pudiste ser tu cler!”, hablaba de la vaca y toda la sangre que vio en mi ropa.
- pero es cuando fue? – preguntó Antonia.
- De que hablas? – preguntó Cristiana.
- De la vaca! Cuando la mataron? – preguntó Antonia.
- Aún piensas en eso?! – dijo Laura riéndose.
- Pues el señor Wiliams fue a su granja a las ocho y dijo que el cuerpo del animal aún estaba caliente entonces tubo de ser una medio hora antes más o menos! – le dijo Cristiana.
Antonia me hizo una mirada de muerte pero entonces el timbre tocó.
…
Estábamos en la última hora de clase, eran las dos de la tarde.
Teníamos clase de filosofía, pero todo el mundo aún estaba hablando en voz baja lo que había pasado esta mañana.
De pronto mi móvil empezó a tocar en medio de clase.
- mierda – dije yo mientras lo cogía para colgar la llamada, pero no tuve tiempo el profesor ya me estaba mirando, era el típico profesor que aún vivía en sus tiempos y no quería entender la tecnología.
- Señorita cler! – dijo el profesor chillando.
- Lo siento! – dije yo mientras le colgaba a Dany.
- Haga el favor de irse a fuera un momento! – me dijo él.
- No! Quiero decir, no tengo la culpa que me hayan llamado profesor – le contesté yo.
- Claro que tiene la culpa quien le ha dado su numero a esa persona? A sido usted no? Pues la culpa es suya! – me dijo el señalando con el dedo hacía a fuera.
Yo salí al pasillo, definitivamente no era mi día, y tenía miedo que empeorara.
De pronto el móvil volvió a tocar, era otra vez Dany, yo le cogí:
- Cariño soy Dany!
- Dany tengo clase y me acaban de expulsar porque el maldito móvil no paraba de tocar
- Lo siento. Pero tampoco hace falta que te pongas así vale? Para la próxima ya no lo hago!
- Mira… lo siento… lo siento Dany pero es que no estoy pasando un buen momento, ayer he salido de casa!
- Porque cariño?
- Problemas con mis padres!
- Donde estas duermes ahora? Me podías haber dicho venías para mi casa!
- No te preocupes Dany, estoy en casa de Antonia ella me tiene ayudado bastante
- Quiero verte
- Mira te doy el nombre de la calle y su numero de puerta de su casa y me vienes a ver?
- Claro cariño!
- Calle de las cataratas numero 5, a las tres salgo del colegio por eso si quieres estate ahí!
- Estaré ahí, un beso muy grande mi amor
- Adiós
Era la única persona a quien importaba realmente y yo no le quería, era injusto, me odiaba a mi misma por no quererle.
Guardé el móvil y después piqué en la puerta.
- puedo entrar profesor? – pregunté yo poniendo cara de santa.
- Entra y que no vuelva a suceder! – me dijo él replicando.
Me senté en mi mesa y miré a Antonia y le hice un gesto con la boca diciendo “Dany” ella se empezó a reír.
Alguien picó en la puerta, el profesor estaba muy cabreado odiaba interrupciones.
Era el director, es obvio que su cara cambió completamente.
- siento mucho interrumpirle la clase pero necesito que Clara Gray venga conmigo – dijo el director.
- Esta muy solicitada hoy señorita Gray! – me dijo el profesor.
Yo me levanté y salí de clase mientras que los demás alumnos comentaban.
El director cerró la puerta y me guió el camino, leí sus pensamientos “sus padres quieren hablar con usted”.
- supongo que son mis padres que quieren hablar conmigo no? – pregunté yo ya sabiendo la respuesta.
- Supuso muy bien, ellos me han contado que salió de casa por un chico, me parece muy grave y ellos están muy preocupados por usted! – me dijo el director dándome una lección de moral.
Era ridículo, salir de casa por un chico? Que iban a pensar los demás profesores cuando lo supieran?!
Llegamos a una clase que normalmente estaba vacía y allí estaban mis padres y mis hermanos, pero Karl no estaba.
Ellos me miraban a los ojos, pero a mi me daba igual lo que querían de mí, yo ya no era propiedad de ellos.
- nos puede dejar solo señor director? – pidió mi padre.
- Claro, si necesitan algo llámenme. – dijo el director mientras salía y cerraba la puerta.
- Cierra la puerta cler! – me dijo mi madre.
La puerta no tenía la llave pero yo con mi fuerza pude cerrar la cerradura.
- que queréis? – pregunté yo.
- Sabemos lo del animal de la granja del señor Wiliams! – me dijo mi madre.
- Y? yo que sepa no es un delito lo que he hecho, los de mi especie hacen cosas mucho peores! – les dije yo.
- Pero tu no! Tu nunca lo habías echo! – me dijo mi hermano Andy.
- Hay siempre una primera vez para todo – le contesté yo.
- Cler queremos que vuelvas, sabemos que hemos sido justos contigo, pero vuelve cariño – me dijo mi padre, mejor dicho Eric.
- No pienso volver! – les dije yo dejándolo bien claro.
- Porque? – preguntó Mónica.
- Porque no quiero! – le contesté.
- Entonces que harás? Que harás cuando Antonia te haga preguntas que no puedas contestarle? Eh cler? Le dirás que eres un vampiro y que has sido echa para matar gente inocente como ella? – me preguntó Alex.
- No, faltan dos semanas para acabar el colegio, cuando acabe viajaré para otro país! – le dije.
- No lo hagas cler, por favor! – me dijo Mónica.
- Me tendrías de haber apoyado y no juzgarme como lo habéis echo, erais mi familia! – contesté yo.
- Somos tu familia! – me dijo mi madre.
- No! Una familia nunca mandarían su hija a un internado, mis padres nunca lo harían! – les dije yo.
- Va todo bien? – preguntó el profesor desde fuera intentando abrir la puerta.
- Si, va todo bien – dijo mi padre.
- Pero la puerta no abre – dijo él director alterado.
Ellos me miraron, yo alcé la mano para intentar abrir la puerta pero no pude, no sabía que me estaba pasando.
Mi padre me tocó el brazo y dijo:
- que te pasa cler? Estas débil, triste, cansada estas sin fuerzas!
- No pasa nada – dije yo nuevamente intentando abrir la puerta, pero me mareé y me incliné para caer en el suelo pero mi padre me aguantó.
- Cler!!! – dijo Andy muy preocupado.
- Estoy bien! – le contesté.
Me puse de pie, y de esta vez con éxito pude abrir la puerta.
El director entró y intentando disculparse dijo:
- lo siento, estas puertas ya no son lo que eran!
- Me voy, ya hemos hablado todo – dije yo mientras me marchaba.
En el fondo del pasadizo estaba Karl, fui corriendo para poder abrazarlo.
- ya te echo de menos pequeñaja! – me dijo Karl.
- Yo si que te echo de menos – dijo yo mientras le daba un besote en la mejilla.
- Vuelve cler! Ellos están arrepentidos de todo lo que han dicho! Ellos te quieren un montón! – me dijo Karl.
- No! Nadie cambia de un día para el otro! – le dije yo.
De pronto ellos aparecieron detrás de nosotros.
- te estas quedando sin tus habilidades, no tienes fuerza y estas llena de hambre, estas cansada y mal te aguantas de pie! – me replicó mi padre.
- No se de que me hablas! – le contesté yo.
- Es peor que una droga cler, piensas que lo tienes todo controlado pero empiezas a querer más y más, empiezas a hacerlo cada día y después varias veces al día y puedes morirte! – me dijo otra vez mi padre.
Yo continuaba abrazada a Karl, no lo quería hablar.
- muy bien cler, esto no es un juego y si eres vampiro fue porque querían que vivieras, que no fueras para el lado de los muertos y ahora… ahora solo piensas en pasar para ese lado, somos inmortales quieras o no, tus padres se murieron hace mucho tiempo, no los puedes reclamar ahora, y si crees que estando muerta lo va a solucionar todo te equivocas! – me dijo mi padre.
El timbre tocó y ellos desaparecieron.
- que quería! – dijo Antonia que había salido de su clase y estaba detrás de mí.
- Aaa… quien? – pregunté yo confundida.
- El director quien había de ser?! – me dijo ella.
- Claro, pues nada unos papeles que tenía de firmar – le contesté yo.
- Ah vale! Nos vamos a casa? – me preguntó ella sin dar importancia.
- Si – le contesté yo.
Tenía unas ganas tremendas de estirarme en la cama y dormir.
Íbamos a camino a casa y ninguna dijo nada.
Cuando llegamos Dany me estaba esperando en la entrada.
- Cariño como estas? – me preguntó él – Ola! – le dijo él a Antonia.
- Ola – dijo ella no muy contenta por verlo – estoy a dentro – dijo ella mientras entraba en casa y dejaba la puerta abierta.
- Dany abrázame! – le dije yo, la verdad es que necesitaba cariño de alguien, que me apoyara sin hacer preguntas.
Él me abrazó fuerte y me preguntó:
- sabes que estaré siempre a tu lado verdad?
- Llevo toda la vida escuchando eso y nunca es verdad – le contesté, yo estaba muy carente, necesitaba que me dijeran lo cuanto me querían.
- Te prometo que siempre estaré aquí, pase lo que pase! – me contestó él dándome un beso en la frente – y hoy saldremos un rato, es viernes y tenemos de aprovechar!
- No, no me apetece! – le contesté.
- Claro que te apetece cariño! – me dijo él – saldremos los dos juntos, bailaremos y te daré besitos – dijo el riéndose – te vengo a buscar a las diez vale?
- Vale – dije yo sin tener otra opción.
- Ahora me tengo de ir! – me dijo él cogiendome y dándome un morreo.
Entró en el coche y se marchó mandándome un beso.
Yo entré en casa, cerré la puerta y llamé por Antonia.
- Antonia! Donde estas? – pregunté yo mientras subía las escaleras.
- Estoy en mi habitación! – me contestó ella.
Pude leer sus pensamientos de desesperación y sin decir las cosas claras estaba histérica.
- quiero hablar contigo entra! – me dijo ella estirándome por el brazo obligándome a entrar en su habitación.
- que pasa? – le pregunté yo muy tranquila.
- Prométeme que vas a decir la verdad, que no me vas a mentir, prométemelo! – me pidió ella.
- Te lo prometo – dije yo mientras me sentaba en su cama. – que quieres saber?
- Porque has matado ese animal? – me preguntó ella.
- No pensaras que he… - dije yo intentando hablar.
- Me lo has prometido – dijo ella mientras se movía de un lado a otro y no paraba quieta.
- Que quieres que te diga que si? Si Antonia he sido yo, soy un monstruo ya puedes huir y contárselo a toda la gente! – le contesté yo muy segura de lo que decía.
- Quiero saber toda la verdad! – me dijo ella muy asustada.
- Quieres la verdad Antonia, quieres saber la maldita verdad? Quieres saber lo que soy? – le pregunté yo muy enfadada.
- Si! Quiero saber la verdad – me dijo ella aún asustada pero al mismo tiempo segura de si misma.
- Nunca lo ibas a entender! – le dije yo.
- Inténtalo, a lo mejor si que lo entiendo pero dame esa oportunidad! – me dijo ella.
- Si alguien sabe que te lo he contado me mataran! – le dije yo dando una explicación.
- Te prometo que no se lo explicaré a nadie, ni que hayas matado a alguien! – me dijo ella.
- Siéntate! – le dije yo mientras me ponía de pie y le daba mi lugar.
Ella se sentó y se me quedó mirando.
- que pasaría si yo… si yo no fuera humana? – le pregunté yo.
Ella dio una carcajada.
- vale ahora me vas a decir que eres un extraterrestre o un hombre lobo, o no mejor un vampiro! – dijo ella burlándose de mi.
Yo ya estaba harta de tanta broma, entonces sin saber si era la mejor opción cerré los ojos, me concentré y se volvieron rojos y mis dientes afiladas, abrí los ojos y la boca y di un gruñido.
- Aaaaah!!! – dijo ella chillando.
Mis dientes y mis ojos se volvieron a la normalidad y le dije rápidamente:
- cállate Antonia! – le ordené.
- Tu… tu – dijo ella intentado hablar, pero el guardaespaldas y la empleada entraron en su habitación.
- Pasa algo señorita? – preguntó la empleada.
Ella iba a contar todo, era mi final, Antonia me miraba con los ojos llenos de agua.
- señorita esta bien? – preguntó de esta vez el guardaespaldas.
Ella los miró, y casi sin poder hablar dijo:
- váyanse!
Ellos sin decir nada se fueron.
Nos quedamos en silencio un buen rato, pero después ella para quebrar el silencio me preguntó:
- Hace cuanto tiempo cler?
- Un Siglo y medio
- Tus familia también lo son?
- Si!
- A cuantas personas se lo has contado?
- Solo a ti
- Dany también es?
- No, y mis padres no son mis padres, quiero decir que mi familia ha muerto en un accidente y cuando yo me intenté suicidar me transformaron y estos me adoptaron!
- Matáis a gente o solo animales? - preguntó.
- Ni una cosa ni la otra, ayer fue la primera vez que maté un animal, mi padre como es medico trae la sangre del trabajo así no matamos a nadie, pero tenía mucha hambre y como ya no estoy en casa me tuve de alimentar de alguna manera! – le dije.
- Eso explica tanta cosa, nunca tienes hambre, hablas de la vida como si fueras una vieja llena de experiencia… pero no dormís en un ataúd? – me preguntó ella.
- No! Claro que no, eso fue alguien que se aburría y lo inventó! – le expliqué yo.
- Bueno, entonces no me vas a matar?! – dijo ella con una pequeña sonrisa.
- Claro que no! – le contesté yo.
- Pero, no se cuéntame más cosas, por ejemplo el sol, el sol tendría de quemarte? – me preguntó ella muy interesada con el tema.
- Si, pero el anillo – le dije yo enseñándolo – me protege del sol!
- Por eso no lo sacas nunca, dices que es un regalo de familia y eso, pero de noche lo sacas y nos quedamos alucinando – me dijo ella riéndose.
- Hay más cosas! – le dije yo.
- Que? – preguntó ella rápidamente.
- Puedo leer los pensamientos! – le dije.
- No, eso ya no me lo creo! – me dijo mirándome fijamente.
- En este momentos estas pensando en Dany! – le dije.
- No
- Si! – contesté – piensas que es mala persona y que antes te gustaba para mi, pero ahora no!
- Es fantástico – me dijo ella.
- Yo no entiendo porque os cae tan mal! – le dije.
- Os cae tan mal? A quien más le cae mal? – preguntó ella.
- A Andy, mi hermano tiene presentimientos de cuando la gente es buena y de cuando la gente es mala – le dije.
- Pues ya esta, entonces es mala persona! – me dijo.
- No, no es verdad! Mi hermano muchas veces se equivoca! – le dije.
- Tu no quieres creértelo, pero la manera en que te mira es tan rara – me dijo – bueno, pero dime que mas puedes hacer?
- Mira ese boli – le dije yo señalando a un boli que estaba encima de su secretaria.
De pronto lo empecé a mover, de un lado a otro.
- es fantástico! – me dijo ella.
- Si, más bien divertido! – le contesté.
- No cler, sois increíbles hacéis cosas maravillosas – me dijo.
- Ni todo es maravilloso, no sabes como duele ver a gente que quieres muriéndose y tu tienes de quedarte viva para siempre! – le dije yo.
- Bueno podéis ayudar la gente con vuestros poderes, sois como esas películas de súper héroes! – me dijo ella fascinada – puedes correr rápido?
- Si! – le contesté.
- Y subir paredes? – preguntó sin dejarme descansar.
- No, hay gente que si, pero yo no! – le contesté.
- Y que más puedes hacer? – preguntó.
- Antonia puedo… puedo controlar una persona, es decir puedo hacer que ella se quede paralizada hasta la puedo llegar a matar, pero nunca he utilizado esa fuerza – le dije.
- Y entonces porque te han expulsado de casa? – me preguntó.
- Porque estoy saliendo con un humano! – le dije – me querían mandar a un internado, para estudiar las normas de los vampiros!
- También hay normas? Hay internados de vampiros? – preguntó ella mareándome con tanta pregunta.
- Si, hay bastantes normas, y claro que hay internados para vampiros, pero los humanos no los conocen! – le contesté – yo estuve en uno!
- Y que tal? – preguntó.
- Fatal, tenías de luchar unos contra otros para activar nuestras habilidades, teníamos de estudiar sábados y domingos incluidos y cada semana nos preguntaban todas las normas, cuando alguien hacia algo incorrecto lo encerraban en una habitación sin comer durante un mes! – le expliqué.
- Es horrible! – me dijo.
- Si! – le contesté
No le iba a contar que llevaba viendo mis padres hace algún tiempo, no la quería preocupar.
- Aún no me puedo creer todo esto – dijo ella mirándome.
- Nadie lo puede saber Antonia nadie, nunca! – le dije claramente.
- Lo se cler! Ira conmigo a la tumba este secreto! – me dijo ella muy convincente.
- Gracias – le dije yo mientras la abrazaba.
- No, gracias tu por confiar en mi! – me contestó Antonia.
Yo le sonreí.
- y estoy llena de hambre, no te invito a comer pero si quieres hacerme compañía… - dijo ella riéndose mientras se ponía de pie.
- Quiero me hagas un favor, me dejas conectarme un momentito en el MSN? – le pregunté.
- Claro – me dijo.
Ella encendió el ordenador.
Puse mi mail y mi contraseña.
Y tuve suerte porque desconocido estaba conectado.
Desconocido dice:
- guapa! Como estas? Hace tiempo que no hablamos.
- Bien, bueno he salido de casa por problemas familiares pero esta todo bien.
- Quien es cler? – preguntó Antonia.
- Pues no se – le dije yo riéndome – pero estoy casi segura que es Samuel!
- Como? – dijo ella cogiendo una silla y sentándose a mi lado.
- La única persona que besé fue Samuel, y este chico una vez me dijo que le encantó mi beso! – le expliqué yo.
- Cler nunca se sabe quien hay detrás, y yo si fuera tu no me haría tantas ilusiones! – me dijo Antonia.
- Pero si le pregunto si es Samuel él o se desconecta para no contestarme o dice que talvez! – le expliqué.
- espero que estés bien!
- Si, no te preocupes
- Que Haces?
- déjame contestarle – dijo Antonia cuando se metía delante de mi.
- estoy arreglándome! Voy a salir con mi novio!
- no! Eres una tonta! – le dije a Antonia.
- Ya veras que se pondrá celoso! – me dijo ella.
- novio? Tienes novio cler?
- Si, porque?
- ya esta déjame a mi – le dije a Antonia.
- Que no, que esto se pone interesante! – me dijo.
- porque no me lo has dicho antes?
- Iba a cambiar algo si te lo contara?
- No! Olvídalo!
Desconocido esta desconectado.
- ves se ha ido por tu culpa! – le dije yo pegándole y riéndome.
- Se ha puesto celoso! – dijo Antonia con una carcajada.
- No vas a comer? – le pregunté.
- Si vamos! – dijo ella apagando el ordenador y salimos de la habitación.
Bajamos las escaleras y luego nos sentamos en la mesa.
Antonia trató de explicar a Maria que yo no iba a comer, que iba a cenar con mi novio.
Cuando ella acabó de comer me acompaño a la habitación a buscar algo para ponerme.
- tienes de ir guapa! – me dijo ella.
- Antonia voy a salir con Dany! – le dije yo.
- Bueno pero nunca se sabe si no conoces a un chico más guapo y te enamoras! – me dijo ella haciendo una película en su cabeza.
Yo me empecé a reír.
- o a un vampiro que este por aquí de vacaciones! – me dijo ella flojito y guiñándome el ojo.
- Ojala – le contesté yo.
- Tía aún se te nota tanto que quieres al inútil de Samuel! – me dijo ella.
- Estos ciento cincuenta años nunca me había enamorado y nunca había sentido esto, es tan fuerte este sentimiento que duele y agobia! – le dije mientras me sentaba en el borde de mi cama.
- Lo vas a superar! – me dijo Antonia acariciándome la cara.
- Lo peor es que no se si quiero hacerlo sabes? No se si quiero olvidar su cara, su sonrisa! – le contesté yo triste.
- Tranquila, ya veras que todo va a pasar! Ahora tienes dudas pero después todo acabará! – me dijo.
Yo sonreí y ella fue al armario de la ropa y sacó unos pantalones vaqueros que estaban rotos por todos lados, me sacó un collar unas pulseras y un anillo en forma de corazón negro, no me pude olvidar también de la pulsera que me regaló Dany, una camiseta y una chaqueta azul, unos tacones de color negro, un gorro negro y un bolso negro.
- así estarás perfecta! – me dijo ella muy orgullosa de si misma.
Ella salió de la habitación para que me pudiera vestir.
Me arreglé rápidamente porque Dany estaba a punto de llegar.
Salí a fuera, bajé las escaleras y me despedí de Antonia, ella me dio unas llaves de su casa.
Dany me estaba esperando, salió del coche cuando vio que ya estaba a fuera.
- estas preciosa! – me dijo él.
- Gracias! – le contesté.
El me dio un beso corto y quería más, pero yo lo interrumpí y entré dentro del coche.
Él también entró y dijo:
- vamos a la one shot? – me preguntó.
- Como quieras! – le dije con pocas ganas de contestar.
Él encendió el coche y nos fuimos de allí.
- como estas cariño? – me preguntó.
- Bien, bueno tirando! – le contesté.
- Si necesitas algo me lo dices vale? Si necesitas algún lugar para dormir puedes venir a mi casa! – me dijo él bastante preocupado conmigo.
- Lo sé! – le dije – pero yo estoy bien en casa de Antonia.
- Vale, como quieras – dijo él.
Cuando llegamos yo salí del coche y fui a la entrada.
Los porteros sonreían y yo contribuí con una pequeña sonrisa.
Dany entró detrás de mí y nos fuimos a sentar a una mesa.
- quieres beber algo? – me preguntó.
- No gracias! – le contesté yo.
Pasado una media hora la discoteca estaba llena, la gente casi no se podía mover.
- quieres bailar? – me preguntó él cuando las luces se apagaron.
- Hay mucha gente – le dije yo casi chillando ya que allí dentro había mucho ruido.
- No pasa nada! Ven! – me dijo él mientras me estiraba del brazo.
Empezamos a bailar, había una música muy movida y todos los chicos venían a mi, a Dany no le gustaba mucho, se ponía muy celoso.
Después de bailar un buen rato, yo ya no tenía aire para moverme ya que estaba con pocas fuerzas, vino una música romántica y Dany me cogió.
Yo tenía mi cabeza contra la suya, el me apretaba de una manera que no quería que le dejara.
Las luces estaban magnificas y toda la gente estaba abrazada, miré la entrada y había mucha gente llegando.
Pero me di cuenta que allí en el fondo había alguien que me observaba, pero no podía ver quien era, estaba todo muy oscuro ya que las luces estaban fijadas en el medio de la pista.
Las luces cambiaron de dirección y cuando pude ver la cara de esa persona no me lo podía creer, era Samuel, estaba completamente segura que era él.
- SAMUEL! – dije yo.
- Que has dicho? – me preguntó Dany mientras me dejaba ir.
- Nada, ahora vengo! – le contesté mientras intentaba llegar a Samuel.
Él seguía allí observándome, estaba segura que era él, nunca me iba a olvidar de su cara, aquel aire sensual que tenía, esa mirada provocadora que yo tanto amaba.
Cuando faltaba muy poco para llegar a él, él empezó a salir de la discoteca.
-Samuel espérame! – le dije yo chillando.
Él miró atrás y sonrió, y se marchó.
Cuando pude salir de allí fui a la entrada, los dos porteros me observaban, yo miraba para ver si lo veía, pero no había nadie allí a fuera.
- habéis visto un chico que acaba de salir? – pregunté yo a los dos porteros.
Ellos se miraron y el más flaco me dijo:
- no, hace como diez minutos que no sale nadie de aquí!
- Esta seguro? – le pregunté yo.
- Segurísimo! – me dijo.
Yo entré a dentro, y apareció Dany.
- que ha pasado? – me preguntó él con mi bolso y mi chaqueta en la mano.
Yo cogí mis cosas y le dije:
- me quiero ir!
- Ya? Pero si solo estamos aquí hace una hora! – me dijo él.
- Por favor Dany! No me encuentro bien! – le dije yo con mala cara.
- Vamos! – me dijo él mientras salía a fuera.
Entramos en el coche y sin decir nada en todo el camino llegamos a casa de Antonia.
El guardaespaldas nos miraba.
- estas mejor? – me preguntó.
- Si! – le contesté.
- Hasta mañana – me dijo él cogiendome tan fuerte que no me pude escapar al morreo que me dio.
- Hasta mañana – le dije yo casi sin poder respirar.
Saqué las llaves de casa y abrí la puerta.
- buenas noches – me dijo el guardaespaldas.
- Buenas noches – entré y cerré la puerta.
Subí las escaleras y no había nadie despierto.
Fui a mi habitación, muy enfadada saqué la chaqueta y el bolso y me senté delante que el espejo. No entendía porque Samuel aún estaba tan presenta en mi cabeza.
Me concentré en Samuel, en sus ojos, su cara, su mirada y de pronto lo pude ver, estábamos los dos en la playa sentados en la arena.
- Me gusta este lugar, no sabía que te pertenecía! – dijo Samuel.
- en que piensas? – me preguntó.
- En la noche de ayer… - dije yo con vergüenza.
- A mi también me gustó! – dijo él, le miré y me guiño el ojo.
Yo me empecé a reír.
- quien te ha dicho que me gustó eh listo? – dije yo sacando mi sonrisa encantadora.
- Porque lo sé! Seguro que ni as podido dormir pensando en lo bien que bailaba! – dijo el con una carcajada discreto pero bonita.
- Ei! Creído! – dije yo pegando-le en la espalda suavemente.
- Que raro que estés aquí sola! – me dijo él. – no se debe hacer gran cosa.
- Pues si que se hace, mira yo pienso, lloro, me río y escucho lo que el mar me tiene para decir! – dije yo.
- Y que te esta diciendo en este momento?
- Pues me esta diciendo que te pregunte porque te fuiste de aquella manera ayer?!
- Es que tuve un compromiso!
- La podías haber traído que no pasaba nada! – dije yo.
El se calló por unos momentos y después dijo.
- a que te refieres?
- De tu novia! La podías haber traído que no pasaba nada, la mayoria de la gente que estaba en la fiesta no estaba invitada por eso que ella podía haber venido contigo.
Entonces el sonrió.
- no tengo novia!
- NO? – Dije yo muy feliz.
- No! Amor para mi Amor no solo es una palabra es un sentimiento. Un sentimiento hermoso y doloroso ala vez. El amor no solo es decir es sentir y sufrir por la persona… por eso paso.
- por que?
- Por que cuando dos personas se quieren se deberían querer para siempre y no acabar mal como ahora la mayoría de las parejas. – me dijo él.- Tu ya te has enamorado?
- No, aún no he encontrado a la persona especial que aparece en las novelas y cuentos! – dije yo riendo-me – y tu?
- No, ni quiero! – dijo el fríamente.
- Porque? – pregunté yo.
- Es una estupidez sufrir por amor!
- Yo no creo eso, el amor es muy bonito, bueno es lo que toda la gente dice!
Y de pronto su teléfono empezó a tocar.


0 Comments to "11 capitulo *La verdad…"