Idiota por pensar que iba a ser especial, que él había cambiado, ayer me había tratado como la basura, estuvo a punto de ser perfecto si aquel maldito móvil no hubiera empezado a tocar. Me llevó a casa sin decir nada y luego se marchó en el silencio. Eran las seis de la mañana y aún le estaba dando vueltas preguntándome quien era la persona de las llamadas.
Era absurdo, Samuel dependía de un maldito móvil, y yo no podía hacer nada, y a mí apenas me bastaba con que él me dijera que me quería y yo sería la chica más feliz del mundo. Ni siquiera me quería levantar de la cama, estaba tan cansada de pensar en lo mismo que solo me apetecía dormir durante un mes entero.
Había pasado toda la noche con aquella sensación de que alguien me observaba.
La luz del día ya entraba por mi ventana, era tan frustrante pensar que me tenía de levantar para ir al colegio.
De pronto mi móvil empezó a tocar y yo me llevé un susto de muerte, di una vuelta en la cama para llegar al móvil, cuando vi que era Dany quien me llamaba tuve ganas de tirarlo contra la pared de mi habitación.
- Dime
- Cler soy Dany
- Lo sé, que quieres?
- Quiero hablar contigo
- Habla
- Es importante, no estoy de broma
- Ni yo Dany, ni yo!
- Donde nos podemos encontrar?
- Es urgente?
- Bastante
- Pues a las ocho ven a buscarme
Me levanté de la cama, ni por la mañana podía poner mis ideas en día.
Toda mi vida estaba un caos y no sabía como terminar con todo.
Yo huía pero Samuel me buscaba, siempre me encontraba, siempre me hacía ilusiones y siempre acababa mal, Dany me amaba locamente y yo no le hacía caso porque estaba dispuesta a dejarlo todo por Samuel.
Fui a la ducha, deseaba olvidarme de todo pero era tan difícil, no había dormido nada y me sentía cansada pero los pensamientos no se rendían.
“te quiero, te quiero, te quiero, te quiero, te quiero, te quiero…”
Era tan intenso lo que sentía por él, pero para él no significaba absolutamente nada.
Cuando salí del baño me vestí, con el sol que hacía a fuera cogí una ropa fresca.
Me arreglé el pelo sin darle mucha importancia y luego salí a fuera.
Escuché un ruido que venía de la cocina, mis padres y mis hermanos estaban discutiendo, yo bajé las escaleras y me quedé escuchando la conversación.
- ella tiene derecho de saberlo – decía Mónica.
- Mónica el me ha dicho que unos días más y le cuenta la verdad – Le contestó Andy.
- Chicos no discutáis, lo ocultaremos hasta que él resuelva contárselo – dijo mi padre.
- Y si ese día nunca llega? Ella esta en peligro! – dijo Alex muy enfadada.
- Él le quiere y no le hará daño – contestó Karl.
Yo entré en la cocina y dije rápidamente con voz firme:
- que me estáis ocultando? – miré a Andy – quien no me hará daño y porque?
- Hace cuanto tiempo estas ahí cariño? – me preguntó mi madre mientras me acariciaba la cara con su mano.
Yo me aparté de ella bruscamente.
- el suficiente para saber que estáis hablando de mi! – le contesté.
Ellos se callaron, ninguno iba a hablar.
- ah que ahora estamos jugando al juego del silencio no? – dije yo con una sonrisa irónica.
- Cler a su tiempo lo sabrás – me dijo Andy.
- Ah! Es un asunto sobre mi y tengo de esperar! – dije bastante enfadada – yo no soy de piedra! – dije con una pausa aguantándome las lagrimas – yo estoy sufriendo, mi vida esta un caos porque tengo dos chicos en mi cabeza, y ahora tengo mi familia ocultándome secretos? Pero quien creéis que sois para hacerme esto?! – dije mientras salía de la cocina corriendo.
- Cler!!! – oí mi madre chillando.
- Dejadme en paz! – le advertí.
Salí a fuera corriendo y llorando, tenía que respirar aire puro.
Pero me choqué contra algún cuerpo, un cuerpo duro y fuerte y olía… olía a Samuel, me aferré a él sin dejarlo ir, era la única persona que quería ver en aquel momento.
Aquel olor me mareaba, era tan dulce, su piel tan clarita que me daba ganas de morderle. Pero lo que pasó después me sacó las ganas de todo, él móvil empezó a tocar, otra vez, si! Parecía una broma, pero no lo era, me despegué de él y él cogió el móvil inmediatamente.
- si coges el maldito móvil nunca más me hables ni me busques – le advertí.
Él móvil sonaba una y otra vez, era ridículo, parecía que Samuel estaba siendo controlado por una babysitter, pero Samuel no me hizo caso porque aceptó la llamada y se marchó lejos para que yo no escuchara la conversación, yo no podía leer sus pensamientos.
Él se puso al lado de su coche hablando mientras que yo me sacaba las lágrimas de mi cara e intentaba no mirarle.
Cuando terminó de hablar vino en mi dirección.
- te he dicho “nunca más me hables ni me busques”!
- lo siento cler, pero era importante – trató de explicar.
- Crees que soy idiota? Sé que alguien controla todo lo que haces! – le dije bastante cabreada.
Él me miró con una expresión nueva, se sorprendió con mis palabras y yo no sabía porque.
- ahora dime es tu novia? – le pregunté.
Rápidamente su cara cambió de expresión, una sonrisa asomó su cara.
- ya te dije que no tenía novia – trató de explicarse.
- Bueno me da igual – le contesté.
- Yo vine hablar contigo sobre ayer… yo
- Ayer no pasó nada! – le dije – ayer yo no te vi Samuel
- Pero que dices?
- Digo que estoy harta de tus juegos porque intento entender lo que quieres pero no puedo, tanto me estas besando como me estas reprochando, ahora me toca a mí Samuel, he estado toda la noche pensando y quiero que salgas de mi vida! – le dije casi chillando – tu solo me haces daño, si me quisieras lucharías por estar conmigo y te daría igual todo lo demás!
Mi familia salió a fuera cuando oyeron los chillidos, pero no dijeron nada, solo me observaban.
- no necesito a alguien que me deja por una maldita llamada – le dije – y siempre tienes pretextos para oír de mi, sabes que te digo Samuel? Trátate! Porque pareces loco – hice una pausa – maldita sea nunca te diste cuenta de lo cuanto te quiero verdad? Para ti esto es apenas un juego verdad? Solo me meto con inútiles – le dije mientras me iba en dirección a la carretera cuando vi que Dany estaba llegando de coche.
Pero Samuel fue tan rápido, me cogió del brazo y me giró en su dirección, estuve a milímetros de tener mis labios pegados a los suyos.
Escuché como Dany salía del coche cabreado y tenía en mente pegarle a Samuel.
No iba a permitirlo, entonces quien le dio un bofetón fui yo, ni siquiera me acuerdo si fue demasiado fuerte o si fue flojito, solo sé que resonó bastante y me dolió por dentro, nunca quise pegarle.
- nunca… - hice una pausa, no sabía que decir – nunca más te aproximes
Mi familia me miraba de boca abierta y yo salí corriendo en dirección a Dany, se notaba que el estaba contento por lo que había echo, yo le di la mano y él me abrió la puerta de su coche para que yo entrara.
Yo me quedé callada durante todo el camino, luego cuando llegamos a una cafetería nos sentamos en una de las mesas que había a fuera.
No me podía creer que le había pegado, creí que me había dolido más a mí que a él.
- Cler!!! – me estaba llamando Dany.
- Que? – le pregunté.
- Te estaba preguntando si te encontrabas bien! – Dany era un chico guapo y bastante atractivo, lo que tenía de hacer era enamorarme de él.
- Si! Estoy perfecto – le contesté – de que me querías hablar?
- Pues… quiero pedirte perdón por anteayer – me dijo.
- Fuiste un imbécil! – le dije muy enfadada.
- Lo sé, pero yo soy algo celoso, y tú eres la chica más guapa que conocí en mi vida, y eres lo que más amo – me dijo honestamente.
- Lo siento Dany, nunca te doy el debido valor! – le dije mientras levantaba el culo de la silla y lo besaba.
- Donde has estado ayer? – me preguntó delicadamente sin querer ofenderme.
- Me preocupa la obsesión que me tiene Isadora, yo creo que tendría de cuidarse – le contesté.
- Vale, respeto tu privacidad – me dijo – aún me aceptas como tu compañero en el baile de final de curso? – me preguntó delicadamente mientras me daba un beso.
- Pues claro que si – le contesté con la sonrisa que le encantaba a Samuel.
- Cuando es? – me preguntó mientras llamaba la camarera.
- Después de mañana – le dije – ya tienes tu traje?
- Claro! – me contestó – y tu? Ya tienes vestido?
- Pues claro que si! – le mentí, no me había acordado del vestido.
- Seguro que serás la reina del baile! – me dijo con otro beso.
- Eso no me importa – le advertí – mientras tenga buena compañía no importa donde esté. Eso le dije ayer a Samuel en el barco pero con otras palabras, con unas palabras más significativas.
…
Dany me llevó al colegio, sus pensamientos rodeaban la bofetada que le había dado a Samuel, pero a mí me dolía lo que había echo, no quería y fui una idiota.
Llegué dentro del colegio y enseguida me topé con Antonia.
- Cler! – dijo chillando como una loca, como si ya no nos viéramos hace mucho tiempo.
- Como estas? – le dije mientras le daba un abrazo.
- Yo bien, pero tu estas mal verdad? – me preguntó.
- Mas o menos – le contesté – te tengo de contar unas cuantas cosas
- Claro! – me dijo mientras me estiraba y me llevaba a una clase.
Nos sentamos mirando una a la otra.
Yo suspiré, no quería llorar, tenía de ser fuerte.
- que ha pasado? – me preguntó con mala cara.
- Pues… - hice una pausa porque las lagrimas me empezaban a caer de la cara.
- Sabes que nunca te había visto llorar antes de que aparecieran ellos? Ha sido Samuel o Dany?
- Los dos – me costaba hablar – estoy harta Antonia, Samuel me trata como la basura y Dany me trata súper bien pero no le quiero, y no sé que hacer, tengo ganas de oír!
- Cielo sigue tu corazón! – me dijo mientras aproximaba su silla cerca de mi.
- Mi corazón desea estar con Samuel – le dije – pero él no quiere, me besa y luego se marcha
- No te merece entonces! – me dijo bastante seria.
- Pero le quiero Antonia, le quiero delante de todo – dije mientras la abrazaba y lloraba cada vez más.
- No me gusta verte así Cler, tienes de ser fuerte! – me advirtió.
- Y como lo hago Antonia, si él me saca todas las fuerzas? El sabor de la sangre era la cosa mas apetecible que tenía pero ahora prefiero morirme de hambre y tener Samuel cerca de mi, de mi cuerpo – le dije casi sin fuerzas.
Ella me apartó de si.
- Cler reacciona! Él es humano Cler, aún que él quisiera no podríais estar juntos y sería más doloroso – me dijo.
- Pero lo podía transformar! Si él quisiera haría todo para quedarme junto a él y…
- Y nada Cler! Él no quiere y tienes de aceptar aún que cueste y tienes de ser fuerte porque hay millones de chicos que desearían estar contigo!
- Pero no me importan los demás – le dije cabreada.
- Cariño no! Samuel no! Escoge a otro, pero Samuel no quiere y nunca lo quiso y sé que cuesta y me duele decírtelo, pero me duele más verte así!
- Sé que tienes razón, gracias, gracias por todo Antonia.
Nos levantamos de la silla y nos fuimos a fuera, a tomar aire, tenía ganas de salir del colegio, estaba harta de hacerme pasar por una más.
Estaba bastante nerviosa, la verdad es que no tenía ganas de hablar con nadie.
De pronto vi a Isadora, iba a aproximarse a mí y molestarme.
- Antonia, Isadora va a venir – le expliqué mientras me paraba.
- Va a venir a donde? – me preguntó.
- A molestarme! – le dije.
De pronto Isadora se levantó de la silla y se tomó camino en mi dirección.
- Isadora déjala tranquila! – le ordenó Antonia.
- Ayer fuiste a meterle los cuernos a mi primo verdad? No tardaste nada! – me dijo Isadora, pero no le hice mucho caso cuando vi que Samuel estaba aproximándose a mí, pero de donde salía? – contéstame! Si no le quieres déjalo en paz
Ella me observaba y cuando se dio cuenta que estaba mirando a otra cosa se giró y vio a Samuel.
- es que hasta delante de mis narices! Dany te quiere mucho lo entiendes? Tu no le mereces nunca lo has merecido! – me dijo muy furiosa.
- Isadora métete en tu vida, no entiendes que no me importa en absoluto lo que tu pienses de mi?! – le contesté más cabreada que ella.
- A mi tampoco me importa tu vida pero Dany es mi primo y lo tengo de defender!
- Ah si claro, haciendo de espía, siguiendo mis pasos, porque la verdad es que tampoco tienes gran cosa para hacer verdad? – le dije mientras miraba a Samuel pidiendo mentalmente que se fuera.
- Quiero hablar contigo – me dijo Samuel metiéndose en medio de nuestra conversación.
- Pues yo no quiero hablar contigo – le dije mientras miraba a Antonia.
Él me cogió del brazo ligeramente sin hacerme daño.
- déjame! – le dije chillando.
- Cler deja de ser infantil, quiero hablar contigo – me anunció.
- Infantil yo? No! Te equivocas! Aquí la única persona que esta siendo infantil eres tu, te dije que no te quiero volver a ver! – le advertí – ahora hazme el favor de dejarme, no quiero volver a pegarte!
Él me dejó y yo me giré para marcharme.
- quiero que vengas conmigo al baile – me pidió.
Yo me giré en su dirección, él tenía una expresión de dolor.
- no voy a ir contigo a ninguna parte te enteras? – no sabía como había tenido fuerzas para decirle aquello.
Sus ojos azules llevaban dolor, rechazo, eran inquietantes y era doloroso mirarlos.
- yo voy contigo! – le dijo Isadora a Samuel.
- Ves! Ya tienes compañía y hacéis la pareja perfecta! – le dije con cara de odio a Samuel.
Yo me giré para entrar en el colegio pero escuché como Antonia le decía a Samuel.
- déjala en paz quieres? Le estas haciendo mucho daño, aléjate de ella o si no… - no pude escuchar nada más ya que estaba dentro del colegio y cristiana me estaba llamando.
- Ayer no has venido al colegio te pasó algo? – me preguntó ella.
- No tranquila! – le contesté.
Quería ser una mosca para saber de que hablaban, Antonia estaba muy cabreada lo podía oír en sus pensamientos.
Y yo más cabreada estaba, aquel dolor que sentía en el estomago, sentía mi sangre hirviendo y sentía como mi piel se estremecía, era doloroso y intensivamente preocupante, estaba harta de todo el mundo y inclusivamente estaba harta de mi misma, era la primera vez que ya no tenía fuerzas, este ultimo año estaba siendo insoportable y dramático.
- cler vamos – me dijo Antonia mientras me estiraba para dentro de clase, ya no volví a ver a Samuel.
Nos sentamos en nuestras sillas, el profesor estaba escribiendo algo en la pizarra.
Mientras estaba allí sentada me di cuenta que no podía para de pensar en Samuel, por que era tan masoquista por mucho que me empeñaba en aparentar que no pasaba nada no podía. Ese estúpido móvil y esa manía que tenía de no contarme que pasaba. No lo entendía a caso jugaba conmigo ¿que se creía que era un estúpido cuadro colgado en la pared?. Una lagrima se me escapó de los ojos y se deslizo hasta mi mejilla, la limpie rápidamente y miré alrededor, nadie la había me había visto. Esta maldita clase no tenia fin o que? necesitaba salir de allí como fuera me estaba derrumbando y no quería dar explicaciones a nadie.
- señor Esteban! – le dije al profesor.
- Dígame señorita Gray?! – me contestó el profesor.
- Me duele mucho la barriga, creo que he comido algo que me sentó mal! – le expliqué, ni siquiera había comida y estaba sedada.
- Si quiere vaya a conserjería!- me dijo.
Yo me levanté de la silla y miré a Antonia, ella se preguntaba si yo estaba bien, creo que ella ya sabía que le estaba leyendo los pensamientos porque me pedía que asintiera, y lo hice, la miré a los ojos y le asentí.
Salí a fuera harta de todo, con mis habilidades llegué a la playa en un minuto.
Me dejé caer al suelo, los pensamientos me volvían loca, me atormentaban y ya no tenía fuerzas para disimular mi angustia.
El rechazo de Samuel, él amor que no sentía por Dany, mis familia me ocultaba algo, estaba completamente perdida en el mundo, parecía que todo estaba girando a mi alrededor y todo me pasaba a mi.
¿Pero como podía afectarme tanto aquel ser tan perfecto?
Perdí la noción del tiempo, no supe cuanto tiempo estuve durmiendo en medio de la arena, me desperté con el ruido de mi teléfono.
Lo cogí aún estirada y medio aturdida, miré la llamada y vi que era mi madre, tiré el móvil bien lejos para no volver a escucharlo, miré mi reloj y eran las cuatro de la tarde, me di cuenta que no estuve durmiendo pero si estuve desmayada.
Me levanté y estaba temblando, no era del frío pero si de los nervios que llevaba, me estaba a punto de transformar, estaba gruñendo como un animal salvaje.
Mis ojos empezaron a quedarse rojos y mis dientes se quedaron puntiagudos.
Necesitaba rápidamente algo de comer, llevaba muchas horas sin hacerlo.
Cogí mi móvil y en unos momentos llegué a casa, abrí la puerta, todos estaban en el sofá.
- donde has estado? – me preguntó mi hermana Alex, aún no había visto que estaba transformada ni ella ni nadie.
- No te importa! – le contesté.
- Faltaste a clase! – se quejó mi hermano Karl.
- Dejadme! – dije yo, miraba el suelo para que no me viera.
Entré en la cocina y mientras iba a coger bebida entró mi hermano Andy.
- que te pase eh? – me dijo enfadado mientras me cogió por el brazo.
- Déjame!!! – le dije y lo empujé con todas mis fuerzas y Andy se fue a parar a la otra punta de la cocina.
- Cler! – dijo mi madre mientras iba corriendo para socorrer a mi hermano.
Todos entraron en la cocina.
- tienes las habilidades aceleradas! – me advirtió mi padre – que te ha pasado?
Yo respiraba fuertemente para mantener la distancia de ellos.
Cogí la sangre de la nevera y la puse en un baso.
- solo necesito alimentarme! – le expliqué.
- Estas nerviosa, es por eso verdad? – me preguntó mi padre.
Yo gruñí.
- es mejor que me dejéis! – les pedí, miré a Andy y él se puso de pie, estaba bien.
- Pero… - intentó hablar Mónica.
- Ella tiene razón! – me apoyó mi padre – es mejor que la dejemos descansar!
Yo me quedé en la cocina con mi cocina y intentando tranquilizarme.



0 Comments to "17 capitulo *harta de todo…"