16 capitulo *Sin Dany…

Pasé toda la noche sin dormir, tenía que hacer algo a mi vida, últimamente me sentía perdida, sentía que las cosas me agobiaban. Y mis únicos pensamientos eran “Samuel te quiero”, “Samuel te quiero”…
Me sentía idiota, él siempre me decía que no me quería pero algo en mi no me dejaba olvidarlo por mucho que lo intentara.
Eran las cinco de la mañana y el sol aún no había salido, aún era noche.
Me levanté de la cama y abrí la ventana, aquel aire que me recorría la cara hacía llenar mis ojos de agua. Aquella aroma a agua salada que provenía del mar era una aroma única. Ojala pudiera olvidar todo durante unos momentos, ojala pudiera estar con mis padres…
Cogí mi biquini, unos pantalones cortos, una camiseta y unas sandalias rápidamente, luego traté de mi pelo, cogí mi anillo para el sol, unas gafas, mi reloj y salí de la habitación.
Bajé las escaleras sin hacer ruido, todos estaban durmiendo, entré en la cocina, cogí un vaso y lo llené de sangre, tenía un poco de hambre ayer no había comido nada.
Cuando terminé cogí mis llaves y dejé una nota en la entrada diciendo que iba a salir y no sabía a que hora volvía y salí a fuera.  
Hacía un poco de frío y los árboles se movían y hacían un sonido tranquilizador.
Estaba agobiada, y mi cabeza siempre pensaba en lo mismo, me estaba volviendo loca.
Empecé a caminar sin destino, no podía quedar más perdida de lo que ya estaba.
Si el amor era así de doloroso porque la gente decía que era lo mejor del mundo? Yo no quería estar enamorada, no pude escoger, pensaba que todo sería fácil, que sería feliz para siempre al lado de la persona que amo, y lo que estaba sintiendo era un dolor inexplicable, mis pulmones casi no dejaban pasar el aire, me dolían, el estomago casi no me dejaba comer, era insoportable aquel dolor que me recorría todo el cuerpo.
-         Clara! – escuché.
Yo rápidamente me giré, estaba segura que conocía aquella voz.
Me quedé sorprendida al ver a Samuel, estaba simplemente precioso, llevaba una camisa verde desabrochada, y por dentro una camiseta ajustada de color blanco, un collar de huesos de color blanco, llevaba unas gafas en la cabeza, llevaba unos vaqueros y unas zapatillas negras. Él cada vez me atraía más, aquél pelo rubio descuidado me volvía loca y aquellos ojos azules…
-         como sabías que estaba aquí? – le pregunté cada vez más curiosa, él siempre me encontraba fuera donde fuera.
-         Es que te he preparado una sorpresa y como sé que te gusta hacer footing estuve esperando a que salieras de casa – me contestó sin rodeos.    
-         Una sorpresa? – pregunté con mi sonrisa dulce.
-         Si, pero tendrías de faltar a clase… si quieres marcamos para otro día – me dijo él.
-         No – le dije sin dejarlo respirar-  vamos, estoy muy curiosa – le dije. 
Empezamos a caminar al lado un del otro, y sin que yo me lo esperara me cogió de la mano, tenía la piel fría como la mía y era tan suave como la carita de un bebé.
-         que pasó ayer con Dany? – me preguntó preocupado, pero no me miraba.
-         Se ha enfadado conmigo, pero ahora no quiero hablar de él – le contesté mientras le apretaba cada vez más su mano para no dejar que me soltara.
-         Yo tampoco quiero hablar de él – lo admitió.
Yo sonreí, era imposible olvidarlo porque él siempre me alegraba cuando más lo necesitaba.
No dijimos nada, a veces el silencio lo decía todo, mi mano le apretaba tanto que a veces me preguntaba si le hacia daño, no quería acabar con aquel momento, pero no entendía porque a veces era tan romántico y había otras veces que cambiaba completamente su actitud.
Llegamos a un embarcadero de madera, no conocía aquel lugar, luego empezamos a andar encima de el, habían muchos barcos, unos pequeños y otros bastante grandes.
-         vamos a andar de barco? – le pregunté curiosa, nunca ningún chico me había llevado de barco, era… romántico.  
-         Digamos que si – me contestó.
Llegamos al final de embarcadero, y él se paró delante de un barco, tenía unas letras que decía “saber 720”, era un barco grande y bonito.
-         Es tuyo? – le pregunté.
-         No precisamente – me dijo mientras me miraba a los ojos – sube!
Él me ayudó a subir, luego me dejó ir la mano para sacar la cuerda que sujetaba el barco. El sol empezaba a salir, y cada vez hacía más calor, miré mi reloj y eran las siete. Mientras que él ponía el barco en marcha yo lo observaba y miraba la estructura de su cuerpo, era tan dulce, tenía un poco de musculación y tenía la barriga con abdominales. Me alegraba de estar allí con él, me alegraba que él me hiciera aquellos detalles, significaba que pensaba en mi, y lo quería cada vez más, porque me sentía completamente protegida a su lado, y estaba harta de no poder besarlo, de no poder sentir sus labios tocando los míos.
Él barco se puso en marcha con Samuel pilotando, yo me puse a su lado observándolo, tenía ganas de acariciarle…
Él me miró, y hizo aquella sonrisa que a mi tanto me gustaba, dejó una de las manos que conducía el barco y la pasó por detrás de mi espalda, me cogió fuerte hacia él…
-         cierra los ojos y siente la aroma del mar – me pidió.
Yo lo hice, cerré los ojos mientras seguía sujetada a él, más que la aroma del mar sentía la aroma de su perfume y me llenaba mis pensamientos de ilusiones, de sueños entro él y yo.
De pronto sentí alguna cosa rozando mi mejilla, abrí los ojos, no quería que fuera un sueño, y no lo era, era Samuel rozando sus labios en mi mejilla, nuestras miradas se cruzaron y él de esta vez no se alejó, por fin no luchaba contra sus sentimientos, soltó la otra mano del barco y la acercó a mi cara, nos quedamos frente a frente, sus ojos azules me hacían acordar el mar, sus labios deseando rozar los míos, su aliento dulce que me hacía marear, aquel momento tan perfecto, tenía miedo que él no me besara…
Pero pronto se acercó a mi, cada vez más sin pensar en las consecuencias, yo estiré el cuello para poder ver mejor su cara, el se acercó cada vez mas, yo quería poner en funcionamiento mis brazos pero no podía moverme, por dios que bien olía. Los labios de el rozaron mi cuello y noté como su pecho se llenaba de aire, yo extendí mis brazos ya que ansiaba tocarle.
-Bésame –le dije
 Él me cogió de la camiseta para acercarme más, el me cogió de las muñecas y me dijo: - tranquila – tenía su respiración descontrolada.
 Yo forcejeé y arqueé la espalda haciendo que mis senos y mis mulos rozaran con su cuerpo, sonreí al ver en sus ojos el deseo. Nuestras respiraciones se aceleraron y yo gemí cuando el se abalanzo hacia mi haciendo que nuestros labios se convirtieran en uno solo.
Cuando descolamos uno del otro necesitamos bastante tiempo para que nuestras respiraciones volvieran a la normalidad, el me miraba con aire indeciso sin saber que decir.
Sabía que si el hablara sería para decir que el beso no tendría de haber sucedido, entonces yo sin dejarlo hablar ni pensar dije:
-         me enseñas a conducir?
Él se quedó sorprendido, él pensaba que yo le iba a decir otra cosa.
-         por supuesto – me dijo mientras volvía a guiar el barco.
Yo me puse a su lado, nuestras miradas cuando se cruzaban era una sensación de pasión, deseo, amor, pero al mismo tiempo de miedo, miedo a que todo fuera un sueño.
-         ven – me ordenó – coge bien fuerte, y no lo dejes ir, cuando quieras girar ya sabes que tienes de hacer – me dijo con aquella sonrisa que me volvía loca.
-         Gracias capitán – le dije mientras le sonreía mirándole a los ojos.
Me puse delante de él guiando el barco, era una sensación muy buena, sentías un peso enorme en el cuerpo, como si aquel barco estuviera lleno de gente y todo dependiera de ti.
-         que sientes? – me preguntó sacando las gafas de la cabeza y poniéndolas en los ojos.
-         Uau – le dije, no me salían otras palabras.
-         Te gusta? – preguntó mientras se ponía delante de mí.
-         Si me gusta?! – dije de boca abierta mientras me aproximaba más a él.
 Se sacó las gafas y luego me topé con sus labios pegados a los míos, pero no los movía se quedó allí, como si estuviera sintiendo el olor de aquel beso.
-         pero me gusta más lo que siento al besarte – dije sin dejarlo salir cerca de mi.
-         Me encanta tu olor – me dijo empezando abrir la boca.
Yo seguí el ritmo de aquel beso, sus besos dulces que me llenaban de deseo.
-         clara me estas desconcentrando – dijo con una mirada dulce mientras acariciaba mi cara – si continuas así no llegaremos donde te quiero llevar
-         no me importa mientras esté contigo me da igual el lugar – le dije mientras le daba un beso fugaz.
Sin dejarlo hablar me saqué la camiseta y los pantalones, y vi como él evitaba mirarme.
Me quedé con el biquini, y me puse las gafas de sol.
Subí a la parte de delante del barco sin dejar que Samuel viera la dirección que llevaba el barco, luego le sonreí y me estiré.
No sé cuanto tiempo estuve allí estirada, solo sé que me dormí como una niña pequeña.
-         pareces una princesa – me topé con Samuel observándome.
Yo le sonreí.
-         hemos llegado – me anunció.
Yo me levanté en seguida, quería ver lo que había a mi alrededor.
Pude ver arena, pude ver árboles y me di cuenta que era una isla, una pequeña isla.
-         tu estas loco! – le dije sonriendo.
-         No te gustó la sorpresa? – me preguntó.
-         No, es que es el lugar más bonito que he visto en mi vida – le contesté.
Aquella agua tan limpia, se veían los peces, y lo que me fascinó más fue ver las tortugas nadando.
-         entonces te gusta? – preguntó mirándome a los ojos.
-         Pues claro que me gusta – le dije mientras me sacaba el reloj, las pulseras y saltaba al agua.
-         Ten cuidado clara! – me advirtió.
-         Ven, nada conmigo – le pedí.
Él sonrió, luego se sacó las camisa y la camiseta, aquel cuerpo tan bonito que tenía, lo que me sorprendió más fue una cicatriz que llevaba en la barriga, no era una cicatriz fea, era una cicatriz bastante atractiva.
Tenía forma de “S” pero de lado, era un poco grande, pero le daba un tono especial en su cuerpo, Samuel era guapísimo.
su torso desnudo mientras el aire lo rozaba con su calidez, avanzó y se metió en el agua cristalina poco a poco dejando que el agua jugara con su cuerpo de forma sinuosa. Mi mente empezó a soñar despierta, estaba a su lado y en vez de ser el agua el que jugara con su cuerpo eran mis manos las que recorrían toda su piel haciendo que la suya se erizaba al pasar mi mano.
Yo huí de él.
-         no te escapes – me dijo mientras me cogía la pierna sin dejarme escapar.
-         Vale! Me rindo – le dije, me aproximé a él, le cogí por el cuello con mis dos manos, luego le besé, no era un beso insignificante, era un beso especial, un beso que siempre lo llevaría en mi mente.
Luego le tiré agua a los ojos y huí de él.
Yo intentaba besarlo y después sacarlo de sus pensamientos, distraerlo para que no se arrepintiera de nada.
-         eres una tramposa – me dijo mientras intentaba cogerme.
-         Cada uno utiliza sus armas – le dije mientras le enviaba un beso.
Salí del agua, pisando la arena de aquella isla maravillosa, él seguía dentro, intentando alcanzarme.
-         que lento eres – le dije con una sonrisa de burlona.
Empecé a correr sin mirar atrás, luego sentí un ruido grande que venía del agua, cuando me giré para mirar Samuel estaba a mi lado con una sonrisa brillante.
Como pudo ser tan rápido?
-         te pille – me advirtió.
-         No por mucho tiempo – le dije mientras me volvía a escapar.
Era un juego de atracción, donde nuestros cuerpos se tocaban.
Pero me volvió a pillar, me cogió la espalda con las dos manos y yo intentando huir de él nos caímos en el suelo, me quedé encima de él, riéndonos uno del otro nuestras miradas se cruzaban.
-         me encanta este lugar – le dije casi con mis labios pegados a los suyos – me quedaría viviendo aquí contigo, sin nadie alrededor – hice una pausa – te imaginas? Tendríamos cuatro hijos, dos niñas y dos niños, y comeríamos bananas y pescaríamos, tendríamos una casita de madera hecha por nosotros – dije con una carcajada.
-         Todo seria perfecto verdad?- me preguntó él.
-         Más que perfecto – dijo mientras enganchaba mis labios a los suyos.
Aquellos besos eran apasionados, y aquel sabor tan exquisito y tan diferente, lo amaba, cada vez más.
-         vamos, quiero enseñarte el refugio – me dijo Samuel mientras interrumpía el beso y me ayudaba a levantar.
Entramos en medio de la isla, aquellos árboles gigantes, y aquellos pájaros de todos los colores que hacía unos sonidos tranquilizadores.
De pronto llegamos a una casita de madera, tan simple pero tan guapa.
Samuel cogió unas llaves, deberían ser las de la casita, luego él abrió la puerta y entramos.
Toda la casa estaba llena de velas, me venía olor a rosas, alguien había estado allí hace poco, aquellas velas estaban recientemente encendidas.
-         te gusta? – me preguntó Samuel, el suelo estaba llena de rosas.
-         Lo has hecho para mi? – le pregunté sorprendida.
-         Si – me contestó vergonzoso – esta isla es mi sitio secreto, cuando quiero estar solo
-         Soy la única chica que lo conoce? – pregunté.
-         Si – me contestó mientras se aproximaba a mi – aquel Samuel era nuevo, no estaba luchando contra sus sentimientos.
Yo di un paso adelante, lo amaba, y no iba a dejar pasar aquella oportunidad.
Él seguía sin camiseta y para mi era muy difícil resistirme a su cuerpo, era tan atractivo tanto por dentro como por fuera que era difícil sacar la mirada de su cuerpo.
El me besó el cuello mientras que yo me moría de deseo por tenerlo junto a mí para siempre, nos besamos una y otra vez, y aquellos besos ya no eran raros, ya los conocía bastante bien.
Nuestras respiraciones se volvieron a descontrolar, estábamos nerviosos porque deseábamos aquello más que nunca, lo empujé contra la pared, y él me sonreía sin pedir que parara, Luego rodamos y caímos encima de la cama, él estaba encima mío y yo lo estiraba hacía a mi.
Nos continuábamos besando, aquel deseo mutuo era inexplicable.
De pronto empecé a escuchar un ruido y Samuel paró de besarme.
No me lo podía creer, era un móvil, un maldito móvil.
Cuando paró de tocar no quise perder tiempo.
-         déjalo – le pedí a Samuel mientras lo volvía a estirar hacia a mi para que me volviera a besar.  
Pero empezó nuevamente a tocar.
-         lo siento cler – me dijo mientras se levantaba de la cama.
-         Pero tu cuantos móviles tienes? – le pregunté.
-         Tengo uno aquí guardado, cuando no cojo en el otro es porque estoy en la isla y me llaman a este.
-         Samuel no lo cojas por favor! – le pedí.
-         Lo siento, pero ni siquiera tuve de haber dejado que todo llegara a este punto – me dijo Samuel mientras cogía el móvil de un cajón.
-         Porque no? Somos libres de hacer lo que nos dé la gana! – le dije bastante cabreada.
-         No es tan fácil como piensas! – me dijo.
-         Claro, sabes porque no es fácil? Porque nunca dejas que lo sea! – le dije cabreada.
-         Pero… - intentó hablar.
-         Pero nada! – le contesté mal – coge el maldito teléfono y cuando estés ven al barco, que quiero ir para casa. 

23 may 2010 en 17:04

1 Comment to "16 capitulo *Sin Dany…"

La espera a veces merece la pena .

PD/ sigo esperando.

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