14 capitulo *Una sorpresa inolvidable…

Me desperté pensando en Dany, ayer había sido injusta con él, pero el no entendía que nunca le iba a querer, ojala pudiera cambiar mis sentimientos, pero no podía.
Miré mis manos, y di un suspiro, tenía de intentar.
Hice bastante fuerza en las manos para intentar mover, y dio resultado, las puntas de mis dedos empezaron a moverse yo empecé a reírme sola como una loca, estaba muy feliz.
-         que de ríes? – dijo mi padre sentado en el sofá.
-         Que susto papá! Porque no entras como una persona normal?- le pregunté enfadada.
-         Porque no somos normales – dijo riéndose.
-         Mira papa puedo mover los dedos! – le dije muy feliz.
-         Eso es una excelente noticia! – dijo él mientras se ponía de pie y me sacaba la aguja que me inyectaba la sangre.
-         Que haces? – le pregunté.
-         Ya no necesitas más sangre, ahora te recuperaras poco a poco – me contestó él mientras me acariciaba el pelo.
-         Has visto a Dany hoy? – le pregunté a mi padre un poco preocupada.
-         Si! Ya estuvo aquí por la mañana, ahora se fue a trabajar – me dijo.
-         Ayer lo he tratado muy mal – le dije.
-         Porque cielo? – me preguntó.
-         Es que no lo quiero papa, y no se como decírselo, yo quiero a Samuel y aunque sé que él no me quiere, no quiero estar con una persona a la cual no le puedo dar lo que se merece – dije yo preocupada.
-         Díselo! – me aconsejó.
-         Va a sufrir – le dije.
-         Esta sufriendo Cler, aunque no lo demuestre ya esta sufriendo – me dijo él.
Mi padre podía ver los sentimientos de la gente.
-         y Samuel? Que ves en Samuel cuando esta a mi lado? – le pregunté.
-         Aaah… hija es mejor que no te hagas ilusiones – me dijo.
“te quiere” pensaba él.
Yo sonreí.
-         enserio que me quiere? – pregunté muy feliz.
-         Estoy arto de decirte que no debes leer los pensamientos! – dijo él muy enfadado.
Pero yo no hice caso a lo que estaba diciendo en aquel momento, Samuel me quería, pero había algo que no lo dejaba avanzar.
-         me escuchas cler? – preguntó él cabreado.
-         Si papa! – le dije con una sonrisa.
-         Por favor cler no quiero verte sufrir! – me advirtió mi padre preocupado por mi.
-         Tranquilo – le dije.
-         Muy bien! Me tengo de ir cielo – me dijo mientras me daba un beso en la frente.
-         Si! Ya veo que voy a pasar otro día sola! – le dije de morros.
-         Quien te escuche hablar va a pensar que nunca te venimos a visitar – dije el riéndose.
-         Adiós! – dije yo mandándole un beso.
El me dejó otra vez en aquel absurdo silencio.
Me puse a pensar en Samuel, como podía llegar a querer tanto una persona, lo deseaba, quería estar con el cada minuto, quería besarlo, quería tenerlo a mi lado.
Alguien tocó en la puerta.
-         pasa! – dije yo sin saber quien había detrás de la puerta.
-         Ola!!! – dijeron mis amigas chillando, era Cris, Fred, Laura y Antonia.
-         Ola chicas! – dije yo.
Ellas me saludaron y después se sentaron en el sofá.
-         como estas cariño? – preguntó Cris.
-         Bueno… tirando – contesté.
-         No entiendo como pediste caerte por las escaleras – me dijo Laura.
-         Que? – pregunté.
Miré a Antonia y ella me guiño el ojo para que yo mintiera.
-         que de que? – preguntó Fred.
-         Nada! Nada… estaba pensando en voz alta – les dije con una carcajada.
-         Ya puedes mover alguna cosa? – me preguntó cris.
-         Si! Las puntas de los dedos – dije yo mientras los movía.
-         Bueno como ha dicho el doctor es solo un bloqueo de la mente y pronto estará normal – dijo Antonia ayudándome a mentir.
-         Claro – le seguí yo – pronto ya empezaré a andar
-         Te echamos de menos en el colegio – me dijo Laura.
-         Joel te mando un beso y dijo que después te vendrá a visitar – me dijo Fred.
-         Sabemos que Samuel ha vuelto – me dijo cris con una sonrisa.
-         Si – contesté yo.
-         Estas feliz con su presencia? – preguntó Laura.
-         Chicas dejadla – dijo Antonia defendiéndome.
-         Samuel es pasado y ahora estoy con Dany – contesté yo.
-         Pero tú decías que no le querías – me dijo Fred.
-         Hace tres meses dije eso – le contesté.
-         Bueno chicas nos tenemos de ir – dijo Antonia sacándome de aquella conversación.
-         Si! – dijo Cris mientras se levantaba y me daba un beso de despedida.
Las demás hicieron lo mismo y me dijeron que pronto me vendrían a visitar.
Me dejaron sola en la habitación, aquel silencio me volvía loca.
Tenía la vista fija en el techo, estaba harta de estar allí sin hacer nada.
Empecé a hacer un esfuerzo en mis brazos para poder moverlos, con varios intentos empecé a mover la mano izquierda y en seguida la mano derecha.
-         vamos cler tu puedes – decía yo en voz alta.
Aquel esfuerzo me hacía doler todo el cuerpo, pero funcionaba, poco a poco empezaba a mover los brazos de arriba a bajo.
-         puedo pasar? – preguntó Samuel en la entrada de la habitación.
-         entra – le dije mientras me mordía los labios – mira Samuel – le dije mientras movía los brazos y las manos.
-         Es fantástico – dijo él muy feliz.
-         Nunca eché tanto de menos a mi cuerpo como ahora – le dije mientras pasaba las manos por mi cara. – es como aprender a andar o hablar.
Él se acercó a mi cama, puso su cara frente a la mía, por unos momentos pensé que me iba a besar.
-         tengo una sorpresa para ti – me dijo con aquella sonrisa perfecta que tenía.
-         Para mi? – le pregunté con una sonrisa cariñosa.
-         Si – me dijo – me das permiso para raptarte unas horas? – me preguntó.
-         Claro – le dijo muy feliz.
-         Sujétate bien – me dijo él mientras me cogía.
Tenía una fuerza tremenda, parecíamos una pareja acabada de casar.
Abrió la puerta de la habitación, cogió mi chaqueta que estaba en el perchero y me sacó a fuera.
Todas las enfermeras nos miraban y comentaban, unas pensaban que éramos novios, otros pensaban que era un acto muy romántico por parte de Samuel, otras apenas sonreían.
Yo lo cogía con mis dos manos por el cuello, y tenía mi cabeza encima de su pecho.
Me encantaba el olor de su perfume.
El abrió la puerta de su coche y me sentó en el asiento, yo me puse el cinturón y me cogí de la puerta. Él entró en el coche y empezamos a andar.
-         a donde me llevas? – le pregunté muy curiosa.
-         Ya lo veras – me dijo dejándome aún más curiosa.
Aparcamos en cerca de la playa, me iba a llevar debajo de la roca donde nos dimos nuestro primero y único beso.
-         no te puedes recuperarte totalmente si no estas en el lugar perfecto para hacerlo – me dijo Samuel antes de salir del coche.
Cuando salió del coche vino abrir mi puerta, después me cogió.
Entramos en la arena y él me miraba y sonreía, sabía que me quería pero había algo que no lo dejaba dar el paso adelante.
Cuando llegamos debajo de la roca él me dejó en el suelo y luego se sentó a mi lado.
Y lo miraba fijamente mientras que el apartaba la mirada con miedo.
-  sé que no es el lugar que esperabas, pero quería sacarte de aquella habitación – me dijo un poco nervioso.
-  no Samuel – me dije rápidamente – es el mejor lugar donde me podías haber traído.
- veo que te gusta mucho este lugar – dijo mientras miraba el cielo.
El estaba a mi lado, tenía una sonrisa perfecta, unos dientes maravillosos, unos labios finos, de cine, una piel blanca semejante a la mía, pero yo era vampiro y el humano, tenía una nariz pequeña y perfecta y sus ojos me volvían loca. 
-         cierra los ojos – le dije suavemente.
Él me miró dudando.
-         confía en mi – le exigí.
El lo hizo, estaba ahí sentado, de ojos cerrados delante de mí y solo me apetecía besarle. Hacía cara de niño pequeño, con aquella sonrisa malvada, como si hubiera echo algo de malo.
Él suspiró.
-         relájate Samuel – le dije suavemente.
El empezó a quedarse más tranquilo.  
-         ahora escucha las olas, van…y vuelven…van…y vuelven – le dije yo despacio – ahora piensa en alguien importante para ti, o un momento importante.
El hacía una sonrisa tranquila.
Yo deseaba poder leerles los pensamientos, hice un gran esfuerzo aun que sabía que nunca iba a resultar, pero por milagro empecé a oír algo.
-         Clara siento todo lo que te hice, pero me tienes de perdonar, hay una razón para todo esto, te quiero, te has vuelto mi vida, no puedo imaginarme dejar de verte – pensaba él.
Después dejé de escuchar esos pensamientos, pero él aún seguía en ellos.
No pude resistir, acerqué mis labios a los suyos, pero aún no los tocaba, dudé un poco, pero era lo que él deseaba y yo aún lo deseaba más. Empecé a rozar mis labios con los suyos, y él aún en sus pensamientos no se daba cuenta que era realidad.
Él abrió ligeramente su boca, sus besos sabían a algo raro, pero bueno, demasiado bueno , era como una sustancia que los hacía más adictivos, era un sabor familiar pero no sabía que era, sus besos no tenían comparación con los de Dany, estos eran únicos y imprescindibles, su lengua rozaba con la mía brutalmente, el al mismo tiempo me tocaba el pelo, rozaba sus manos por mi cabeza, como un acto de protección, él me mordía el labio ligeramente para no hacerme daño, me empezaba a besar cada vez más fuerte, nuestras respiraciones se quedaban descontroladas, ese era el Samuel que yo conocía, el Samuel por el cual me había enamorado.
De pronto su móvil empezó a tocar, yo lo aparté de mí y él abrió los ojos.
Aún teníamos las respiraciones aceleradas y él se quedó observándome seriamente.
-         no era un sueño?! – eso era más una afirmación que una pregunta.
Yo hice una pequeña sonrisa de vacilona y le contesté:
-         no creo
él se dio cuenta que el móvil seguía tocando, lo sacó de su bolsillo y se quedó mirando la llamada, yo rápidamente lo saqué de sus manos, y él me observaba sin saber como reaccionar, acepté la llamada y antes de dejar la persona contestar yo hablé:
-         ha llegado al buzón de voz, en este momento Samuel no se encuentra disponible, deje su mensaje después de la señal piiii... – colgué la llamada.
-         Pero que haces clara? – preguntó él, pero no estaba enfadado.
-         Estoy harta que tu maldito móvil suene cada dos por tres, y siempre en los momentos más importantes – le dije enfadada.
-         Y si era una llamada importante? – me preguntó sin mirarme a los ojos.
-         Pues que llamen a urgencias – le dije con una pequeña sonrisa.
Él no dijo nada, solo miraba el mar.
Yo intenté leer sus pensamientos pero no pude, no sabía como lo había echo antes, pero ahora no podía.
-         que te pasa? – le pregunté para terminar con aquel silencio.
-         El beso… - dijo con una pausa – no debería haber sucedido
Otra vez con la misma historia.
-         pero porque no asumes que no te soy indiferente? – le pedí.
-         Porque aún que así fuera no dependería de mí – me contestó de esta vez mirándome a los ojos.
-         Entonces de quien depende Samuel? Tienes novia? Estas casado o comprometido? – le pregunté – porque si no es así no entiendo porque huir de este sentimiento.
-         Clara solo amigos por favor – me pidió.
-         No lo acepto – le dije enfadada.
El empezó a reírse sin hacer mucho escándalo, su sonrisa me hacía enamorar más de él. 
-         pero porque te ríes? – le pregunté enfadada.
-         Porque nunca había conocido una chica como tu – me dijo.
-         Creo que no me conoces Samuel, solo juegas conmigo – le dije.
Esas palabras le dolieron, lo sentí.
-         tienes tres sonrisas – me dijo – la sonrisa perfecta que la tienes casi siempre y me encanta, la segunda es la sonrisa lunar que es una sonrisa dulce y delicada, que la utilizas como arma de atracción o simplemente porque estas triste y la tercera es la sonrisa falsa, cuando ocultas algo, o algo no te gusta – hizo una pausa – odias los vestidos, nunca vas con ninguno, solo te vi en tu cumpleaños, odias a Isadora porque ella es una copia de ti, quiere lo que tu quieres, te gusta dormir con la música encendida, te hace acordar el pasado y sé que no te gusta Dany – dijo él con una pequeña sonrisa.
Me quedé completamente sin palabras, no sabía que decir ni como reaccionar.
-         Te conozco bastante – me dijo.
Yo no contesté nada, tenía la mente en blanco, mejor dicho no paraba de pensar en aquellas palabras.
-         es tarde, es mejor que nos vayamos, tu padre no sabe donde estas! – me dijo Samuel.
-         No! – se lo pedí – nunca nadie me había dicho eso de las sonrisas – le dije con vergüenza.
El sonrió.
-         eres muy especial – dijo él mirando el mar – no dejes que nadie te haga daño
-         tu me haces daño – le dije intentando encontrar su mirada.
-         Clara yo nunca te prometí nada – dijo él mientras se levantaba de la arena.
Yo también hubiera deseado hacerlo para besarlo, pero no conseguía.
-         pero te quiero – le dije a los ojos.
-         No soy la persona adecuada para ti y no conoces nada de mi – dijo él con aquella miraba intensiva.
“él es humano y tu vampiro, aún que él quisiera no podíais estar juntos!!!” mi decía mi cabeza.
-         quizás tienes razón – le dije.
Él se quedó muy sorprendido, el hubiera querido escuchar otra cosa.
-         tengo?! – dijo él pensando en voz alta.
-         Si, tienes, yo también estoy saliendo con Dany, lo nuestro es… imposible – le dije.
-         Si, eso es – me contestó aún mirándome intensamente.
Yo no me dejé intimidar por aquellas palabras, estaba harta de decir lo que sentía, le quería pero aún así nunca íbamos a quedar juntos.
-         me ayudas a levantar? Quiero tocar el agua – le pedí.
-         Claro – dijo él inmediatamente mientras me levantaba.
Me sacó las sandalias que llevaba puestas y también sacó sus chancletas.
Nos aproximamos al agua, él me miraba con cara de desconcierto, una mirada intensa, no conseguía leer sus pensamientos, lo deseaba de una manera inexplicable, él no paraba de mirarme, quería aproximarse a mí pero había algo que lo impedía.
-         Gracias por todo – le dije mientras le daba un beso en la mejilla para dejarlo con ganas de más – me puedes dejar en el suelo y ayudarme a caminar?
-         No es demasiado arriesgado? No quiero que te caigas – me dijo.
-         Te atreverías a soltarme Samuel? – le pregunté desafiándole con la mirada.
El hizo aquella sonrisa dulce.
-         claro que no – me contestó.
Tuve unas ganas tremendas de decirle te quiero, pero no podía.
El me puso poco a poco en el suelo, estuve a punto de caerme pero Samuel me cogio bien fuerte, al mismo tiempo me acariciaba el pelo de una manera inexplicable.
Poco a poco empecé a tener fuerza en las piernas, y él nunca me dejaba sola, ni un momento se descuidaba de mí.
Estaba completamente segura de que él me quería.

Pasamos casi todo el día en la playa.
Eran las ocho de la noche cuando llegamos al hospital, él aún me llevaba en brazos.
Me sentía como una niña pequeña, y él era el chico más maravilloso que había conocido en toda mi vida.
Cuando llegamos a la habitación estaba toda mi familia sentados en el sofá incluyendo Dany.
-         ha llegado nuestra desaparecida – dijo mi hermano Andy muy feliz.
Lo siento – dijo Samuel con una sonrisa que casi no se veía -  ella tenía de salir de estas cuatro paredes y me olvidé de avisaros
 Samuel me dejó en el suelo, y me ayudó a ir hacia la cama, mis padres y mis hermanos estaban muy felices.
-         No te parece que tendría de haber sido yo en llevar mi novia a pasear?! – le dijo Dany con un ataque de celos.
-         Basta Dany – le dije.
-         Estoy harta de que él se meta en nuestras vidas – me dijo Dany cabreado pero controlando los nervios.
-         Samuel es mi amigo y tiene todo el derecho de estar conmigo! – le dije.
-         Mira yo ya conocía a Clara antes que tu y solo somos amigos – Dijo Samuel.
-         Pero ella quería más que una amistad – le dijo Dany a Samuel.
-         Quería – dijo Samuel – si no confías en tu novia la relación no irá muy lejos
-         Eso es lo que tu quieres – le dijo Dany
-         Ya basta Dany!!! – le dije bastante enfadada por su ataque de celos.
-         No, no basta! Estoy arto, porque no te vas y nos dejas en paz?! – dijo él a Samuel abriendo la puerta de la habitación – ah si cler, el ramo de flores que esta ahí – dijo él señalando la ventana, donde estaba un ramo gigante que no me había fijado – era el regalo de nuestro cumpleaños, hacemos medio año – me dijo Dany y luego se fue.
Me sentí muy mal por aquellas palabras, no me había acordado, había sido una idiota.
-         dejadme sola por favor – les pedí.
Ellos empezaron a salir de la hitación.
-         Samuel quédate un momento por favor – le pedí.
-         Dime – dijo él cuando todos se habían marchado.
-         No hagas caso a las palabras de Dany! – le pedí.
El asintió y luego se marchó en el silencio. 

3 may 2010 en 12:57

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