18 capitulo *Espera…

Estaba sentada delante del ordenador, mi desconocido no se conectaba hacía mucho tiempo y yo me desesperaba.
No había dormido ni dos horas, era desesperante la agonía que llevaba dentro, todo se acumulaba encima mío y yo no sabía que hacer.
Apagué el ordenador, no quería seguir allí esperando a una persona que aún debería estar durmiendo.
Me fui a la ducha, parecía que estaba muerta, no tenía fuerzas para nada ni siquiera tenía ganas de llorar más.
Cuando terminé de ducharme me vestí, no me pude olvidar de nada ni siquiera de la pulsera de Dany que hacía cuestión que la llevara todos los días, puse el biquini por debajo de mi ropa, la verdad es que no tenía ganas de nada y el único lugar que me llamaba la atención era el mar y quedarme sentada debajo de mi roca.
Bajé las escaleras y entré en la cocina, estaba mi hermana Alex sentada en la mesa, yo no dije nada, cogí un baso con sangre y me senté delante de ella sin mirarla.
-         como te encuentras?- me preguntó rompiendo el silencio.
-         Bien – le dije a secas.
Ella dudó en hablar.
-         quiero contarte una cosa! – me dijo ansiosa.
-         Que quieres? – le pregunté con pocas ganas de hablar y sin mirarla a los ojos.
-         Mírame cler! – me exigió Alex.
-         Que quieres? – dije mientras levantaba la mirada.
-         Este asunto es muy delicado y… - ella no terminó la frase.
-         Me lo vas a contar de una vez o hace falta que te lo pida de rodillas?- le pregunté un poco cabreada.
-         Cálmate vale?! – me pidió. – no creo que te guste mucho lo que te contaré! – me advirtió.
-         Que pasa? – le dije más suave y bebiendo el ultimo trago de la bebida.
-         Me voy – me dijo.
-         A donde? – pregunté yo confusa.
-         Me voy, me voy con mi novio, me voy de la familia, llegó la hora de ser independiente y formar mi vida – me dijo con miedo en su voz.
-         Creo que no lo he escuchado bien! – dije mientras me puse de pié – te marchas para siempre? Me dejarás ahora? Ahora que os necesito más que a nadie?
-         Cler cariño son doscientos cincuenta años con la misma gente, ahora quiero vivir mi vida, quiero formar mi propia familia como nuestros padres, tu algún día también querrás hacer lo mismo – me dijo.
-         Me da igual, ya no me importa, quieres irte? Pues vete! – le dije mientras me levantaba y me marchaba de la cocina.
Ella vino detrás de mí.
-         cler me voy dentro de unas horas! – me avisó.
-         Pues adiós! – dije mientras me marchaba de casa.
No podía creer que todo me estaba pasando al mismo tiempo, era todo tan complicado, no sabía por donde salir, no encontraba la luz al fondo del túnel.
Entré en el bosque y llegué rápidamente sin que nadie me viera debajo de mi roca.
Presentí de nuevo que alguien me observaba, miré por todos lados pero no había nadie, cuando me iba a sentar en el suelo vi una carta. 
La cogí, no sabía de donde salía aquello pero la curiosidad me llenaba de preguntas, miré la parte de delante y me quedé muy sorprendida en ver PARA CLER!
Cuando lo vi enseguida la abrí, quizás era de Dany, o quizás era de Samuel, yo quería que fuera de él.

Cler,
Soy Samuel, no encontré otro modo de poder comunicarme contigo ya que no quieres verme.

No quería seguir leyendo, era absurdo.

Léetela! No pares ahora.

A veces me sorprendía lo cuanto el sabía de mí.

Si crees que sé mucho de ti aún no has visto nada. Sé que crees que tengo problemas psicológicos pero en realidad no es así,  hay una razón para todo esto, no te lo puedo contar ahora pero en breve lo sabrás todo.
Quiero que salgamos los dos juntos, no quiero obligarte a nada y si no quieres aparecer yo no podré hacer nada, pero yo te esperaré en el One shot, espero que aparezcas a las 10!

PD: Aparece, quiero volver a bailar contigo.

No iba a ir, lo tenía bien claro, era absurdo volver a la misma situación, siempre salía sufriendo. Saqué la ropa y me quedé en biquini, aún presentía alguien observándome pero no había nadie.  
Entré en el agua. El agua estaba caliente, yo poco a poco me fui quedando más cubierta, nadé hasta el fondo y no podía tocar con los pies en el suelo, enseguida me giré al revés y empecé a nadar de espalda.
Estaba con la mente tranquila, jugaba con el agua con las puntas de mis dedos, mi pelo estaba esparcido por el agua y yo miraba el cielo, miraba los dibujos que se formaban y veía como las nubes se movían de un lado a otro.
Cuando cogí mis cosas fui en dirección al colegio, llegué en segundos ya que utilicé mis habilidades.
Saludé a Joel que estaba sentado en un banco con su novia, el también me saludó con la mano. Entré a dentro del colegio, era el ultimo día de clases y estaba exhausta, quería que se acabara ahora mismo.
-         Cler – dijo Antonia mientras me cogió del brazo.
-         No te había visto – le advertí.
-         No me extraña, estabas en tus pensamientos! – me contestó – como estas?
Yo suspiré, ahora podía hablar de todo con Antonia y eso era realmente bueno.
-         la verdad es que estoy exhausta! – le expliqué – hoy Samuel quiere que salga con el y sinceramente no se que hacer!
-         Como? Me tienes de explicar eso mejor! – me dijo mientras me estiraba para la clase de Anglés.
Cuando nos sentamos vi como Antonia me observaba y estaba muy curiosa.
-         bueno, yo llegué a la playa y había una carta suya pidiendo que saliera con el – le expliqué.
Ella se quedó en silencio.
-         que pasa Antonia?- pregunté asustado con sus pensamientos.
-         Él es… raro no te parece? Él sabe siempre como encontrarte, como acercarse a ti! – me dijo.
-         Que me quieres decir? – le pregunté.
-         Nunca te preguntaste si... nada olvídalo! Y no me leas los pensamientos! – dijo enfadada.
-         Si no quieres que te los lea dime que piensas! – le exigí.
-         Nunca te preguntaste si Samuel es vampiro como tu?! – dijo rápidamente sin respirar – quizás es una tontería, pero él tiene piel blanca, es extraño…
-         No! – le dije – Samuel no lleva un anillo como yo, ni siquiera un collar ni nada!
-         No hay otra manera para protegerse del sol? – preguntó.
-         No – le contesté.
-         Lo siento… fue una tontería – dijo con una pequeña sonrisa – creo que es demasiada ciencia-ficción en mi vida
-         Tienes razón – le dije con una carcajada.
-         Bueno yo te aconsejo a que no vayas! – me dijo.
-         Tu crees? – pregunté desanimada con el consejo.
-         Claro cler! Es que ni lo dudes! Él te hace siempre lo mismo, siempre! – me contestó.
-         Quizás tienes razón, ya le he dado demasiadas oportunidades para que me lo contara todo… - le dije.
De pronto el timbre tocó, nosotras nos quedamos allí sentadas mirándonos una a la otra.
-         Señorita Gray! – me llamó el profesor.
-         Si? – dije mientras lo miraba a los ojos.
Tenía de ir a dirección, lo decían sus pensamientos.
-         váyase a dirección, el director quiere hablar con usted! – me contestó.
Me levanté, pero Antonia me estiró de la camiseta.
-         que has hecho? – me preguntó.
-         Nada, ayer me fui del colegio sin decir nada – le dije con una pequeña sonrisa.
Salí a fuera, él colegio era fantástico cuando no había nadie.
Llegué a la puerta del director y practiqué lo que le iba a decir, luego piqué en la puerta y él me mandó entrar.
-         Señorita Gray! – dijo mientras yo me sentaba en la silla.
-         Le puedo ayudar en algo? – le pregunté educadamente.
-         Si! Me podría ayudar a saber porque razón ayer se marchó del colegio sin ninguna autorización? – me preguntó.
-         Yo ya hablé con mis padres señor! – le contesté educadamente.
-         Lo sé señorita, pero es su obligación decirme el porque! – me advirtió.
-         Problemas personales de los cuales prefiero no hablar – le contesté y me levanté de la silla.
-         Muy bien señorita no insistiré, pero para la próxima haga el favor de comunicarse con nosotros! – me pidió.
-         De acuerdo – le contesté mientras salía de su escritorio.
Cuando se terminaron las clases yo acompañé mis amigas al comedor, estaban llenas de hambre.
-         que te pido? – me preguntó Cristiana.
-         Nada! – le contestó Antonia – yo y Cler nos vamos a mi casa.
Yo me levanté de la silla mientras que Antonia me estiraba del brazo.
-         gracias! – le dije.
-         No lo hice por ti – me contestó Antonia con una sonrisa de malvada – lo hice porque quiero saber que harás con Samuel!
-         Mala! – le contesté sonriendo.
Entré en su coche, olía a manzana, y estaba bastante limpio.
-         vamos a mi casa o a la tuya? – me preguntó.
-         Vamos a la mía – le pedí – Alex se marcha de casa, se va a vivir con su novio, dice que esta harta de vivir así, que quiere tener su propia familia, espero llegar a tiempo para despedirme de ella.
-         Claro! – dijo mientras apretó él acelerador – siempre tuve ganas de conducir rápido como en las películas por alguna emergencia, bueno si nos para la policía le digo que estas a punto de tener el hijo que te parece?
Nos empezamos a reír al mismo tiempo.
-         no creo que cuele, no tengo barriga de mamá! – le expliqué.
-         Bueno decimos que nacerá prematuro – dijo mientras lloraba de la risa.
-         Gracias Antonia – le dije.
-         Gracias porque cariño? – me preguntó parando de reírse.
-         Porque desde que soy vampiro he tenido muchísimas amigas pero ninguna como tu! – le expliqué – por esa razón te conté la verdad, porque me importas mucho.
-         Ojala fuera vampiro, estaríamos juntas siempre! – me dijo.
-         No digas eso Antonia, hay muchos vampiros que darían todo para ser humanos! – le expliqué.
-         Pero tu no! A ti te gusta ser lo que eres! – me dijo.
-         La verdad es que no me importa – le contesté.
-         Yo si tuviera a tu lado tampoco me importaría – me dijo.
-         Luego querrás tener una familia y siendo vampiro las probabilidades son muy pocos sobre todo con nuestra edad, toda la gente lo ve mal – le dije.
-         Bueno, hablemos de ti, que harás? – me preguntó, estábamos llegando.
-         No se… - le contesté.
Antonia aparcó el coche delante de mi casa, salimos corriendo, y cogí las llaves alborotada, pero la puerta se abrió sola, era mi hermana Alex con las maletas en las manos. Yo le salté encima y ella empezó a reírse.
-         te echaré de menos! – le dije sin soltarla, mi familia me observaba detrás de ella.
-         Pensaba que estabas enfadada conmigo – me dijo mientras me cogía fuerte.
-         No! – dije mientras le daba un beso – te quiero mucho, nunca te olvidaré!
-         Ei! Nos veremos muchas veces, estoy segura! – me dijo mientras me cogía la cara con sus manos. 
-         Pero no será lo mismo Alex, voy a perder una hermana! – le contesté.
-         No me vas a perder! Nunca! – me contestó.
Las lagrimas me empezaron a caer.
-         me tengo de ir – dijo Alex – Antonia cuida de ella por favor!
-         Lo haré – le contestó Antonia.
-         Bueno Adiós – dijo mientras me dio un beso en la frente.
-         adiós – dije triste.
Ella entró dentro de su coche y se fue.
Yo estiré a Antonia por el brazo y entramos dentro de casa, yo no dije nada a mi familia pero Antonia les saludó.
Subimos las escaleras y nos fuimos a mi habitación.
Yo me senté en una silla y ella se sentó en el borde de mi cama.
-         no hablas con tu padres ni tus hermanos? – me preguntó Antonia.
-         Me ocultan algo y no me lo quieren decir, por eso hasta que no me lo digan no les hablaré – le expliqué.
-         A lo mejor solo te quieren proteger – me dijo Antonia.
-         Pues vaya manera de proteger no crees? Yo prefiero enterarme de las cosas – le dije.
-         Te entiendo – me dijo Antonia observándome – bueno ahora hablemos de Samuel! – dijo Antonia entusiasmada.
-         Creo que estas mas entusiasmada que yo – le dije.
-         No es eso – me dijo – lo que pasa es que tu quieres ir! Tienes ganas de saber que quiere
Yo suspiré, luego la miré a los ojos.
-         quizás sea eso, deseo ir, deseo que él se declare, que me dé una oportunidad – le admití.
-         Ese es tu problema! – me dijo Antonia – deas más de lo que él te dará!
-         Lo sé – dije mientras me levantaba de la silla – soy una idiota y estoy perdidamente enamorada de él
-         Cler siempre nos enamoramos de la persona equivocada – me explicó.
-         Lo sé, pero Samuel ya me despreció tantas veces y yo aún sigo con esperanzas – dije, no paraba de moverme de un lado a otro.
-         Eres demasiado buena para el! – me dijo Antonia guiñándome el ojo.
-         Y tu demasiado buena para mi – le dije sonriendo.
-         Bueno Cler me tengo de ir, sabes que mañana es el baile verdad? Ya tienes vestido? – me preguntó Antonia.
-         Claro – le dije mintiendo, lo más seguro es que no fuera.
-         Segura? Enséñamelo! – me pidió – no vaya a ser que te vayas a quedar en casa, yo quiero que vayas! – me advirtió.
-         No! – le dije – es una sorpresa!
-         Eso suena a mentira! – dijo mientras se puso de pie – como no lo tengas Cler, te haré ir inmediatamente a comprarte uno! – dijo mientras se acercaba al armario.
-         Pero… - no valió la pena seguir hablando porque ya lo iba abrir, yo miré el otro lado, no quería ver su cara al ver que no había ningún vestido.
-         Oh! – dijo ella alumbrada – es precioso cler! – me dijo.
Yo la miré, ¿pero de que estaba hablando?
Antonia tenía un vestido precioso en las manos, era amarillo con un lacito negro y los bordes negros, era un vestido precioso.
Yo fui en dirección a Antonia y cogí el vestido sorprendida.
-         pero que es esto? – me pregunté.
-         Pues tu vestido cler – me dijo Antonia – los zapatos y el bolso también son muy guapos!
Había una nota en medio del vestido, la cogí y la abrí, estaba demasiado sorprendida para tener paciencia.
- “cler, espero que algún día me perdones o que algún día me llames y aceptes mis llamadas. Sé que no era un buen momento para marcharme pero estoy pensando en mi futuro, pero sabes que siempre harás parte de él pase lo que pase. Cuando leas esta nota ya estaré lejos, pero espero volver a verte pronto.
¿No estabas pensando en faltar al baile verdad? Quiero que vayas y que te diviertas, eres preciosa y quiero que seas feliz, con ese vestido serás la más guapa, pronto tu vida cambiará, yo creo que para mejor, pero cuando sepas todo o cuando quieras hablar llámame, yo estaré aquí las 24h del día! Te quiero pequeñaja de mi corazón!... 

PD: nunca, pero NUNCA  te olvides de mi!

-         que detalle – dijo Antonia muy sorprendida – entonces es verdad que no querías ir eh? Que ni se te ocurra!
-         No te preocupes, me pondré bien mona en consideración a ti y mi hermana! – le contesté.
-         Muy bien – dijo mientras me daba un beso en la mejilla – ahora me tengo de ir – dijo mientras cogió sus cosas.
-         Adiós, nos vemos mañana por la noche! – le dije con una sonrisa traviesa.
Cuando Antonia cerró la puerta yo me estiré en la cama, encendí la radio que estaba mas arriba de mi cama, luego cerré los ojos.
No quería pensar en Samuel, no quería porque sabía que me iba a doler.
De pronto empecé a soñar.
“Samuel no te vayas… pensaba yo mientras lo miraba.
-         lo siento – me dijo él.
-         Por favor! – le pedí.
-         Te lo iba a explicar pero no apareciste – me dijo.
-         Lo siento!
-         No hay vuelta atrás – me dijo y se marchó en medio del bosque”
Me desperté con miedo a que aquel sueño fuera verdad, miré mi reloj y eran las diez y diez, ya no tenía tiempo, pero aún así me levanté de la cama corriendo, me saqué la ropa y fui a la ducha.
Me duché en cinco minutos, luego me vestí y me puse mis accesorios.
Bajé las escaleras corriendo miré el reloj y eran las diez y media.
-         a donde vas con tanta prisa? – me preguntó mi madre.
-         Ahora no tengo tiempo de explicártelo! – dije mientras salía a fuera.
No tuve tiempo de esconderme, en plena calle sin miedo a que me vieran utilicé mis habilidades y llegué a one shot en un minuto.
No habían muchos coches ya que estábamos a un jueves, aún así habían porteros vigilando. Ahora no sabía si debería entrar, ni sabía si Samuel me seguía esperando.
De pronto vi a Samuel saliendo a fuera, yo estaba lejos y no me veía, yo me giré, ya no valía la pena seguir allí.
-         Clara? – dijo Samuel mientras se escuchaba corriendo.
Yo me giré en su dirección, me había alegrado un poco porque él estaba allí a mi lado.
-         a donde ibas? – me preguntó.
-         Pensaba que hacía tarde… - le contesté.
-         No! – dijo rápidamente – has llegado en el momento perfecto, estas preciosa!
-         Gracias – le contesté con una sonrisa con vergüenza.
-         Entramos? – me preguntó.
-         Claro – le asentí.
Empezamos a caminar al lado uno del otro, quería estar allí, no me arrepentía de haber venido.
Entramos a dentro, habían unas cuatro mesas llenas y las demás estaban vacías, no había nadie bailando, yo y Samuel nos sentamos en la primera que había.
-         vas a querer algo? – me preguntó.
-         No – le dije.
Él se levantó y fue a buscar algo, traía en las manos una bebida rara.
-         bueno – empecé hablar – podemos ir directos al asunto?
-         Claro – me contestó.
De pronto escuché una melodía, pensé que iban a poner música pero luego me di cuenta que era el móvil de Samuel.
Samuel cogió el móvil y lo miré, yo me levanté de la silla.
-         estoy harta – le dije – ayer te dije que nunca más quería hablar contigo por este maldito móvil y hoy acepté venir porque pensé que ya habías aprendido con todo lo que ha pasado pero sigues con lo mismo, estoy harta de tus misterios!
-         Clara! – me dijo mientras se levantaba y colgaba la llamada – no voy a hablar con nadie porque ahora solo me importas tu!
Yo me quedé sorprendida y le sonreí enamoradamente.
Las luces de la pista se apagaron y solo habían luces de colores que llenaba la pista de alegría y magia.
El móvil volvió a tocar, yo le miré con cara de amenazado.
-         ya esta! ya lo he apagado – dijo mientras se puso de pié – bailas?
-         Ahora? Pero si no hay nadie bailando! – le expliqué.
-         No pasa nada, seremos los primeros – dijo con aquella sonrisa que me dejaba los pelos de punta.
Nos acercamos a la pista, la música terminó y enseguida empezó otra, el dj puso una bastante tranquila cuando nos vio.
Yo me quedé mirando a Samuel, luego me acerqué a él, él rodeó mi cintura con sus manos y yo le acariciaba el cuello; yo acerqué mi cabeza a su cuello y la apoyé, aquel olor tan bueno y tan intenso era mas deseable que la sangre.
Noté como su cuerpo se quedaba intenso.
-         te quiero, te quiero – me dijo a la oreja, luego de alejó de mi - maldita sea – dijo mientras se marchó corriendo.  

11 jun 2010 en 12:59

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