26 capitulo *Algún día iba a terminar…

Antes de nada pido perdon por haber tardado tanto en publicar este capitulo y espero que haya valido la pena esperar! :)


Me desperté pero Samuel ya no estaba a mi lado, debería estar trabajando. No me apetecía levantarme de la cama, estaba tan bien allí, y luego tenía de enfrentarme a Adam y no tenía ganas.
Me levanté de la cama y llené la bañera de agua hasta arriba, quería tener unos momentos de tranquilidad.
Me metí dentro, el agua estaba muy caliente pero no conseguía calentarme el cuerpo.
Después de llevar allí unas dos horas, tenía la piel arrugada, cogí la toalla y salí del baño. Puse la ropa que iba a vestir encima de la cama, luego me puse en el borde de la ventana mirando el paisaje.
-         Quiero hablar contigo! – dijo Sara mientras entraba en mi habitación sin picar a la puerta
-         Que quieres? – le pregunté despreocupada
-         Solo te lo diré una vez, Samuel es mío! Mío, que te quede bien claro vale? – estaba más nerviosa ella que yo
-         No, no vale – le contesté – Samuel es de quien él quiera tu no eres nadie para decir nada!
-         Yo conozco a Samuel a mucho más tiempo que tu, por eso no me vengas a decir lo que tengo o no de hacer!
-         Si, lo conoces hace más tiempo, pero le di más yo que tu!
-         Que quieres decir?
-         Que yo le hago feliz y tu no! – dije mientras abría la puerta – ahora haz el favor de salir!
-         Mira como te aproximes a él no sabes de que soy capaz, no me conoces!
-         Ni tú a mi me conoces – dije mientras tenía mis ojos clavados a los suyos.
Ella salió de morros, Sara me hacia acordar a Isidora, eran echas de lo mismo. Me vestí, y luego bajé las escaleras poco a poco, no quería ver a Adam, y no me quería acordar de la noche pasada.
-         A donde va mi princesa? – dijo Samuel mientras aparecía delante de mis ojos.
-         Podías aparecer como una persona normal? – le pregunté sonriendo.
-         Lo que mi niña diga! – me dijo mientras rozaba sus labios a los míos.
-         No quiero ver a Adam – le expliqué
-         Tarde o temprano lo tendrás de hacer! – me dijo cariñosamente
-         Lo sé, pero es difícil – le contesté – no quiero estar aquí, no me siento en casa!
-         Pronto todo terminará! – me dijo Samuel mientras me abrazaba con fuerza
-         Eres la única razón por la cual sigo aquí – le dije suavemente
-         Te quiero, pase lo que pase te quiero! – me dijo Samuel
Fuimos en dirección al salón, Sara echaba humos por vernos juntos y Adam ni siquiera nos miró.
Me senté al lado de Adam como siempre, pero él  no levantó la vista, en su mente me pedía perdón, pero no se atrevía a hablarme.
Empezamos a beber en medio de un silencio perturbador, Andy y Angela se miraban y intercambiaban sonrisas, yo les envidiaba por no poder estar así con Samuel delante de todos.
-         Puedes salir un momento? Me gustaría hablar contigo? – me dijo Adam mientras se ponía de pie
-         Claro – le contesté, Samuel me miraba con cara de protección, tenía miedo que me pasara algo.
-         Que quieres? – le pregunté cuando llegamos a fuera
-         Quiero pedirte perdón, sé que lo que hice estuvo muy mal por eso pido que me perdones, que yo estaba descontrolado y celoso – me explicó, estaba siendo sincero
-         No te preocupes Adam, yo también acabé por hacerte mucho daño y no era mi intención – le dije
-         Lo sé, y quiero que sepas una cosa, no quiero obligarte a casarte conmigo si no quieres, sé que amas a Samuel por eso si no quieres casarte conmigo estás en tu derecho, no te obligaré a nada, por eso quiero que por la noche me des una respuesta! – me pidió
-         Yo ya sé… - intenté hablar
-         No! – me pidió – no quiero la respuesta ya, me la dices luego, si es un no al menos estaremos juntos como amigos o cuñados… espero que te lo pienses bien – me dijo mientras se marchaba al salón
Yo también entré, y cuando acabé de beber subí a mi habitación y me puse una ropa cómoda para hacer footing.



“Samuel”
Le quería más que a nada en el mundo, pero ella estaba en peligro, no podía arriesgar, ellos sabían donde yo estaba y sabían que Clara era mi punto débil, en la carta lo dejaban bien claro, o la dejaba o la matarían, por eso esta era mi única salida, la iba a dejar, no quería ver su cara de dolor, no quería verla llorar, pero si nos quedáramos juntos iba a ser peor, nunca me perdonaría, ella era lo mejor que me estaba pasando, de todos los buenos y malos recuerdos ella era la joya que tenía de proteger, ella era mi vida, ella era el significado de mi existencia, por ese motivo estaba dispuesto a dejarla a no hacerle más daño, desde que la conocí fue lo único que conseguí hacer…
subí las escaleras corriendo y no lo quería pensar, ni siquiera quería pensar en lo que le iba a decir, no quería pero tenía de hacerlo… lo más difícil era estar al lado de la persona que amas y saber que ella nunca podrá ser tuya.



Cuando acabé de vestirme fue en dirección a la puerta pero alguien se me adelantó, era Samuel.
Me acerqué a él, lo cogí del cuello y lo besé, pero aquel beso era diferente, era un beso lejano, un beso sin significado un beso de despedida, era lo que parecía, él me apartó de él.
-         Qué pasa? – le pregunté con la sonrisa en la cara
-         Se acabó todo! – me contestó fríamente
-         No volveremos a lo mismo verdad? – le pregunté
-         No, no te preocupes, de esta vez es definitivo! – me dijo
-         Que he hecho? Dímelo Samuel y lo arreglaremos – dije mientras me aproximaba a él
-         No entiendes que nunca te he querido? No significas nada!!! – me dijo mientras se alejaba de mi bruscamente
-         Eso no es verdad! – le contesté
-         Si es verdad, no me gustas, lo único que quería ya lo he tenido ahora de ti solo quiero distancia – me dijo bruscamente
-         Nunca te lo perdonaré, si sales de esa puerta será para nunca más tocarme! – le dije
-         No te preocupes ya lo he hecho – dijo mientras salía de la habitación
Empecé a llorar, como podía quererlo? Lo tendría de odiar, para siempre.
Bajé las escaleras rápidamente ya que no quería hablar con nadie, pero me topé con los seguranzas.
-         No hace falta que vengáis conmigo! – les dije
-         Lo siento señorita, pero son órdenes del señor Adam – me dijo uno de ellos.
-         Como queráis! – les dije de mala manera.
Empecé a correr con mis dos perritos guardianes detrás, en lo único que pensaba era en Samuel, como me pude decir aquellas cosas? Como le creí todo este tiempo?
-         Estuve corriendo una hora y media más o menos, en medio de la playa.  
-         Porque nunca me has llamado Cler como los demás? Porque desde que nos conocemos me llamas Clara?
-         Te molesta?
-         No! No, para nada
-         Porque quiero ser diferente a los demás
-         Siempre lo fuiste, desde el primer día en que te vi
-         Entonces ya sabías que acabaríamos juntos no?
-         A mí nadie me resiste
-         Tienes razón yo no pude resistirme, y me he dado cuenta de que soy más débil de lo que pienso porque no puedo estar sin ti
Caí de rodillas en medio de la arena, estaba frágil ya no tenía fuerzas, empecé a llorar de una manera inexplicable creo que nunca lloré tanto en mi vida.
-         Idiota! – decía yo una y otra vez mientras lloraba – eres una idiota
Cogía mi cabeza con mis manos, quería parar de llorar pero no podía.
-         Se encuentra bien señorita? – me preguntó un seguranza
-         Si – le contesté mientras seguía llorando
-         Es mejor que nos vayamos, no vale la pena llorar – me dijo
-         Tiene razón – le dije mientras me ponía de pié – él no se merece ni una lagrima mía, se merecía mi odio pero no consigo odiarlo por mucho me que me haga daño
-         Quizás es porque la señorita sabe que lo que él dice no es lo que verdaderamente siente – me dijo el seguranza
-         Si lo sentía, lo vi en sus ojos – dije mientras empezaba a caminar para llegar a casa.
….
Llegué a casa y fui directamente a la ducha, ya no pensé en nada más no iba a derrumbar ninguna lagrima por él, y ahora solo tenía de pensar en Adam, tenía claro en mi mente que me iba a casar con él.
Salí del baño y vi a Andy sentado en mi cama.
-         Que ha pasado con Samuel? – me preguntó Andy
-         Nada, que tendría de haber pasado? – le pregunté
-         Se está comentando por toda la casa que estuviste llorando todo el día – me dijo Andy mientras se acercaba a mi – ya no confías en mi?
-         Claro que confío en ti que pregunta es esa? – dije haciéndome la dolida – solo estaba triste echo de menos a nuestra familia
-         Solo eso? – me preguntó desconfiado
-         Claro Andy – le contesté
-         Si fuera otra cosa me lo dirías verdad? – me preguntó
-         Por supuesto que si – le dije mientras cruzaba los dedos.
-         Vamos a cenar? – me preguntó
-         Yo voy a cenar con Adam – le contesté
-         A si? – preguntó sin poca expresión en la voz – Cler espero que estés haciendo lo correcto
-         Claro que si – dijo con una pequeña sonrisa – me casaré Adam, lo tengo claro
-         Y Samuel? Qué pasa con Samuel? Es que ya no sientes nada por él? – preguntó enfadado
-         Y si sintiera de que me serviría si no soy correspondida?! – le dije más enfadada que él
-         Sabes que te quiere! – me dijo Andy
-         No, siento defraudarte Andy pero tu querido amigo solo quiere jugar con mis sentimientos – le espeté
-         Quien te lo ha dicho él? – preguntó burlándose de mí
-         Si! – le contesté – y ahora sal por favor, que me quiero vestir para salir con mi futuro esposo
Andy ya no se burlaba, se quedó de boca abierta al escuchar el sí, y luego se fue, en medio de sus pensamientos.
Abrí el armario y cogí un vestido blanco, que tenía unos bordes de diamantes blancos y negros, cogí también unos zapatos blancos y mis pulseras y por primera vez no me puse el collar que Samuel me había regalado.
Bajé las escaleras, y allí estaba Adam de traje, estaba muy guapo, alzó su mano para ayudarme a bajar los tres escalones que quedaban.
-         Estas preciosa – me dijo Adam mientras me daba un beso en la mejilla.
Yo sonreí, y detrás de Adam vi como Samuel nos observaba, pero no le di importancia, quería que él viera que podía ser feliz con quien quisiera y no le necesitaba.
-         Vamos – me preguntó
-         Claro – dije mientras le cogía el brazo.
Salimos a fuera y delante de la casa pude ver en el fondo del jardín una limosina.
-         A qué hora llega tu amiga? – me preguntó mientras andábamos.
-         A las once y media más o menos – le contesté
-         Bueno pues tendremos de aprovechar el tiempo – me dijo mientras llegábamos al coche
El conductor de la limusina me abrió la puerta y yo entré y me quedé esperando a que Adam entrara.
Cuando se sentó a mi lado el conductor puso el coche en marcha y cerró la ventanilla que daba acceso atrás.
-         Te quiero decir dos cosas! – le dije
-         Adelante – me contestó
-         La primera es que mi amiga es humana – hice una pausa, su cara no mostraba espanto – y la segunda es que sí! Sí quiero casarme contigo
-         De verdad quieres? – de esta vez sí que hubo espanto.
-         Si – volví a repetir, estaba muy nerviosa y mi voz temblaba.
Él me dejó de mirar por unos instantes
-         Y Samuel? – me preguntó
-         Samuel ya no importa – le contesté – me quiero casar contigo, estoy segura!
-         No te imaginas como me alegra oír eso, pensé que ibas a decir que no – me explicó
-         A donde vamos? – le pregunté
-         Ya lo verás – me dijo mientras alejaba su mirada de la mía
“concéntrate, ella no puede saber que vamos a un restaurante vacío, que está lleno de flores y hay un pianista, Adam no pienses” se decía a sí mismo.
Yo me empecé a reír.
-         Ya he estropeado la sorpresa – me dijo
-         No, porque dices eso? – le pregunté mientras se me escapaba la risa
-         Soy un desastre – me contestó
-         No, la culpa es mía que no puedo resistirme y leo los pensamientos – le expliqué
El coche se paró y Adam salió del coche para abrirme la puerta, cuando estaba a fuera pude ver un hotel, un hotel muy grande de cinco estrellas, luego entramos y el recepcionista no dijo nada apenas le dio la llave a Adam.
Entramos en una sala donde estaba todo oscuro menos una parte donde iluminaba el piano, luego unas cuantas luces se encendieron, eran luces de colores que iluminaban la pista de baile, todo el suelo estaba lleno de rosas blancas y rojas y había una mesa con dos vasos llenos de sangre. 
-         Es precioso Adam – le dije
-         Me alegro que te haya gustado, lo hice pensando en ti – me contestó
-         Gracias – le dije
Adam me estiró de la mano y nos fuimos sentar en la mesa.
Después de sedar nuestra sed Adam me pidió para bailar con él.
Nos pusimos en medio de la pista y el pianista empezó a tocar una música que a mí me gustaba desde pequeña “requiem for a dream”, Adam me aproximó a él, yo no veía una música adecuada para bailar pero mi cuerpo tocó el suyo, yo me cogí a su cuello y así estuvimos hasta que acabó la música.
Después de estar con él dos horas, íbamos a camino al aeropuerto para ir a buscar a Antonia.
Adam no decía nada, estaba muy pensativo, se preguntaba que decir a Antonia cuando la conociera, que la tenía de tratar bien porque era mi mejor amiga.
-         Para de leerme los pensamientos – dijo con una sonrisa fugaz
-         Es muy buena no tendrás ningún problema para comunicarte con ella – le expliqué
-         Eso espero – me contestó
Salimos del coche y no hizo falta entrar en el aeropuerto porque Antonia ya estaba a fuera.
-         Antonia! – dije emocionada mientras corría en su dirección.  
-         Cariño – dijo ella mientras venía hacia a mí y me abrazaba
-         Como estas? – le pregunté
-         Yo estoy genial, súper contenta por estar aquí a tu lado y cómo vas? – me preguntó
-         Bien, contigo estoy siempre bien – le contesté emocionada
-         Te echaba de menos – dijo mientras me daba un beso
-         Antonia este es Adam mi futuro marido – le expliqué
Antonia se me quedó mirando raro, haciéndose muchas preguntas y cuando vio a Adam sintió lo que cualquier chica sentiría por él, atracción.
Se quedaron los mirándose, una mirada cómplice, se sentían atraídos uno por el otro.
-         Mucho gusto – dijo Adam mientras le daba dos besos a Antonia, no para de mirarla
-         Igualmente – dijo ella aún en las nubes
Entramos en el coche y Antonia estaba más callada de lo habitual, no decía nada y Adam estaba igual.
Cuando llegamos a casa Antonia se quedo de boca abierto cuando vio aquella casa que parecía un palacio.
-         Ahora pediré a la empleada que te de una habitación – dijo Adam a Antonia
-         A mí me gustaría quedarme con Cler… - dijo Antonia
Me alegré mucho en oír aquellas palabras, al final mi amiga Antonia aún seguía siendo la misma.
-         Claro!!! – dije muy contenta – dormiremos juntas y pondremos la conversación en día
Antonia me sonrió contenta
-         De acuerdo, como queráis – dijo Adam
Ya era la una de la mañana pero todo seguían despiertos, Antonia se presentó a la familia y fulminó a Samuel con los ojos, luego fuimos a mi habitación.
Antonia se sentó en el borde de la cama, se me quedó mirando y pensaba “señorita Cler que ha pasado con Samuel?”
-         Bueno es mejor que descanses – le dije
-         Que ha pasado? – me preguntó
-         No quiero hablar – le contesté
-         Que te ha hecho? – insistió
-         Pues ha jugado con mis sentimientos, me ha utilizado y ahora ya no quiere estar conmigo porque ya le di lo que él quería – le expliqué
-         Te ha dicho eso? – me preguntó desconcertada
-         Si – le dije mientras me iba al baño
-         Olvídalo, es idiota! – dijo ella mientras se ponía el pijama
-         Lo sé, por eso me casaré con Adam – le contesté
-         Si crees que eso lo solucionará adelante – me dijo con la sonrisa amorosa que tenía
Luego se estiró en la cama y cuando salí del baño Antonia ya estaba durmiendo.



18 jul 2010 en 11:01

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