Lo sentí tocando mi pelo y oliendo mi cuello, como si me quisiera proteger y no quisiera que saliera de sus brazos.
Abrí los ojos y vi la complicidad que nunca había sentido antes, aquellos ojos que me observaban y pedían más días como estos.
- Esto es un sueño, luego me despertaré y todo será como antes – dije mientras me abrazaba a él.
- Ya te quieres ver libre de mi? – me preguntó mientras me besaba la cabeza cuidadosamente.
- Nunca – dije mientras levantaba la cabeza y le miraba a los ojos – no te imaginas las veces que soñé con este momento
- Te quiero clara – me dijo acercando sus labios a los míos
Yo también aproximé los míos, sentí su lengua rozando mis labios, y luego volvió el Samuel de hace poco, el Samuel que me deseaba, aquel beso tan intenso que me dejaba sin respiración era un beso lleno de amor, nunca pensé que un vampiro pudiera ser tan deseado como yo le deseaba a él, le quería de una manera intensa y no quería salir nunca más de aquella cama.
- Que haremos Clara? Como podemos quedar juntos en medio de tantas complicaciones? Estas dispuesta a luchar de tal manera a que quedemos juntos? – me preguntó Samuel mientras tumbaba mi cabeza en su pecho
- Claro que estoy dispuesta a luchar para quedarme contigo para siempre, quiero poder cogerte de la mano sin que nadie se meta en el medio – le contesté sin dejarlo ir
- Te quiero Clara – dijo mientras suspiraba
- Siempre he querido preguntarte algo Samuel – le dije
- Dime, que quieres saber? – me preguntó
- Porque nunca me has llamado Cler como los demás? Porque desde que nos conocemos me llamas Clara? – le pregunté con mucha curiosidad
- Te molesta? – me preguntó confuso
- No! No, para nada – le contesté
- Porque quiero ser diferente a los demás – me dijo cariñosamente
- Siempre lo fuiste, desde el primer día en que te vi – le dije mientras me metía encima de él
- Entonces ya sabías que acabaríamos juntos no? – preguntó con aquella sonrisa perfecta que tenía
- A mí nadie me resiste – dije con una carcajada
Él me giró de manera que me quedé debajo de él
- Tienes razón – dijo mientras me robaba un beso – yo no pude resistirme, y me he dado cuenta de que soy más débil de lo que pienso porque no puedo estar sin ti
- No tienes por qué estarlo – le contesté mientras nos besábamos.
- Clara los hombres de negro me buscan, no podemos salir de aquí por lo menos ahora – me explicó
- Entonces qué hacemos? – le pregunté
- Es muy arriesgado decir la verdad, tenemos de mantener nuestra relación en secreto – me dijo Samuel
- Quieres que siga con Adam y tú con Sara? – le pregunté apartando la cara de su mirada
Él me sujetó la cara con su mano
- Por ahora es lo mejor – me dijo Samuel
- No aguanto verte con Sara, no puedo – le contesté mirándolo a los ojos
- Y que te crees que a mí me gusta verte con Adam? Será solo por unos días cariño, luego nos iremos y haremos nuestra vida lejos de aquí – me explicó
- Me lo prometes? Me prometes que nos iremos lejos de aquí y haremos nuestras vidas? – le pedí
- Te lo prometo – me dijo - Te quiero – acercó su cuerpo al mío – te quiero y nunca dejaré de hacerlo
Nos quedamos un momento callados y mirándonos, al mismo tiempo sonreíamos como dos adolescentes enamorados.
Samuel salió de encima de mí y me dijo:
- Mejor que te vistas, deben estar a punto de llegar – me avisó Samuel
- Tienes razón – dije mientras me levantaba y cogía mi ropa del suelo.
Samuel me miraba mientras yo me vestía.
- Qué pasa? – le pregunté con vergüenza
- Eres preciosa – me contestó
Yo me acabé de vestir y me aproximé a su cama, él aún estaba estirado, yo alcé mi cabeza y le besé, le besé porque era lo que yo más deseaba en aquel momento.
- Me vienes a ver por la noche? – le pregunté
- Claro – me contestó
Yo salí de la cama, abrí la puerta de su habitación y salí tirándole un beso.
A fuera los seguranzas de Adam me miraban mal por eso utilicé mis habilidades para llegar enseguida a mi habitación.
Cuando entré cogí mi móvil que estaba en mi bolso, marqué el número de Antonia y dejé llamar.
- Cler – dijo ella desde el otro lado de la llamada
- Como estas? – pregunté con la voz de felicidad
- Bueno con muchas ganas de verte y tú?
- Estoy en las nubes Antonia – dije mientras me tiraba encima de la cama – hoy siento que puedo mover el mundo!
- Que ha pasado? Cuéntamelo!
- Yo y Samuel! – dije súper feliz
- Tu y Samuel qué? Cuenta!!! - Antonia estaba alborotada
- Estamos juntos – le dije
- Juntos? No me lo puedo creer, y Adam?
- Adam no lo sabe, es un secreto, pero tenía de contártelo
- Dios míos esto es de locos, desde cuando estáis juntos?
- Desde hoy!
- Como ha sido?
- Hemos hecho el amor, no te imaginas como le quiero
- Enserio? Como ha sido? Cuenta, cuenta
- maravilloso, él fue tan cuidadoso conmigo
- enserio? Le sigues queriendo como antes?
- Claro Antonia, nunca he sentido esto por nadie
- Me alegro que me hayas llamado
- Antonia porque no vienes a pasar unos días aquí conmigo? Te necesito – le pedí
- Cler no voy a ir sin conocer los dueños de la casa, y si no quieren que vaya?
- Yo se lo pediré a Adam
- No quiero molestar
- No molestas, te quiero aquí a mi lado
- Bueno pues ya hablaremos un besito
- Adiós, te quiero
- Cuídate
Cerré los ojos, quería volver a recordarme de aquel momento tan maravilloso.
Luego me acordé de mis padres, como me gustaría que conocieran a Samuel.
Me quedé dormida por unos momentos y luego Andy me despertó
- Estas bien? – me preguntó preocupado
- Claro – le contesté con una sonrisa gigante y me levanté de la cama
- Vamos a cenar – me dijo Andy
- Vale, ahora bajo – le contesté
Me fui al baño a lavarme la cara, me encantaba dormir, no podía creer que había vampiros que no lo podían hacer.
Salí de la habitación y bajé las escaleras en dos segundos, llegué al salón, ya estaban todos sentados esperándome.
- A ver si somos más puntuales – me dijo Annette
- Lo siento – les dije a los demás
Samuel me miraba de reojo con aquella sonrisa bonita que me hacía enamorar cada vez más de él
- Que has hecho hoy – me preguntó Adam
- He conocido mejor la casa y he estado durmiendo ya que estaba cansada – le expliqué
- Te quedaste sola entonces? – me preguntó
- Si – le contesté
Él iba a decir algo pero no dio tiempo, ya que apareció Jimmy y le hizo una señal a Adam, este se levantó de la mesa y salió a fuera a hablar con él.
Él tardó un poco en llegar, yo terminé de comer pero lo esperé a que llegara.
Cuando se sentó en la mesa estaba muy pensativo y me miraba “ que has estado haciendo con Samuel?” se preguntaba en su mente, Jimmy le debería haber dicho que habíamos estado juntos.
- Adam, mi mejor amiga puede venir a pasar aquí unos días? – le pregunté
Él estaba muy pensativo
- Claro, así asistirá a nuestra boda – me dijo con una sonrisa falsa que no me gustó nada
Yo miré a Samuel y él hacía mala cara y estaba bastante nervioso, yo no sabía que decir, estaba tan nerviosa que no paraba de morderme el labio.
- No dices nada cielo? – me preguntó Adam aún que yo miraba a Samuel – yo mañana iré a marcar nuestra boda para dentro de dos semanas
- Tan pronto? – le pregunté mientras le miraba
- Aún no estás segura de lo que quieres? – me preguntó
Miré a Samuel pero él me apartó la mirada
- Claro que estoy segura, marca la boda para cuando quieras – le dije mientras me levantaba de la mesa
- No quieres ir a dar una vuelta? El día está muy bonito! - me preguntó
- No, gracias, estoy cansada – le contesté – quizás mañana
- De acuerdo – dijo nuevamente con aquella sonrisa de triunfo
Subí las escaleras corriendo, y entré en mi habitación llorando, no era esto lo que quería, quería que todo ese tema de la boda se acabara.
Me puse el pijama, llamé a Antonia para que viniera y mañana por la noche estaría aquí,luego me senté en el borde de la ventana, allí estuve una hora más o menos, con la mente en blanco sin saber que pensar, sin saber que pensaba Samuel y lo estaba esperando, quería que estuviera allí a mi lado.
Vi desde la ventana como Jimmy salía de la casa con una mochila en la espalda, ese chico no me atraía confianza, era muy raro.
La puerta se abrió sola, sabía que Samuel estaba allí dentro, luego la puerta se volvió a cerrar.
- Samuel? – dije mientras me levantaba de la ventana
Él apareció delante de mí, mirándome fijamente, yo lo abracé quería sentirme segura.
- Qué te pasa? – me preguntó
- No aguanto Samuel, va a marcar la boda lo has escuchado? – le pregunté
- Si cariño, déjame encontrar los hombres de negro y te prometo que nos iremos bien lejos de aquí – me dijo él mientras me besaba
- No me dejes – le dije mientras lo abrazaba bien fuerte
- Claro que no te dejaré, he perdido demasiado tiempo luchando contra mis sentimientos – me dijo él besándome el cuello
Alguien entró en la habitación sin llamar a la puerta y era Adam, Adam estaba muy nervioso.
- Esta aquí Samuel? – preguntó
- Si estuviera aquí lo verías! - le contesté
- Estoy harta de tus bromitas – me dijo muy enfadado, luego se aproximó a mi – que has estado haciendo en su habitación hoy?
Me cogió del brazo bien fuerte, y me empezaba a hacer daño
- Déjame! – le ordené
- Contéstame! – me dijo cogiéndome más fuerte
- Déjala! – dijo Samuel mientras lo cogía por el cuello
- Al final sí que estabas aquí – dijo él mientras se giraba hacia Samuel – ella es mía Samuel tú tienes a Sara
- Yo no soy tuya y nunca lo seré – le contesté
- Claro que lo serás – me dijo Adam muy cabreado
Samuel no resistió y se transformó, Adam hizo lo mismo.
Samuel saltó sobre la cabeza de Adam y me apartó hacia un lado, Adam lo pilló desprevenido y le dio un puñetazo en la barriga de Samuel.
- Parad por favor! – les dije
Samuel se puso de pié y con sus dientes atacó a Adam, le mordió el cuello pero Adam lo empujó hacia la puerta, cuando Samuel estaba a fuera de la habitación Adam cerró la puerta con llave.
- Ahora tu y yo – dijo él muy cabreado
- Abre la puerta Adam, tú no le quieres hacer daño, tú no eres así – decía Samuel desde fuera.
Adam intentó aproximarse a mí y yo salí corriendo.
- Eres rápida – me dijo riéndose
- Somos vampiros te acuerdas? – le dije
- Y ahora qué? – me preguntó mientras me cogía del brazo
Intenté escaparme, al final le di un puñetazo en la barriga y él me torció el brazo, di un grito de dolor.
- Clara! – decía Samuel desesperado – Clara estas bien? Contéstame?
- Si – decía yo con un hilo de voz ya que tenía el brazo a punto de romperse.
Samuel intentaba abrir la puerta, pero no podía.
Adam me tiró encima de la cama y cuando empecé a correr él me pilló de sorpresa y me volvió a tirar en la cama.
- Eres rápida, me sorprende tu fuerza – me dijo Adam
Se puso encima de mí, no lo iba a permitir que me lo hicieran otra vez, petó la cremallera del vestido y me lo intentó sacar, mientras que yo miraba la puerta y con mis fuerzas pude abrir la puerta cuando los demás entraron yo empujé a Adam y lo miré fijamente a los ojos, estaba muy descontrolada y no le pude apartar la mirada, y él empezó a quejarse de dolor.
- Que le está haciendo? – preguntó Angela sin entender nada.
- Mierda tenemos de pararla, ella nunca utilizó este poder! – dijo Andy, fue ahí que entendí que estaba utilizando el poder de la mirada, si no lo paraba a tiempo podía matar a Adam, entonces me concentré en otra cosa pero no pude solo me venía a la cabeza el puñetazo que le dio Adam a Samuel.
- Ay… Ayuda – decía Adam sin poder respirar
- Qué hacemos? – preguntó Angela
Andy se puso delante de mí.
- Adam! – decía Annette mientras le apartaba la mirada de la mía, pero no funcionaba
- Cler mírame, no le mires a él, concéntrate! – me pedía Andy mientras se metía delante de mí, aun que tampoco pude parar, me sentía bien, le estaba sacando sus energías y mi cuerpo las recibía, me sentía más fuerte y no podía parar.
- Samuel solo le podrás parar tu! – dijo Angela
- Samuel ves! – dijo Annette – párala o si no tu hermano morirá!
Andy salió de delante de mí y Samuel se acercó a mí, sentí su olor, Adam se lo merecía le había hecho daño.
- Clara mi niña mírame – me pidió, pero no podía parar era imposible – Clara sabes que lo matarás, tú no quieres eso verdad?
- Sigue Samuel, creo que está resultando – decía Andy
- Te quiero, sabes que cuando esto acabe nos iremos juntos – me dijo Samuel al oído – Clara para, lo matarás, te quiero!
Fue cuando pude apartar la mirada y cuando estuve a punto de caerme Samuel me sujetó y me subió el vestido porque estaba roto, me cogió entre brazos y me estiró en la cama.
- Te has portado muy bien – dijo mientras me daba un beso en la frente y fue en busca de Adam.
Adam estaba en el suelo casi sin poder respirar, Angela entró en la habitación con un vaso de sangre.
Samuel cogió a Adam en brazos, mientras que Angela se sentó a mi lado.
- Bebe – me dijo con el vaso en la mano
- No quiero – le contesté mientras apartaba la mirada
- No tienes culpa Clara – me dijo Angela
- Casi lo maté Angela y me dices que no tengo la culpa? – le pregunté enfadada conmigo misma
- Él fue un idiota! Solo te defendiste – me dijo ella
- Pero igualmente…
- Déjanos a solas Angela – dijo Samuel desde la puerta
- De acuerdo – dijo ella mientras se levantaba de la cama y me sonreía
Cuando salió Samuel cerró la puerta
- Estas enfadado verdad? – le pregunté mientras miraba la ventana
- Claro que no cariño – dijo mientras se sentaba a mi lado – la culpa es mía!
- Porque es tuya? – le pregunté enfadada
- Porque sabía que iba a pasar esto, Adam cuando quiere una cosa tiene de ser suya – me dijo Samuel
- Pues siento mucho pero mi corazón ya tiene dueño – dije mientras le cogía por el cuello – solo tú me pudiste parar
- Te cuento un secreto? – me preguntó
- Claro! – le dije
- Me alegré saber que solo te controlabas cuando estoy a tu lado, eso quiere decir que no puedes vivir sin mi –me dijo él al oído
- Pero tu puedes vivir sin mí no? – le pregunté con aquella sonrisa amenazadora.
- Claro – me contestó sonriendo
Yo aparté la mirada.
- Pues vete con Sara – le contesté
- Es que ya está durmiendo – me contestó
- Idiota – le dije mientras lo apartaba de mí
- Sabes que solo te quiero a ti cariño – me dijo mientras me besaba el cuello, esa era la parte más sensible de mi cuerpo.
- Para! – le pedí
- Hui, mi niña no aguanta que le bese el cuello – dijo burlándose de mí
- O te callas o te muerdo – dije mientras sacaba mis dientes y le mordí su oreja
- Eso no se vale tramposa – dijo mientras me giraba y yo me quedaba encima de él
- Pues para de besarme el cuello – le dije amenazándole con mis dientes
- Te quiero Clara eres lo mejor que me ha pasado – me dijo Samuel muy seriamente.
- Yo también te quiero mi niño – le dije mientras apoyaba mi cabeza en su pecho
- Es mejor que descanses! – me dijo
- De acuerdo – le dije mientras me metía debajo de las mantas
- Buenas noches mi niña – me dijo mientras me besaba la frente
Yo apagué la luz
- Te quiero – le contesté.


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