12 capitulo *Un día de lluvia…



-         cler!!!
Alguien me estaba chillando a las orejas y no me dejaba dormir, estaba tan cansada que no podía abrir los ojos.
-         cler por favor contéstame! – me dijo alguien, con un poco de esfuerzo pude darme cuenta que era la voz de Antonia.
-         Que pasa? – le pregunté yo aún de ojos cerrados.
Tenía la espalda doliendo.
-         abre los ojos cler soy Antonia! – me dijo ella.
-         No chilles – le dije yo.
-         Porque estas en el suelo? Que ha pasado? – preguntaba ella.
Yo abrí los ojos bruscamente, intentando entender como había sucedido, después me di cuenta que ayer había estado mirando el pasado y que seguramente había sido por eso.  Tenía mucha hambre, no me podía mover.
-         creo que me he desmayado! – le dije intentando tranquilizarla – ayúdame a levantarme!
-         Llamo una ambulancia? – me preguntó.
-         Antonia crees que un doctor me iba a ayudar? – le pregunté irónicamente.
-         Claro, tienes razón, no te iba a ayudar en nada! Tienes hambre? – me preguntó mientras me ayudaba a levantarme, abrí el armario y vestí otra ropa.
-         Mucha! – le contesté.
-         Que quieres que haga? – me preguntó.
-          No quiero que cuentes esto a nadie! – le dije yo mientras intentaba aguantarme de pie.
-         A donde vas? – me preguntó ella mientras me veía cogiendo el anillo para el sol, la pulsera de Dany y saliendo de la habitación.
-         A comer! – le dije yo con una pequeña sonrisa.
-         Quieres que vaya contigo? – me preguntó ella muy preocupada por mí.
-         De verdad quieres venir? – le pregunté irónicamente.
-         Es mejor no! – dijo ella seriamente.
Yo me empecé a reír.
Bajé las escaleras poco a poco ya que mis habilidades no funcionaban.
Salí a la calle casi con los ojos cerrados, hacía un sol brillante.
La gente que pasaba a mi lado me observaba, el olor a humano que tenían me hacía descontrolarme, llegué a pensar en morder a alguien cuando no aguantaba las fuerzas y tenía la necesidad de comer.
Mis dientes estaban preparados para morder y mis ojos estaban de color rojo, no podía mirar a la gente porque si no todo había acabado, entré en el bosque y caí al suelo.
Me iba a morir allí, era mi final, todo había acabado y por fin podía estar con mis padres y mi hermana.
Escuché un ruido extraño, levanté la cabeza y había un lobo gruñendo.
Él se aproximó a mí rápidamente para intentar morderme.
Yo con las pocas fuerzas que tenía me puse de pie, pero el saltó encima de mí y empezó a morderme un brazo, yo le cogí el cuello y le puse mis dientes en su cuello, yo gruñía del hambre que tenía y del dolor que provocaba su mordedura en mi brazo.
Cuando le saqué toda la sangre que llevaba saqué el lobo encima de mí, me levanté con las fuerzas que tenía y dejé el animal en el suelo.
Mi camiseta tenía un poco de sangre pero había sido del mordisco que me dio el lobo.
Volví a salir del bosque y fui en dirección a casa de Antonia, estaba un poco lejos y tenía de andar bastante.
Ya tenía más fuerzas que antes, pero aún tenía hambre y mis habilidades aún no funcionaban.
Estaba muy preocupada, me sentía muy mal y me apetecía estirarme en la cama y dormir.
Estaba perdiendo el control de la situación, ya no sabía lo que hacia y tenía miedo, ayer había visto Samuel era todo producido por mi imaginación, estaba cada vez peor.
De pronto empezó a llover, había un sol magnifico pero llovía sin ninguna razón.
Empecé a andar más rápido y algún coche ablandó cerca de mí y pitó.
-         quieres que te lleve? – preguntó una voz de chico, conocía aquella voz pero no sabía de donde.
-         No, no hace falta – contesté yo sin mirar a la persona que había dentro del coche, yo escondía el brazo para que no pudiera ver el mordisco.
-         Va entra, ya te llevo no ves que va a empezar a llover bastante! – dijo él, y yo miré el coche y después a esa persona.
No me lo podía creer, era cada vez peor, lo veía, estaba dentro de ese coche.
-         Samuel?! – dije yo mientras me paraba y lo miraba fijamente.
-         Si, soy yo! – me dijo él, pero ya no creía que era mi imaginación, era él, estaba casi segura y yo lo deseaba.
-         Entra! – me dijo sin dejarme hablar.
Pero yo no acepté, él me había echo mucho daño y aunque lo quería más que mi vida no iba a entrar en el coche.
Yo empecé a andar y dejé el coche atrás y dije bien alto para que lo escuchara:
-         ni que empiece a llover piedras no voy a entrar en tu coche! – le dije yo.
Entonces él bruscamente encendió el coche y me dejó allí sola, por unos momentos me arrepentí de no haber entrado, mi mirada no sacaba los ojos del coche pero de pronto a unos metros lejos de mi paró el coche y empezó a llover fuertemente yo miraba el cielo, e inmediatamente empezó a llover piedras de hielo, no me podía creer lo que estaba pasando, yo sin otra opción y por dentro un poco contenta empecé a correr en dirección al coche, cuando llegué abrí la puerta y entré y le dije:
-         ni una palabra – le exigí. 
-         A donde te llevo? – me preguntó.
Yo lo miré con mala cara y él hacía aquella sonrisa dulce.
-         sabes donde vive Antonia? – le pregunté mirándole a los ojos.
Él me miraba, tenía una expresión tan dulce que me apetecía besarlo en aquel momento.
-         si! – me dijo mientras encendió el coche otra vez.
No me dijo nada en todo el camino, su coche olía a él, llevaba su perfume, si aquello era un sueño o una ilusión quería que él me besara.
Estábamos tan cerca y tan lejos al mismo tiempo, que dolía.
Cuando llegamos yo decidí hablar.
-         que haces aquí? Porque has vuelto? – le pregunté muy cabreada.
-         Tengo que tratar unos asuntos! – me dijo él.
-           Yo no te entiendo Samuel, Por fin empezaba a superar nuestra separación y por fin empezaba a aceptar que nunca serias mío, pero resuelves en aparecer otra vez, para que? para que Samuel? Para que me vuelva a hacer daño? – le preguntaba yo exigiéndole una explicación.
-         Clara… yo no quiero hacerte daño! – me dijo él con esa mirada que me enamoraba cada vez más.
Su móvil empezó a tocar, no había cambiado nada, él miró el móvil y colgó la llamada, yo me enfadé bastante y le dije:
-         Me dijiste que nunca más ibas a volver, te fuiste sin despedirte de nadie y nunca más diste una noticia! Y ahora… ahora estas otra vez delante de mí!
-         Tu sabes que yo y tu nunca va a ser más que una amistad! – me dijo él seguro de si mismo.
Intenté leerle los pensamientos pero no pude, mis habilidades no funcionaban.
-         es por eso que has vuelto? Para decirme que nunca vamos a ser más que amigos? – le pregunté.
El se quedó en silencio y no dijo nada.
-         Joder Samuel contéstame!!! Me estas volviendo loca, yo no entiendo lo que quieres y no se quien eres!!! – le dije yo chillando - Quisiera ser en tu vida algo mas que un instante Samuel, quisiera que no huyeras de mi, porque no te entiendo, no sé lo que pretendes! – le dije yo harta de aquella historia que no llegaba al final.
-         Olvídate de mi! Por favor! – me dijo él apartando su mirada.
-         Yo se que no es eso lo que quieres! – le contesté yo rápidamente cogiendo su cara con mi mano – dime que no me quieres Samuel! Dímelo! Mírame a los ojos y di la verdad!
El me miró rápidamente a los ojos y yo contuve la respiración, si el me dijera que no me quería iba a morir.
-         no te quiero! No te quiero clara, no vale la pena que luches por una cosa que nunca va a pasar! – me dijo él.
Yo me empecé a marear, pero lo miraba fijamente y una lágrima cayó en mi cara.
-         que te ha pasado en el brazo? – me preguntó.
-         Nada! – le dije yo intentando esconder.
-         Te han mordido clara! – dijo el preocupado.
Abrí la puerta del coche y salí.
Quisiera arrancarte de mi ser, quisiera no haberte amado, quisiera no haberte conocido
Siento que te perdí. Siento que la impotencia de no poder retenerte a mi lado me quebranta. Siento que puedo escribir los pensamientos de amor más tristes esta noche. Pensar que no estás a mi lado. Pensar que tu corazón no palpita por mí.
Me caí al suelo, sin fuerzas, sin ganas, sin un sentido para vivir.
-         clara!!! – dijo Samuel chillando.
Sentía mi cuerpo bloqueado y no podía hablar.
-         clara!!! Háblame!!! Clara!!! – decía Samuel desesperado.
-         Que ha pasado?! - preguntó Antonia -  Samuel? Eres tu?
Pero de pronto ya no escuchaba lo que decían pero estaba en un sueño, yo y Samuel estábamos en la playa discutiendo.
-         Pero yo sé que el beso te gustó!
-         no! No me gustó!
-         Que?
-         Que no me gustó clara! Para nada!
-         mientes!
-         Que no miento! No me gustas y nunca me vas a gustar no haces mi tipo!
-         Eres un cabrón!
-         Soy así no voy a cambiar ni por ti ni por nadie que te quede claro!
-         claro todos sois iguales!
-         Pues si la verdad es que sí! Todos queremos un polvo y se acabó creías que me iba a enamorar de ti así de un día para el otro? Solo me aproveché de ti! No lo entiendes?!

……………..

-         que le pasa Eric? Porque esta con tanta fiebre? – pude escuchar la voz de mi madre.
-         Le dije que era peligroso! No era un juego! Maldita sea! – decía mi padre.
-         Cler, te quiero! Lo siento, te quiero! – me decía Andy.
-         Samuel!!! – decía yo con chillidos de dolor.
-         Tranquila cielo! Samuel esta a fuera! – me dijo mi madre.
-         Se va a poner bien papa? – preguntó Mónica.
-         Esperemos que si! – dijo mi padre.
-         Quiero a Samuel!!! – dije yo con mucho dolor, me dolía todo el cuerpo.
-         Estoy aquí! – dijo él pasado un rato.
Él me cogió la mano y ya no escuchaba mi familia, estaba sola en aquella habitación con él.
-         te quiero… - dije yo haciendo una pausa para poder coger aire – Samuel te has vuelto la cosa más importante de mi vida
-         cler
-         voy a morir Samuel, voy a morir! – dije yo susurrando.
-         No! No vas a morir, yo no voy a permitir eso! – dijo él dándome un beso en la frente.

-         Sabes cual es la peor forma de echar a alguien de menos Samuel? – dije yo casi sin poder hablar.

-         Es mejor que no hables – dijo Samuel.

-         Contéstame – dije yo intentando hablar fuerte pero no pude – contéstame Samuel!

-         No, no se! – me contestó.

-         La peor forma de echar a alguien de menos es estar sentada a su lado y saber que nunca será tuyo. – le dije yo cerrando mientras que mis ojos se inundaban de agua.

-         Clara  – intentó hablar él.

-         Si pudiera concretizar un sueño, sabes que pediría? – le pregunté.

-         Que? – preguntó él.

-         Sería que siempre fueses lo primero que veo por la mañana al despertarme, y… -hice una pausa para respirar -  lo último que veo por la noche antes de dormirme.

-         Para clara! Para! – yo le miré a los ojos y él intentaba sacar de sus ojos las lagrimas.

-         Una cosa la tengo clara – paré para respirar - Si en el único lugar donde te puedo tener es en mis sueños…entonces dormiré para siempre – dije yo cerrando los ojos, empecé a respirar rápidamente ya que no tenía aire.
-         Clara!!! Clara!!! – decía Samuel muy preocupado, yo seguía cogida de su mano.
No podía respirar, me estaba muriendo.
-         Eric!!! Doctor Eric!!! – dijo él dejando caer mi mano.
Iba a morir al lado de la persona que amaba, no era una muerte mala, era una muerte diferente, no lo pude besar como quería, pero el estuvo a mi lado en el peor momento.
-         Cler!!! Cariño!!! – decía mi madre cogiendome la mano y llorando.
Ellos me querían, como una familia, fui tonta en no volver a casa pero ellos me habían echo daño.
Mi cuerpo empezó a moverse de un lado a otro, oía mis hermanos llorando y mi madre chillando desesperadamente.
-         ayúdame a cogerla Samuel! – le dijo mi padre mientras me cogía de los brazos – Alex sales en dirección a la salida, la puerta que tenga un cartel que diga no entrar, entra! Allí encontraras alguien con cadáveres dile que vienes de mi parte y que necesitas rápidamente sangre congelada! Rápido Alex no tenemos mucho tiempo!
Mi cuerpo paró de moverse y me quedé sin aire. # 

9 abr 2010 en 9:09

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