Todo había acabado, todo lo que había creado en mi mente había desaparecido y había quedado sola, sin dany, sin samuel. Samuel era vampiro, Antonia tenía toda la razon, y Dany era caza vampiros que aún era peor y Andy tenía razon, era mala persona. ¿Qué iba hacer? No podía hacer nada, solo tenía de seguir adelante.
Todo lo que pasé a su lado, aquellos besos tan intensos no era de Samuel, era todo de Adam, todo. Tenía ganas de morirme por haber sido tan dominada por dos chicos, en realidad eran tres.
Mi cabeza daba vueltas y vueltas y no llegaba a ninguna salida que me pudiera ayudar, todo estaba mal, todo iba contra mi y yo había sido la unica persona que no me había dado cuenta de eso.
Me levanté de la cama, estaba arta de pensar y no llegar a ninguna conclusión, me saqué la ropa de Samuel y me metí en la ducha, con el agua bien helada, no sé que pretendía, quizas quería llegar a una conclusión que no fuera “me habían engañado y ahora estas sola”.
Cuando salí cogí una camiseta roja,unos pantalones cortos y unas sandalias, luego cogí tres maletas y empecé a guardar toda la ropa que tenía en el armario, todos mis zapatos, mis pulseras, todo lo que tenía.
Cogí la ropa de Samuel y la puse en mi maleta, quería sentír su olor cerca de mi. Luego cuando ya lo tenía todo preparado salí corriendo de la habitación, fui a la de Andy, piqué tres veces pero no escuche nada entonces entré y vi que no había nadie.
Bajé las escaleras decidida, vi como toda mi familia estaba sentada en el sofá, como si ellos ya me estubieran esperando hace mucho tiempo.
Ellos me observaron, se dieron cuenta que yo estaba nerviosa y cabreada.
Cogí el mando de la televisión y me puse delante de Andy.
- Sé que te debo pedir perdon, pero no lo haré, vosotros sabeis que tambien os habeis equivocada y era vuestra obligación contarme el que pasaba a mi alrededor, pero no me enfadaré sé que tenía de ser yo en abrir los ojos, por eso mismo te digo Andy marcharé de aquí a una hora y quería que vinieras conmigo, sé que estas en tu derecho de decirme que no y yo te entenderé perfectamente, sé que a lo mejor no estoy haciendo las cosas del mejor modo, pero esta es mi oportunidad de ser feliz por eso me iré! – creo que les dije todo lo que tenía en mi corazon.
Andy se levantó del sofá y enseguida me dijo:
- Hiré contigo!
Me cogí a él, no porque iba a venir conmigo pero si porque él en todos estos años nunca me dejó sola ni un solo momento.
- Gracias – le dije – gracias a ti y a vosotros por nunca dejarme sola – les dije.
Andy me soltó y subió las escaleras, iba hacer las maletas.
- Cler estas segura cielo?-me preguntó mi padre.
- Claro papa, y si algo va mal o si me arrepiento doy media vuelta y vuelvo! – le expliqué.
- Claro, te estaremos esperando – me dijo mi madre – espero que vengas por buenos motivos porque quiero que encuentres tu felicidad
- Cler que pasó ayer al final? – me preguntó mi padre.
- Dany me intentó matar papa, pero apareció Samuel y empidió lo peor – le expliqué.
- No puede ser! – dijo monica - matar?
- Andy siempre dijo que él era mala persona, pero nunca pensé que pudiera llegar a tanto, parecía que te quería tanto – dijo mi madre.
- Es un miserable! – dijo Karl furioso – y donde esta ahora?
- Muerto – aquellas palabras sonaron tan frias, lo quería tanto, Dany no podía estar muerto no quería.
Ellos se quedaron callados, no estaban sorpreendidos, pero cuando un humano muere hay que respetarlos, sobre todo de la manera que él murió.
- Lo siento, sé que lo querías mucho – me dijo mi madre.
- Si! – dije mientras aguantaba las lagrimas y me mordia los lavios – y creo que solo me di cuenta de lo cuanto le quería cuando Samuel lo mató, sé que no era aquel amor intenso pero era un cariño enorme que cada día iba creciendo más – les expliqué.
- Samuel te salvó la vida – me dijo mi hermana defendiéndolo.
- Lo sé, y no le echo las culpas, Dany me iba a matar! – le dije.
- Cariño deseo tanto que te quedes con Samuel, esas miradas son de amor y el siempre esta tan preocupado por ti que pareceis una pareja de verdad – me dijo mi hermana monica.
- Te equivocas! – le expliqué – todo eso era de Adam, su hermano, no era de Samuel.
- Y tu te crees eso? – me preguntó Karl – porqué crees que se fue despues de tres dias? – preguntó agresivamente – porque se sintió atraído por ti, pero tubo de volver porque su hermano le obligó, y ahora esta completamente enamorado!
- Él no me dijo eso – le expliqué.
- Nadie se va a declarar a la chica de su hermano – me dijo.
- Pero yo no soy la chica de su hermano y nunca voy a serlo! – le expliqué.
- Y si te gusta? – me preguntó Karl.
- Mas de lo que me gusta Samuel es imposible! – le contesté.
- Nunca digas nunca – me dijo mi hermana monica.
Cuando me di cuenta mi hermano Andy estaba a mi lado con la maleta en la mano.
- Tienes de llebar tanta cosa? – me preguntó Andy.
- Claro que si Andy, es mi ropa – le expliqué.
- Pues entonces iremos en coche – me dijo mi hermano – despidete.
Les di un beso a mi familia y no aguenté que no me saliera una lagrima, luego ellos me abrazaron, les quería mucho.
- Cuidate peque – me dijo mi hermano karl.
- Lo haré – le contesté.
- Te queremos – dijo Monica.
- Te estaremos esperando siempre – dijo mi padre.
- Lucha por tu felicidad – dijo mi madre.
- Os quiero – les dije mientras cogía un poco de bebida en la cocina y luego me marchaba.
Cuando llegué al coche Andy estaba en silencio y no decía nada.
- Lo siento – le dije.
- No te preocupes – me dijo – creo que tendría de haberte contado todo
- Crees que Samuel me quiere? – le pregunté.
- Cler… - dijo mi nombre muy nervioso – que te quiera es una cosa, y que vaya a quedarse contigo es otra!
- Entonces crees que no me quedaré con el? Es eso? – le pregunté.
- No se cler, el destino no esta en nuestras manos, nunca se sabe que puede pasar en el futuro – me dijo mi hermano andy.
- Pero tu antes querías que me quedara con el – le contesté.
- No! – me contestó – solo no quería que te quedaras con Dany
- Vale, entonces no crees en nuestro amor – dije un poco cabreada, le dejé de mirar.
- Si creo en vuestro amor – me dijo Andy – lo que pasa es que hay muchas personas en el medio y si os quereís de verdad tendreis de luchar mucho y yo no quiero verte sufrir – me dijo Andy.
- Si estoy a su lado no voy a sufrir – le dije.
- No es tan facil como crees – me advirtió.
Llegamos a la casa donde él vivia, Samuel estaba a fuera y cuando vio el coche se alumbró, yo salí rapidamente.
- Que haces aquí – me preguntó Samuel.
- Voy a ir contigo, bueno vamos a ir contigo – le contesté.
- Estas segura? – no entendía su expresión, parecía que estaba triste que fuera con él.
- Si, quiero conocer a tu hermano – le expliqué.
En ese momento la mirada de Samuel se volvió intensa y se quedó con los ojos rojos y sus dientes… él se giró para que no lo viera.
- Estas bien? – le pregunté mientras le tocaba la espalda.
- Si, dame un segundo – me pidió mientras se marchaba hacia dentro de casa.
- Le he puesto nervioso, eso es una buena señal – me dije a mi misma.
- No te hagas ilusiones – me pidió Andy.
Pero no le hice caso, estaba muy feliz por saber que él se había quedado cabreado cuando le dije que quería conocer su hermano.
Cuando él volvió puso las maletas en el coche y luego tomamos camino hacía nuestro destino.
No dijimos nada en todo el camino, ni siquiera daba tiempo con la prisa que llevaba, creo que ibamos a 300km/h.
Cuando llegamos yo me desperté.
Y cuando miré a mi alrededor aquella casa había pasado los limites de mi imaginación, era una casa tan grande que debería tener unas diez habitaciones, parecía un castillo medieval.
- Es esta la casa? – preguntó mi hermano Andy.
- Si – le contestó Samuel – bonita verdad?
- Joder, es enorme! – le dijo Andy.
Aquellos jardines que tenía al alrededor eran tan bonitos, pero era una calle con unas casas normales como la mía pero esta casa estaba tapada con seguranzas y porteros en la entrada.
- Es necesario tantos seguranzas? – pregunté alumbrada.
- Eso parece – me contestó Samuel.
Salímos del coche y enseguida vinieron unos seguranzas a saludar a Samuel y tambien me saludaron a mi.
Las puertas se abrieron al llegar cerca de la puerta yo no me quedé delirando.
- La entrada esta vigilada por camaras y una persona esta detrás de ella y abre la puerta si ven que no somos desconocidos – me explicó Samuel.
Cuando entramos lo primero que vi fue unas escaleras enormes que daban al piso de arriba, era una casa oscura y antigua, y estaba moblado como en la edad medieval.
Tomamos la dirección izquierda y entramos en una sala gigante y él nos pidió que nos sentaramos, allí era donde comían.
- Esperaros aquí, ahora vengo – dijo Samuel mientras se marchó.
Estubimos esperando unos dos minutos que a mi se me volvieron eternos, aquella casa estaba tan silenciosa que me daba miedo.
De pronto vi un chico de pelo castaño, alto, muy serio, y bastante atractivo, tenía los ojos de color castaño clarito, cuando me miró a los ojos se empezó a reír.
Yo me concentré en él y empezé a leer sus pensamientos “es más guapa que en la foto” me di cuenta que ya había soñado con aquel chico.
- Acabas de conocerme y ya tienes interes en saber lo que pienso? – preguntó él mientras me daba un beso en la mejilla el tenía una sonrisa que le quedaba perfecta en su cara.
Yo me quedé roja, y miraba a Samuel, hacía mala cara.
De pronto llegó una chica, tenía el pelo castaño y unos ojos verdes guapisimos, tenía una sonrisa gigante que llenaba su cara de luz, era guapisima.
- Ola soy angela! – me dijo ella, tenía una voz tan dulce que hacía enamorar cualquier chico.
- Yo soy Cler y él es mi hermano Andy – le contesté, se miraron con mala cara, pero había una atracción entre ellos.
- Adam sabe cuando alguien le lee los pensamientos por eso te aconsejo a no hacerlo – dije mientras me guiñaba el ojos.
Él seguía con esa sonrisa seria y bonita.
Pero luego apareció una mujer de sus cinquenta años, rubia, con cara de mala persona.
Ella se me quedó mirando fijamente sin una pinta de vergüenza.
- Esta es la tal clara? – preguntó la señora a Adam – es esta vampira que has escogida? Esta esta niña con quien quieres casar?
- Abuela porfavor – le dijo Adam.
- Te has fijado como va vestida? Dios mío que va a decir la prensa de todo esto? – dijo la mujer.
- Abuela cada uno va vestido como quiere! – le dije.
- Lleba unos pantalones rotos, eres pobre? – me preguntó.
- Abuela!!! – le chilló Adam bastante cabreado.
- No, no soy pobre, si llebo los pantalones rotos es porque me gusta ir así vestida – le expliqué.
- Pa eso va desnuda! – me espetó.
- Ya basta abuela! – le advirtió Adam.
- Samuel!!! – escuché una chica chillando, luego entró por la puerta y saltó encima de Samuel, me quedé de boca abierta, sobre todo cuando los vi besar – te echaba de menos cariño.
Él me miraba de reojo.
- Me podeis decir donde es mi habitación? Estoy muy cansada y quiero dormir – pedí.
- Claro – me contestó Adam – ahora Angela os enseñará vuestras habitaciones.



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